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El Museo de Arte de Chelsea acoge la exposición itinerante de Gerardo Rueda

A lo largo de su carrera, Gerardo Rueda (1926-1996) siguió el lema del arquitecto alemán Mies van der Rohe: "Menos es más". En este caso, más es más puesto que el Museo de Arte de Chelsea, en Nueva York, alberga desde el pasado miércoles una amplia retrospectiva del pintor español, poco conocido a esta orilla del Atlántico. La muestra de pinturas y esculturas se inscribe en el programa Arte Español para el Exterior, patrocinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

"Se ha dicho con cierta frecuencia que Gerardo Rueda es el único constructivista español", asegura Barbara Rose, la comisaria de la exposición, en la introducción del catálogo, "pero esta afirmación no es totalmente cierta: España ha sido la cuna de importantes pintores geométricos. Sin embargo, en la obra de Rueda existe una reserva y una contención clásicas que, aparentemente, no se corresponden con la imagen popular de España, el país de las cruentas corridas de toros y del dramatismo oscuro. El propio Rueda consideraba que su obra se inscribía en la tradición española, sobre todo en la del bodegón o en las naturalezas muertas".

El objetivo del pintor era reducir la esencia. Para conseguirlo, eliminó los detalles innecesarios y así consiguió expresar la esencia de las obras de arte que, en su opinión, se encontraba en la estructura. Así lo muestran las obras que adornan las paredes del museo de Chelsea. En 1977, el pintor escribió en el catálogo Forma y medida del arte contemporáneo

español: "El artista tiene que saber que está pintando, porque la pintura es una elección. Por este motivo, la pintura es un acto consciente. (...) Quiero que la pintura sea obvia, clara y ordenada, (...) un espacio que se imponga a sí mismo con su mera presencia". Unos años más tarde también comentaría: "La pura sencillez que embarga todos los objetos tiene que ser la fuente de inspiración (...). Una construcción que parece haber sido realizada por una máquina, pero una máquina que piensa y razona y que está dotada de una enorme sensibilidad".

La exposición podrá verse hasta el 14 de marzo. El museo de Chelsea sólo ha podido acoger, por razones de espacio, algo más de la mitad de la exposición, que ya ha estado en Helsinki (Finlandia) y Ostende (Bélgica).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 2004