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Kirchner destituye al jefe de la Policía Federal, acusado de corrupción

El presidente argentino Néstor Kirchner destituyó de modo fulminante al jefe de la Policía Federal, comisario general Roberto Giacomino, acusado de contratar directamente a empresas administradas por familiares directos para proveer de ordenadores y programas informáticos al hospital policial. En poco menos de dos meses, los jefes de las dos fuerzas policiales más importantes del país, la Federal y la temida bonaerense, con jurisdicción en la provincia de Buenos Aires, fueron obligados a renunciar luego de que se comprobaran graves delitos de corrupción.

Giacomino aprobó la participación de una empresa inexistente para eludir la obligación reglamentaria de llamar a concurso público y justificó el trámite acelerado en supuestas "razones de urgencia", pagando un sobreprecio de cientos de miles de euros. El jefe de la Policía Federal firmó el contrato dos días después de que el pasado 25 de mayo asumiera el presidente y antes de que Kirchner removiera a la cúpula de la Policía Federal. Giacomino había sido el único confirmado en su cargo.

"Llámalo ahora y échalo ya", ordenó Kirchner cuando el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, le informó de los resultados de la investigación. Hace poco menos de dos meses, el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, le pedía también la renuncia a Alberto Sobrado, jefe de policía de la provincia de Buenos Aires, dos días después de que se comprobara que había girado 333.000 dólares a un paraíso fiscal en Bahamas. El patrimonio de otros 135 comisarios de la bonaerense esta bajo investigación. Un portavoz del Ministerio de Seguridad confirmó ayer a EL PAÍS que "al menos 20 de ellos podrían ser acusados de enriquecimiento ilícito".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 2003