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LA TRANSICIÓN EN IRAK

Rusia, Alemania y Francia exigen a EE UU un compromiso firme de retirada de Irak

Los tres países ofrecen su apoyo a Washington en la ONU si se aceptan sus enmiendas

La batalla diplomática en Naciones Unidas subió ayer de tono después de que Rusia, Alemania y Francia propusieran una serie de enmiendas a la resolución presentada por Estados Unidos y respaldada, entre otros, por España, sobre la reconstrucción de Irak. Los cambios, mucho más conciliadores que las críticas de los últimos días, llevaban implícita una oferta para alcanzar un consenso mayoritario en el Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos, intentando abreviar en lo posible el regateo, mantenía su intención de presentar hoy el texto a votación.

El contraataque tripartito, respaldado por China, abrió un nuevo debate en Naciones Unidas. Los presidentes de Rusia, Alemania y Francia, Vladímir Putin, Gerhard Schröder y Jacques Chirac, acordaron en una conversación teléfonica llegar a la ONU con un paquete de enmiendas, destinadas a suavizar la resolución presentada por Estados Unidos, Reino Unido, España y, nuevo copatrocinador, Camerún. En la sede de Naciones Unidas, Washington dejó la puerta abierta a la negociación. "Algunas cosas son interesantes", dijo el portavoz estadounidense, Rick Grennel.

Los cambios, toda una oda a la sutileza del lenguaje diplomático, son pocos. La iniciativa es un claro retroceso respecto a las posturas iniciales de los tres países: no cuestiona la supremacía estadounidense en Irak ni plantea un traspaso inmediato de la soberanía, como habían pedido en un principio. Es, explicó un diplomático europeo, "una puerta abierta a una transición política independiente".

Las enmiendas intentan reforzar, muy entre líneas, el escaso poder del Consejo de Gobierno iraquí, pero sobre todo pretenden garantizar, por escrito, que Estados Unidos dejará Irak después de la celebración de las elecciones. Rusia, Francia y Alemania piden que las "responsabilidades de la Autoridad [estadounidense]" y el "mandato del contingente internacional" terminen cuando "un Gobierno representativo y reconocido internacionalmente" asuma el poder en Bagdad.

Los tres países también intentan esclarecer el camino de la transición, una cuestión que no se ha resuelto. Las enmiendas exigen que Estados Unidos indique cuándo traspasará a los iraquíes responsabilidades efectivas. La resolución original no da fechas, sólo menciona "cuando sea factible". El texto estadounidense sólo propone que, antes del 15 de diciembre, el Consejo de Gobierno iraquí presente un calendario para redactar una Constitución y celebrar elecciones.

La propuesta de compromiso conjunta lleva implícita una oferta de consenso. "Si Estados Unidos aprueba los nuevos puntos, todo el Consejo podría votar a favor del texto", indicó una fuente de Naciones Unidas. Por ahora Washington no espera conseguir mucho más que los nueve votos estrictamente necesarios para la aprobación. Un respaldo mayoritario significaría una victoria diplomática significativa.

Con esta oferta singularmente conciliadora, Francia, Alemania y Rusia señalan su voluntad de mantener un cierto status quo en el Consejo, a la vista de que Estados Unidos no va a cambiar de postura. Tampoco quieren seguir luchando contra una resolución que no tendrá mucho impacto sin la contribución explícita de otros países al esfuerzo militar y económico de Washington, una decisión que no se toma en Naciones Unidas, sino en las capitales.

Paradójicamente, la iniciativa tripartita ha dejado aislado al secretario general de la ONU, Kofi Annan. Fue el único ayer en criticar el texto. "La nueva resolución no significa un cambio profundo en la forma de pensar de la coalición. (...) Mientras siga la ocupación, los focos de resistencia seguirán creciendo", dijo Annan. La noción de soberanía mencionada en la resolución de Estados Unidos "es una bonita frase, pero la potencia ocupante sigue teniendo la autoridad", subrayó el secretario general.

Sin embargo, Annan mostró un cierto alivio. El texto estadounidense permite a Naciones Unidas tener un papel en Irak, "si las circunstancias lo permiten", una frase que permite al secretario general evitar mandar personal hasta que no mejore la seguridad. "Aplicaré la resolución, pero, por supuesto, tengo limitaciones que han sido reconocidas". Annan pidió hace unas semanas un mandato claro para verse obligado a respaldar un proceso controlado por Estados Unidos. Al no poder obtenerlo, ha preferido mantenerse al margen.

Por otra parte, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) pedirá al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un "calendario preciso y claro" para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, según France Presse. La ONU debería también jugar un papel central en Irak, según un proyecto de resolución redactado durante la reunión preparatoria a la cumbre de los 57 países miembros, que comienza mañana, jueves, en Putrajaya, capital administrativa de Malaisia, cerca de Kuala Lumpur.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 2003