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Un grupo integrista iraquí decapita al rehén surcoreano y difunde su muerte en un vídeo

Kim Sun-il, de 33 años, trabajaba en Irak como intérprete desde hacía un año

La cadena árabe de televisión Al Yazira anunció anoche que un grupo de fanáticos próximos a la ideología de Al Qaeda había decapitado a Kim Sun-il, el surcoreano secuestrado el pasado jueves en Irak. En contra de todas las esperanzas, la ausencia de noticias desde que se cumpliera el ultimátum de sus captores el día anterior no se tradujo en una ampliación del plazo para negociar. El presentador de Al Yazira anunció que habían recibido un vídeo en el que se mostraba el asesinato a sangre fría de Kim. El Gobierno surcoreano supo tres horas antes que soldados norteamericanos habían encontrado el cadáver de su ciudadano entre Faluya y Bagdad.

A última hora de la tarde de ayer, el canal de televisión por satélite aún no había mostrado las imágenes de otro crimen cometido en nombre de la religión y la liberación de Irak. La parte de la grabación hecha pública mostraba al rehén, vestido con un mono naranja como los de presos de Guantánamo, arrodillado delante de cinco hombres enmascarados y armados con fusiles Kaláshnikov. Kim es el quinto extranjero asesinado tras su secuestro en Irak. Al menos una veintena más han muerto víctimas de atentados dirigidos expresamente contra la presencia extranjera en Irak desde el pasado abril.

Los secuestradores, miembros del grupo Yamaat al Tawhid ual Yihad (Asociación para el Monoteísmo y la Guerra Santa), habían pedido que Corea del Sur retirara sus 660 soldados de territorio iraquí y cancelara el envío de otro contingente de 3.000, anunciado el viernes. "Si no, os enviaremos la cabeza de este coreano", amenazaron el domingo en otra grabación enviada a la misma cadena árabe.

Empezó entonces una carrera contra el tiempo para intentar negociar la liberación de Kim, un traductor de 33 años que trabajaba para una empresa de su país en Irak desde hacía un año. El portavoz de los secuestradores daba 24 horas al Gobierno de Seúl para rectificar su decisión. Las autoridades surcoreanas rechazaron el ultimátum y movilizaron todos sus contactos internacionales en busca de una salida. Tawhid ual Yihad es uno de los grupúsculos que los servicios de información occidentales asocian con Abu Musab al Zarqaui, un jordano considerado el brazo de Al Qaeda en Irak.

Los surcoreanos siguieron tres vías. Por un lado, y tras consultar con el Gobierno de Japón que en abril hizo frente a una amenaza similar contra tres de sus ciudadanos, recurrieron al Comité de Ulemas, una de las más altas instancias suníes en Irak y que es muy influyente en el entorno de los secuestradores. Fueron ellos quienes lograron que los captores de los japoneses no les quemaran vivos como habían amenazado.

Además, a primera hora de la mañana ya tenían una delegación de seis altos funcionarios en Jordania, donde vive gente con lazos directos con los habitantes de Faluya, el bastión del integrismo suní donde se produjo el secuestro. Paralelamente, el Gobierno surcoreano puso en marcha una campaña informativa en la que participaron desde ministros hasta diplomáticos, para explicar en Al Yazira y otros medios árabes que el objetivo de sus tropas es "ayudar a los iraquíes, no atacarles".

De nada sirvieron sus esfuerzos. A las cinco y veinte de la tarde, una patrulla de marines del Ejército de EE UU encontró el cuerpo decapitado de Kim en algún lugar entre Faluya y Bagdad. Poco después, los responsables militares informaban al Gobierno de Seúl a través de su Embajada en Bagdad. Una vez que Al Yazira hizo pública la noticia, el Ministerio de Exteriores surcoreano sólo pudo confirmarla. Con anterioridad, ese departamento había dado instrucciones para la repatriación antes de julio de todos los hombres de negocios surcoreanos que están en Irak. Se estima que son 22, en su mayoría representantes de empresas que suministran servicios al Ejército de EE UU.

Bombardeo en Faluya

La aviación estadounidense realizó anoche un ataque de precisión contra un garaje en Faluya utilizado presuntamente por partidarios de Abu Musab al Zarqawi, al que consideran jefe de Al Qaeda en Irak. Cuatro personas perdieron la vida y otras 10 resultaron heridas, según fuentes hospitalarias. Esta operación fue confirmada más tarde por el portavoz de EE UU en Bagdad, general Mark Kimmitt, quien no precisó si los muertos eran insurgentes. Civiles iraquíes y policías locales aseguran que se tratan de miembros de una familia no vinvulada a Zarqawi.

Por otra parte, la televisión iraní difundió anoche unas declaraciones de alguno de los ocho militares británicos detenidos en ese país. En ellas admiten su error al entrar de forma ilegal en las aguas territoriales de Irán mientras patrullaban el Chat el Arab, el brazo de mar que marca el sur de la frontera con Irak. Poco antes, un alto mando militar iraní citado por la agencia de los estudiantes había asegurado que los militares serían liberados pronto si se demostraba que "no tenían malas intenciones", informa Walter Oppenheimer desde Londres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 2004