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La nave 'Cassini' se convierte en el primer satélite artificial de Saturno

La sonda automática de la NASA y la ESA cruzó dos veces los anillos para ponerse en órbita

La nave Cassini-Huygens de exploración planetaria se colocó ayer correctamente en órbita alrededor de Saturno, en una larga y arriesgada maniobra durante la que atravesó dos veces los anillos exteriores, de sólo 100 metros de grosor, que culminó a las 6.12 hora peninsular (las 21.12 en California, desde donde se controló toda la operación). La misión, producto de la colaboración entre la NASA y la ESA con una importante aportación de la Agencia Italiana del Espacio, comienza ahora cuatro años como mínimo de observación del planeta de los anillos y sus lunas.

La nave ha empezado a enviar datos científicos tomados por algunos de sus 12 instrumentos

Cassini-Huygens, la primera misión específicamente enviada a Saturno, ha recorrido 3.500 millones de kilómetros en casi siete años desde su lanzamiento y se encontraba ayer a 1.500 millones de kilómetros de la Tierra, casi 10 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Tan lejos tuvo lugar la maniobra de esta nave automática que su señal tardaba 84 minutos, a la velocidad de la luz, en llegar a las antenas que estaban a la escucha en la Tierra. Para ponerse en órbita de Saturno la nave cruzó dos veces el plano de los anillos y encendió su motor durante 95 minutos.

"Es absolutamente maravilloso estar en órbita alrededor del señor de los anillos. Es el resultado de 22 años de esfuerzo, de compromiso, de colaboración y de ingenio... que es de lo que se trata en la exploración", declaró satisfecho Charles Elachi, director del centro de la NASA responsable de la misión, el JPL (Jet Propulsión Laboratory en Pasadena, California). "Estamos en órbita de Saturno y esto es sólo el principio de la misión científica", señaló por su parte David Southwood, director científico de la ESA. Ni la sonda Cassini ni el módulo Huygens europeo, que descenderá dentro de seis meses sobre la luna Titán, volverán a cruzar los anillos de ese planeta gigante.

La nave empezó ayer mismo a enviar datos científicos tomados con algunos de sus 12 instrumentos. Las primeras 61 fotografías recibidas fueron presentadas en JPL. Carolyn Porco, jefa del equipo de imágenes, manifestó su sorpresa por la belleza de las fotos que muestran, además, detalles espectaculares de los anillos con "estructuras jamás vistas hasta ahora". Los astrónomos se han reencontrado ya con dos pequeñas lunas, Atlas y Pan, que vieron en 1980 años a través de una de las naves Voyager.

Los principales riesgos

La emoción, los aplausos y las felicitaciones en la sala de control de JPL afloraron en varias oleadas en la madrugada de ayer (hora peninsular) durante la complicada maniobra de puesta en órbita de Cassini, seguida por numerosos periodistas, entre ellos los invitados por la ESA. Elachi ya había advertido unas horas antes de que los mayores riesgos residían en las dos breves fases en que la nave atravesaría los anillos de Saturno -a una velocidad de 22.5 kilómetros por segundo en la trayectoria ascendente- y los 95 minutos de encendido del motor principal. La maniobra era imprescindible para frenar la nave y hacerse así atrapar gravitatoriamente por el planeta. De no haber funcionado bien, la sonda habría pasado de largo.

La primera alegría se vivió a las 19.11 (hora local), cuando en la sala de control se recibieron los datos que indicaban que la nave había cruzado en sentido ascendente y sin contratiempos el plano de los anillos, de unos cien metros de grosor. Para ello, antes, había variado su posición para que la gran antena de comunicaciones (un plato de cuatro metros de diámetro fabricada por la agencia italiana) estuviese en la parte anterior y protegiese a la nave de los fragmentos de material de los anillos. A continuación volvió a cambiar de posición para orientar el motor de forma que frenase y a las 19.36 éste se encendió. La satisfacción fue enorme en JPL, donde decenas de especialistas iban constatando el buen funcionamiento de su máquina después de siete años de viaje por el sistema solar. Durante toda la operación, dado que la antena principal no estaba orientada a la Tierra, la única señal que se recibía en JPL era una especie de pitido de radio emitido por Cassini. Pero la variación de la frecuencia cuando la nave cambia de velocidad indicó a los responsables de control que la nave estaba frenando, luego había encendido el motor. Además, las interferencias en esa señal significaban que estaba a la sombra de los anillos en una u otra fase.

La maniobra de Cassini en Saturno fue extraordinariamente larga en comparación con otras operaciones espaciales, como la llegada de sondas o robots a Marte, que se hacen en pocos minutos, comentó después Ed Weiler, director científico de la NASA.

Con el motor aún encendido, a las 21.03, Cassini se acercó hasta 20.000 kilómetros de la parte superior de las nubes del planeta de los anillos, la máxima aproximación en toda la misión. Y a las 21.12, el motor se apagó: un minuto menos de lo previsto ya que el ordenador de a bordo de la nave constató que ya se había logrado el efecto deseado de frenado. Saturno tenía por primera vez en órbita un satélite artificial terrestre. Ya sólo le faltaba volver a cruzar el plano de los anillos en sentido descendente y empezar a enviar datos de navegación y las primeras imágenes obtenidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 2004