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LA POSGUERRA DE IRAK | Informe sobre el 11-S

Bush: "Insisto en que había una relación entre Al Qaeda e Irak"

La comisión del 11-S destapa errores y falta de coordinación entre las autoridades

Ajeno aparentemente a las conclusiones de la comisión que investiga el 11-S, el presidente de EE UU, George W. Bush, insistió ayer en la existencia de vínculos entre Al Qaeda y Sadam Husein, uno de los argumentos empleados para justificar la invasión de Irak. La comisión del 11-S ha publicado un nuevo informe con los primeros detalles sobre el comportamiento de las autoridades de aviación, el Pentágono y la Casa Blanca durante los momentos de crisis del 11-S.

Según la comisión, la descoordinación fue tal, que el vicepresidente, Dick Cheney, fue informado del derribo de aviones comerciales por disparos de aviones de combate.

A pesar de que la comisión del 11-S ha desmontado la posible existencia de vínculos entre Al Qaeda y Sadam Husein, Bush repitió esa afirmación, tajante: "La razón por la que sigo insistiendo en que había una relación entre Irak y Al Qaeda es porque había una relación entre Irak y Al Qaeda", dijo en la Casa Blanca. Bush aseguró que su Gobierno "nunca dijo que los ataques del 11-S fueran orquestados entre Sadam y Al Qaeda. Dijimos que hubo numerosos contactos entre Sadam Husein y Al Qaeda", matizó el presidente, que citó reuniones del espionaje iraquí con Bin Laden en Sudán.

Bush ignoró las conclusiones de la comisión, que el día antes determinó que de ese contacto (uno en 1994) sólo surgió la constatación de que Bin Laden y Sadam no tenían intención de colaborar.

A Bush le vale con la reunión siete años antes del 11-S para justificar de nuevo que "el mundo es más seguro sin Sadam Husein en el poder", como repitió ayer. En febrero del año pasado, un mes antes de la guerra, Bush aseguró en un discurso radiofónico que Husein tenía "vínculos directos y amplios con redes terroristas desde hace tiempo. Irak ha enviado a trabajar con Al Qaeda a expertos en fabricación de bombas y falsificación de documentos. Irak ha proporcionado a Al Qaeda entrenamiento de armas químicas y biológicas". La comisión ha determinado la falsedad de estas afirmaciones. Fuentes de la Casa Blanca también descartan que Cheney, que es quien más veces ha aireado esa acusación falsa, tenga intención alguna de retractarse.

La comisión del 11-S cerraba ayer su última jornada de comparecencias antes de la publicación de las conclusiones finales en un mes. La comisión facilitó conclusiones preliminares sobre los errores y la falta de coordinación. "En la mañana del 11-S", dice el texto, "el protocolo no estaba preparado para nada de lo que estaba a punto ocurrir. Lo que provocó un intento apresurado de crear una defensa improvisada por parte de unas personas que se encontraban ante una situación para la que nunca se habían preparado".

El informe describe una falta de coordinación entre la Administración Federal de Aviación (FAA), el Mando de Defensa Aérea Norteamericana (NORAD) del Pentágono y la Casa Blanca, que no fue informada del secuestro simultáneo de cuatro aviones hasta después de que uno de ellos se estrellara contra la primera de las Torres Gemelas. La nueva película de Michael Moore, Fahrenheit 9/11, incluye un vídeo que muestra a Bush en el momento en el que su jefe de Gabinete le informa sobre ese atentado durante un acto en un colegio de Florida. Bush continúa de charla con los niños durante casi 10 minutos.

A partir de ahí, queda en evidencia la falta de preparación y coordinación de las autoridades civiles y militares. La ruta de uno de los aviones secuestrados no podía seguirse en los radares porque había una zona de sombra que no estaba cubierta por ninguna torre de control. Un solo controlador debía seguir la ruta de dos de los cuatro aviones secuestrados. La FAA no notificó el secuestro de los aviones cuando ya lo había confirmado y, peor aún, comunicó al Pentágono que uno de los aparatos estaba en vuelo cuando ya se había estrellado contra una torre.

Cheney, al mando en Washington mientras Bush era llevado de un lugar a otro en el Air Force One, comunicó al Pentágono la autorización presidencial para derribar aviones comerciales hostiles. Más de media hora después, Cheney le dijo al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld: "Creo que ya han derribado un par de ellos", según una transcripción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2004