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Dos mujeres mueren acuchilladas por sus parejas en Asturias y Sevilla

Uno de los agresores se autolesionó y el otro llamó a la Guardia Civil

La lista de mujeres asesinadas por sus maridos o ex parejas sigue aumentando. El jueves murieron dos. Rocío Pereira, de 22 años, murió en el municipio asturiano de Salas por las puñaladas que le asestó su ex pareja. El marido de Francisca L. R., de 48 años, utilizó el mismo tipo de arma para acabar con la vida de su mujer en Sevilla. Pero mientras el primero llamó a la Guardia Civil para anunciar su crimen, el segundo tuvo que ser ingresado en un hospital después de haberse autolesionado. En lo que va de año 52 mujeres han muerto a manos de sus parejas. Esta cifra supera con creces las 42 asesinadas el año pasado.

Un hombre de 49 años y de nacionalidad portuguesa, A. F. L., fue detenido en Salas (Asturias) como presunto autor anteayer de la muerte por apuñalamiento de su ex-compañera, Rocío Pereira Arrojo, natural de Oviedo, en una carretera rural que une las localidades de Salas y Pravia. A. F. L. admitió la autoría de la muerte de la joven durante los interrogatorios a los que fue sometido por la Guardia Civil.

El suceso se produjo en el municipio de Salas, a 48 kilómetros de la capital asturiana, cuando A. F. L. y su ex-novia, que circulaban en sentido contrario en sendos automóviles, se cruzaron en una curva de la carretera regional AS-225, a la altura de La Granja, en Malleza (Salas), a escasos kilómetros de Mallecina, la localidad en la que residía la fallecida con su familia. Tras detener sus coches y sostener una conversación, A. F. L. apuñaló presuntamente a Rocío en el vientre.

El propio agresor se encargó de avisar a los servicios de emergencia y aguardó en el lugar del crimen la llegada de los equipos de socorro y de los agentes de la Guardia Civil, que le detuvieron en el lugar de los hechos y recuperaron en unos arbustos cercanos el cuchillo utilizado en la agresión, que el presunto asesino había lanzado pocos después de cometer el crimen. Los equipos médicos no pudieron salvar la vida de la mujer.

La pareja se había conocido cuando ambos trabajaban en un hotel de la zona. La ruptura se produjo a principios de este año. En la actualidad la fallecida trabajaba en una empresa de embutidos. Según el alcalde de Salas, José Manuel Menéndez, la familia de la víctima ha asegurado que la joven había sido amenazada por su ex novio, pero, añadió, ni Rocío ni sus parientes habían llegado a denunciar nunca los hechos a las autoridades.

A. F. L. pasó ayer a disposición judicial. A su llegada al juzgado de Grado, municipio limítrofe con el de Salas, fue increpado por un grupo de vecinos, en su mayor parte mujeres. La víctima recibió sepultura en Malleza (Salas) tras la celebración de las honras fúnebres en la iglesia de Mallecina.

El Instituto Asturiano de la Mujer condenó el hecho en un comunicado y lo catalogó como un nuevo caso de las frecuentes "agresiones de género", para las que reclamó a la sociedad la máxima intolerancia.

A cientos de kilometros De Salas, en la localidad sevillana de Herrera, Francisca L.R., de 48 años de edad, murió anoche supuestamente a manos de su marido tras ser apuñalada con un arma blanca en el torax.

Autolesiones

El presuento asesino actúo de forma muy distinta al de Oviedo, ya que supuestamente tras cometer el crimen se autolesionó con el mismo cuchillo que había utilizado para acabar con su mujer. Los hechos se produjeron en torno a las 23.00 horas de el jueves, cuando, tras recibir una llamada de socorro en el teléfono de emergencia 062, la Guardia Civil se desplazó al domicilio conyugal. Allí, los agentes encontraron a Juan Antonio J.J., de unos 50 años, con varias heridas de arma blanca en el tórax, tendido en el suelo y sangrando abundantemente.

En el dormitorio, tendida en la cama, se encontraba la víctima con una herida incisa en el tórax producida por un arma blanca. A los dos heridos se les prestaron los auxilios correspondientes y fueron evacuados hasta el hospital comarcal de Osuna, en el que Francisca ingresó ya cadáver.

Juan Antonio J.J., permanece ingresado en el centró médico, custodiado por agentes, a la espera de que se recupere y pueda pasar a disposición judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003