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51º FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

Talento y sensibilidad en 'The station agent', una producción independiente de EE UU

La película, de Tom McCarthy, confirma el éxito que obtuvo en el Festival de Sundance

Dos películas desiguales, dos conceptos distintos de la narrativa cinematográfica, en las que se demuestra que no siempre la holgura o la escasez presupuestaria es directamente proporcional a la calidad de los resultados. El norteamericano Tom McCarthy, con The station agent, una producción independiente de pocos medios, ha conseguido un filme intimista, tranquilo y tierno, en el que el talento del guión y la correcta realización consiguen un producto estimable. El cineasta alemán Jan Schütte firma SuperTex, una comedia funcional y olvidable.

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En la segunda jornada del certamen, y como diría el presidente Aznar: "Todo va bien". Los trabajadores en huelga del hotel María Cristina siguen en huelga, y destacados personajes de la política autonómica siguen opinando sobre el documental de Julio Medem La pelota vasca, la piel contra la piedra. Miren Azkarate, consejera vasca de Cultura, tuvo a bien el declarar que "la polémica es absurda. Estamos hablando todos, o la mayoría por lo menos, de una obra que todavía no hemos visto", lo que, naturalmente, no le impidió continuar hablando sobre el tema. A ello hay que añadir una masiva afluencia a las proyecciones de todos aquellos que aman el cine.

La sección oficial presentó ayer dos filmes unidos, quizás, por un concepto sobrio de la narración cinematográfica y distanciados, también quizás, por el talento de sus realizadores.

The station agent, primera obra del actor norteamericano Tom McCarthy, venía precedida por un notable éxito en el Festival de Sundance, probablemente el certamen de más prestigio del llamado "cine independiente", en el que obtuvo los premios a la mejor actriz (Patricia Clarkson), al mejor guión (del propio realizador) y el premio del Público, galardones que la han asegurado una distribución internacional.

Es un filme realizado con un muy escaso presupuesto, con tres excelentes actores protagonistas, uno de ellos de 1 metro y 33 centímetros de estatura (lo que en lenguaje políticamente incorrecto se llamaría "un enano"), y una historia de soledades compartidas en la que la ternura y los diálogos inteligentes y divertidos consiguen superar la escasez presupuestaria y el desolador destino al que parecían abocados sus personajes centrales.

Si se utiliza una referencia literaria, la obra de McCarthy encaja perfectamente con el llamado "realismo sucio" del que Raymond Carver fue uno de sus apóstoles más distinguidos. Historias mínimas de personajes comunes en las que se narran las epopeyas de la simple supervivencia, si bien McCarthy -a diferencia de Carver- permite intuir una salida más placentera para sus criaturas. Quizás es la huella de haber trabajado como actor en varias series de televisión, desde Ally McBeal a Ley y Orden.

SuperTex, del alemán Jan Schütte, segunda película de la sección oficial, es una coproducción holandesa-alemana con unos eficaces actores británicos, una correcta realización y una historia con escaso interés. Todo funcional, medido y anodino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003