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El Parlamento Europeo alerta sobre el elevado grado de corrupción de los países candidatos

Los 10 países (Lituania, Letonia, Estonia, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre) que el 1 de mayo se incorporarán a la Unión Europea han logrado unos importantes progresos y avances a la hora de asumir las normas comunitarias que rigen en el club, pero todavía hay tres áreas de gran preocupación: "La corrupción generalizada en el sector público", los problemas de seguridad alimentaria y los retrasos en la adopción de la adecuada legislación medioambiental. Así se pone de relieve en el último informe anual al respecto que ayer debatió el Parlamento Europeo y que hoy votará en pleno.

El ponente del informe, el dirigente conservador alemán Elmar Brok, destaca esas tres carencias en el documento y, aunque se muestra sin fisuras a favor de la inminente ampliación, exige más esfuerzos a los futuros miembros de la UE. Son seis los países en los que detecta graves problemas de corrupción. En el caso de Polonia, dice que "la corrupción sigue afectando a los diferentes ámbitos de la actividad política y económica, tanto a nivel nacional como local, lo que da lugar a la pérdida de prestigio de la clase política y a un importante malestar social".

"El problema de la corrupción llega hasta la malversación de los fondos públicos", asegura de Hungría. "El elevado nivel de corrupción continúa desprestigiando la imagen internacional del país", dice de Letonia. De Eslovaquia y Lituania señala que al menos ya se han tomado medidas para combatir el fenómeno, mientras en el caso de Eslovenia asegura que el problema no es tan grave como en los otros cinco.

En su informe, Brok recuerda que la UE actual tiene en sus manos la posibilidad de aplicar "cláusulas de salvaguardia" a algunos de esos países de forma que sectores productivos enteros pueden quedar excluidos de los ventajas de pertenecer a la Unión.

El comisario de la ampliación, el también alemán Günter Verheugen, reconoció durante el debate que "sigue habiendo problemas pendientes", pero destacó por encima de todo que Europa "no tiene alternativa a la ampliación" porque dará al continente "más seguridad, más estabilidad y más bienestar". No obstante, se mostró favorable a aplicar, en caso necesario, cláusulas de salvaguardia, especialmente en el sector alimentario, aunque siempre "de forma razonable y justificada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004