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LA POSGUERRA DE IRAK | El juicio de Sadam

El Gobierno británico recuerda su postura contra la pena capital

Reacciones en Europa contra el deseo de Bush de aplicar la pena máxima a Sadam

El Reino Unido se opone a la pena de muerte, pero no parece que vaya a mover ni un solo dedo para impedir que Sadam Husein sea ajusticiado en Irak. Aunque tanto el primer ministro, Tony Blair, como el ministro de Asuntos Exteriores, Jack Straw, han recordado estos días que la pena capital ya no existe en Gran Bretaña, ambos han subrayado también que la decisión de ejecutar o no al dictador está en manos del pueblo iraquí y no del Gobierno británico.

"Sea cual sea nuestra posición", recordó Blair el lunes en los Comunes, "hay que tener en cuenta que hay una cuestión de principios: que el tribunal especial que se ponga en marcha debería estar en manos del pueblo iraquí... y es a ellos a quien corresponde decidir cuáles son las penas que se pueden imponer".

Ese mismo lunes, el ministro Straw dijo: "La posición del Gobierno británico sobre la pena de muerte está clara. Aquí hemos abolido la pena de muerte, estamos en contra de la pena de muerte y de su uso en otros países, y presionamos con fuerza para intentar extender la abolición de la pena de muerte". "Sin embargo", añadió, "es una obvia realidad que la pena de muerte existe y se usa en otros países, incluso es usada activamente en dos de los cinco miembros permanentes de Naciones Unidas, y que el nivel apropiado de castigo es una materia soberana de los Gobiernos y, por lo tanto, de sus tribunales".

También el portavoz de Downing Street se ha pronunciado, dejando claro que, "si llega ese momento, será algo que no tendremos más remedio que aceptar". Sólo el enviado especial de Blair en Irak y embajador británico en Naciones Unidas en los momentos críticos de la crisis diplomática, sir Jeremy Greenstock, se ha opuesto a una posición pasiva en esa materia: "El Reino Unido está contra la pena de muerte. Por lo tanto no debemos formar parte de ningún tribunal o proceso que tenga la pena de muerte como una de sus finalidades".

Y algunos abogados han subrayado la contradicción de que Tony Blair presione a George W. Bush para garantizar que los prisioneros británicos en Guantánamo no sean ejecutados y al mismo tiempo se lave las manos sobre el ajusticiamiento de Sadam Husein.

En el resto de Europa, las declaraciones del presidente estadounidense, George W. Bush, en las que se dejaba entrever la posible aplicación de la pena capital a Sadam Husein han causado numerosas reacciones. "Es un repugnante tirano que se merece un castigo, que merece la máxima pena", dijo Bush la noche del pasado martes durante una entrevista en televisión. En Estados Unidos, sólo 12 de los 50 Estados no aplican la pena de muerte. Bajo la Constitución de EE UU, cada Estado es competente para decidir acerca de la aplicación o no de la pena capital. Estados Unidos ha ejecutado a 877 hombres y mujeres desde que reanudó las ejecuciones en 1977, según la organización de defensa de derechos humanos, Amnistía Internacional.

La ministra de Exteriores de España, Ana Palacio, afirmó ayer estar en contra de la pena de muerte y deseó que el jucio contra el ex presidente de Irak se convierta en un modelo y en un ejemplo del poder de la humanidad sobre lo inhumano, informa Reuters. "El juicio de Sadam debe ser un símbolo de la ética humana y de la moralidad frente a las cualidades más miserables e inhumanas", dijo Palacio.

El ministro de Defensa italiano, Antonio Martino, se manifestó también en contra de la pena capital. "No estoy dispuesto a dar al poder político licencia para matar", aseguró Martino en conferencia de prensa.

La Comisión Europea se manifestó ayer asimismo en contra de la aplicación de la pena de muerte al ex presidente iraquí "por principios", pero no se pronunció acerca de qué tribunal deberá juzgar al ex dictador. "La posición de la Unión Europea contra la pena capital es muy clara, está muy establecida. Es una posición de principios, independientemente de las circunstancias o la gravedad de los crímenes cometidos", declaró a France Presse el portavoz del comisario de Relaciones Exteriores, Chris Patten.

La repulsa se produjo también por parte del Gobierno iraní. Su presidente, Mohamed Jatamí, aseguró no desear la muerte de nadie, pero que si alguien merecía la muerte ése era Sadam Husein. "Si debe haber una ejecución, la más justa sería la de Sadam. Aun así, no deseo la muerte de ningún ser humano", sostuvo Jatamí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de diciembre de 2003