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Irlanda propone un nuevo reparto de poder para resucitar el debate de la Constitución

España rechaza la fórmula mientras Polonia considera positivo que se reabra el diálogo

La presidencia de turno de la Unión Europea, Irlanda, ha propuesto estos días un nuevo sistema de reparto de poder en la UE que resta peso a los grandes países del club y apenas aporta beneficios a España y Polonia, cuyo rechazo a la fórmula establecida en el proyecto de Constitución europea impidió que el texto quedara cerrado. El Gobierno irlandés maneja ahora la opción de que las decisiones en el Consejo de la UE sean válidas cuando estén apoyadas por un 55% de los Estados que representen al menos al 55% de la población, en lugar de la combinación 50%-60% recogida en el proyecto constitucional.

Con el sistema de doble mayoría incluido en el proyecto constitucional, tres de los cuatro grandes países de la UE pueden, siempre que uno de ellos sea Alemania (82 millones de habitantes, el 17% de la Europa ampliada), bloquear cualquier acuerdo que pueden alcanzar todos los demás. Francia, Reino Unido e Italia representan cada uno de ellos entre el 12% y 13% de la UE ampliada, por lo que la suma de dos de ellos con Alemania supera ya el 40% necesario para impedir tomar una decisión concreta que, aunque fuera apoyada por todos los demás, nunca alcanzaría un apoyo de países que representara al menos al 60% de la población europea.

Por el contrario, al rebajar ese umbral del 60% al 55%, ninguna combinación posible de tres de los cuatro grandes puede sumar el 45% de la población necesaria para bloquear. En teoría, ese hecho debiera ser saludado por España, cuyo Gobierno siempre ha insistido en que el proyecto constitucional da excesivo poder a los grandes porque tres de ellos tienen la llave para bloquear cualquier acuerdo. Sin embargo, fuentes oficiales españolas han señalado a este periódico que, "de entrada, no es una fórmula admisible". La razón reside, explican, en que ese sistema aún hace perder a España más poder del que ya cede con el proyecto constitucional en relación con el Tratado de Niza. Menos negativa, la ministra polaca Danuta Huebner considera "bienvenida" la reanudación del estancado debate constitucional.

En Niza se estableció un complejo sistema de decisiones por el que los cuatro grandes tienen 29 votos de un total de 345, mientras España y Polonia tienen 27 cada uno pese a tener muchos menos habitantes. Con ese reparto, no directamente relacionado con la población, España tiene muchas opciones de lograr minorías de bloqueo con la suma de otros países. Con el proyecto constitucional se reducen esas opciones y aún son menores con la nueva fórmula puesta ahora en circulación. Pese a todo, las fuentes españolas consultadas señalaron que el Gobierno no tomará una decisión oficial al respecto hasta pasadas las elecciones del domingo.

Aún hay que esperar, no obstante, a que esa propuesta sea planteada o no oficialmente. Existen dudas al respecto. Un portavoz irlandés ha señalado que "no es una propuesta formal", sino "una alternativa más de las que se están manejando". "Hay que buscar una fórmula y existen diferentes posibilidades", agregó. El pasado fin de semana se aseguró que la iniciativa partía de Alemania. Un portavoz oficial alemán ha comentado que "la idea es irlandesa", si bien el canciller alemán, Gerhard Schröder, se ha declarado públicamente "abierto a estudiar" propuestas que procedan de la presidencia irlandesa. Destacados eurodiputados alemanes como Elmar Brok (PPE) y Klaus Hänsch (PSE) han apoyado esa alternativa.

Por su parte, otro portavoz francés ha indicado que la fórmula "no parece muy aceptable", pero al menos "tiene la virtud de reabrir el debate". Ese portavoz precisa que también "será difícil" que la iniciativa sea aceptada ni por España ni por Reino Unido, hoy socio y aliado de Alemania y Francia en el grupo de cabeza de la UE. Para París y Berlín, hay una condición insalvable a la hora de estudiar alternativas: sólo aceptarán un sistema de doble mayoría, el que rechazan España y Polonia.

Si la nueva fórmula no favorece a los grandes ni a los dos díscolos (España y Polonia), diversas fuentes consultadas en Bruselas se preguntan por la razón para lanzar esa nueva fórmula. Fuentes de la Comisión, también férrea en la defensa de la doble mayoría, sostienen que el nuevo sistema tiene la ventaja de favorecer la toma de decisiones en la UE al rebajar el porcentaje de población necesaria para adoptar acuerdos y, sensu contrario, aumentar los porcentajes necesarios para bloquear. Pero a los que realmente beneficia la fórmula es a los países pequeños en una UE que, a partir del 1 de mayo, tendrá seis grandes Estados y 19 pequeños. Serían éstos, uno de ellos Irlanda, los que verían aumentar sus opciones de bloqueo si esta fórmula saliera adelante.

El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, presentará el próximo día 25 a los líderes europeos un informe sobre la conveniencia o inconveniencia de reabrir oficialmente el debate sobre la Constitución. Antes habrá dos citas claves: el francés Jacques Chirac verá a Schröder en París el martes próximo. Y el 22, Chirac hablará también en París con Ahern.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004