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120 menores marroquíes acogidos podrían ser expulsados de Euskadi

No se espera una aplicación inmediata del acuerdo con Marruecos

Los menores inmigrantes marroquíes sin papeles que están acogidos en el País Vasco no deben temer por el momento una posible expulsión, a pesar del acuerdo suscrito el pasado día 23 entre España y Marruecos, según las fuentes consultadas en las Administraciones vasca y central. Tampoco se espera una fuga de los acogidos para evitar su posible entrega a Marruecos. Un total de 120 marroquíes residen actualmente en centros dependientes de las diputaciones vascas, mayoritariamente en Vizcaya. El pasado año llegaron a Euskadi 337 jóvenes jóvenes inmigrantes sin papeles.

El anuncio hecho tras la firma del convenio por el ministro del Interior, Ángel Acebes, de que los menores tutelados por las comunidades autónomas serán expulsados sin excepción a Marruecos, no tiene visos de que se cumpla de inmediato en el País Vasco. Así lo han manifestado tanto fuentes de la Administración central en Euskadi como de la vasca. En los centros de acogida tampoco se teme una huida masiva de menores para evitar su repatriación, aunque sus responsables matizan que la noticia del convenio no se ha difundido todavía entre los menores.

"La Diputación de Vizcaya va a seguir cumpliendo con su responsabilidad haciéndose cargo de los menores que le lleguen. Están bajo nuestra guarda y tutela con el fin de facilitarles la inserción. Esa es nuestra obligación, aunque las competencias en materia de extranjería las tiene la Administración del Estado", señaló ayer un portavoz del diputado de Acción Social de Vizcaya, Juan María Aburto. La Diputación ignora cuando va a tardar la Fiscalía de Menores en ordenar el cumplimiento del acuerdo, por el qu las autoridades marroquíes asumen la tutela de los jóvenes de menos de 18 años que sean expulsados. "Nosotros, desde luego, no vamos a echar a los menores", aseguró el portavoz foral.

Aunque la población de menores sin papeles fluctúa, dadas sus características, el número de acogidos en la comunidad autónoma ronda los 120 (unos 3.000 en toda España). La práctica totalidad, en Vizcaya: 70 de ellos residen actualmente en el centro Zabaloetxe de Loiu, 30 en el de Orduña y otros 22 en pisos. "La verdad es que no tenemos ni idea de lo que va a pasar. Estamos a la expectativa. ¿Van a venir [la policía] a buscarlos a los centros? ¿Y qué se va hacer con aquellos a que sus familias no quieren acoger, que son casi todos?", se indica desde Acción Social.

Permiso de residencia

La práctica totalidad de los menores inmigrantes que llegan al País Vasco proceden de Marruecos y casi la mitad de ellos de la ciudad de Tánger. El año pasado, sólo 24 de los acogidos en centro Zabaloetxe tramitaron el permiso de residencia y lo obtuvieron únicamente 12. Frecuentemente, el motivo de no conseguirlo es el escaso tiempo de permanencia de los jóvenes en el centro. Actualmente, sólo dos de los 70 que acogidos en Loiu no están tramitando el permiso, y la causa es que, al parecer, son mayores de edad, y no quieren que se sepa para no ser expulsados del centro, explica un educador. "¿Como se va a devolver estos niños a sus familias, si son ellas las que muchas veces les impulsan a salir de Marruecos porque allí no tienen nada?", se pregunta este trabajador, que pide que se preserve su identidad.

De momento, ni el responsable de Extranjería del Cuerpo Superior de Policía, ni el subdelegado del Gobierno en Vizcaya han adoptado iniciativa alguna para comenzar a aplicar el convenio para expulsar a Marruecos a los menores sin papeles acogidos y a los que entren de forma irregular a partir de ahora. "Nuestra impresión es que va para largo. Habrá que estudiar caso por caso. La devolución al país de origen no es tan fácil. Será necesario hacerlo con cuidado y garantizado los derechos de los menores", apuntó ayer un portavoz de la Subdelegación del Gobierno en Vizcaya.

En el centro Zabaloetxe, los menores aún no conocen el acuerdo de los gobiernos español y marroquí y la amenaza que se cierne sobre sus cabezas. Son expertos en precariedad, así que, por ahora, no se preocupan. "Los chavales no saben nada. Están muy bien, muy tranquilos. Ya veremos lo que pasa en el futuro", indica un monitor del centro de acogida de Getxo. En cualquier caso, cree que no va a ser tan fácil echarles. "¿Quién les va a acoger, sus familias que les han animado a irse, el Gobierno de Marruecos que no cuenta con centros de acogida? Esperemos que los chavales no se asusten y empiecen una fuga desesperada, porque a ¿adónde irían?", se pregunta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de diciembre de 2003