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CRISIS EN RUSIA

El primer ministro ruso desafía a Putin por el acoso a Yukos

Kasiánov cree excesivo el encarcelamiento del dueño de la petrolera

El primer ministro de Rusia, Mijaíl Kasiánov, dijo ayer que estaba "profundamente preocupado" por la confiscación de las acciones de la petrolera Yukos. Con estas declaraciones, Kasiánov desafió la orden que había dado el lunes el presidente Vladímir Putin al Gobierno de mantener silencio sobre el conflicto con la empresa petrolera del magnate y multimillonario encarcelado Mijaíl Jodorkovski.

"El embargo de las acciones de una sociedad que comercia en la Bolsa es un fenómeno nuevo y sus consecuencias son difíciles de predecir, pues se trata de una nueva forma de presión", dijo Kasiánov. Anteriormente, el jefe del Gobierno había considerado "excesivo" dictar prisión preventiva para personas acusadas de delitos económicos.

A punto de cumplir cuatro años en el poder, Putin tiene por fin la oportunidad de diseñar la política rusa a su medida tras librarse del jefe de la Administración, Alexandr Voloshin, que era el más importante heredero de la época de Borís Yeltsin. En su empeño por establecer nuevas prioridades que inquietan a los sectores liberales y democráticos, Putin cuenta con el apoyo de paisanos de San Petersburgo como Dmitri Medvédev, el sucesor de Voloshin, o Dmitri Kózak, el nuevo primer vicejefe de la Administración presidencial.

Sin embargo, los petersburgueses no forman un conjunto homogéneo. Están divididos en varias categorías, que se pueden reducir a tres: los chequistas -hombres procedentes de los órganos de seguridad-, los economistas y los juristas. Los chequistas parecen ser los que se encuentran más cerca del corazón del presidente, que nunca pone en cuestión sus actuaciones. Entre ellos destacan Serguéi Ivanov, ministro de Defensa, y los vicejefes de la Administración, Víktor Ivanov, responsable de personal, e Ígor Sechin, cuya fuerza reside en ser quien lleva a Putin los documentos a firmar y la agenda. Trabajan en la oscuridad, y se considera que su papel ha sido clave en el acoso a Jodorkovski.

Los economistas son en general liberales como los ministros de Economía, Guerman Gref, y de Finanzas, Alexei Kudrin. No son incondicionales, muestran cierta inquietud ante lo que ha pasado y pueden entrar en contradicción directa con los primeros. Los petersburgueses liberales, desconcertados por el comportamiento de Putin, se reúnen el fin de semana para analizar la crisis.

Los juristas se sitúan en un terreno intermedio y son los que dominarán ahora la Administración presidencial, por lo menos públicamente. Como Putin, Medvédev se diplomó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Leningrado y en 1990 comenzó a trabajar con el actual líder ruso. Encabezó la campaña de Putin en las presidenciales de 2000, fue representante del Estado en el monopolio de gas Gazprom y últimamente era responsable de la reforma del funcionariado. Kózak, otro jurista de buena reputación, también conoce a Putin desde hace 13 años y ha sido responsable de la reforma judicial, administrativa y de autogestión municipal.

La tarea prioritaria de la Administración presidencial, auténtico centro del poder, es hoy sacar adelante a Yedínaya Rossía (Rusia Unida), el partido de los seguidores del Kremlin, en los comicios legislativos del 7 de diciembre. Dentro de la Administración, el control del proceso electoral seguirá a cargo de Vladislav Surkov, un dirigente liberal que trabajó para Alfa-Bank y antes para la empresa de Jodorkovski Menatep.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 2003