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LA POSGUERRA DE IRAK

EE UU rechaza desclasificar el informe del 11-S pese a las protestas de Arabia Saudí

Riad envía a Washington a su ministro de Asuntos Exteriores para entrevistarse con Bush

Estados Unidos rechazó ayer desclasificar las 28 páginas confidenciales de un informe hecho público la semana pasada por el Congreso sobre los atentados del 11 de septiembre y que presuntamente relaciona a los servicios secretos saudíes con dos de los secuestradores de Al Qaeda que participaron en los ataques. Riad, molesta con las insinuaciones, despachó a Washington a su ministro de Asuntos Exteriores, que se entrevistó con el presidente George W. Bush. El incidente podría empeorar de nuevo las relaciones entre los dos países tras los progresos realizados en los últimos meses.

"No tendría sentido que desclasificáramos el informe cuando todavía seguimos investigando y estamos en plena guerra contra el terrorismo. Ayudaría al enemigo. Revelaría fuentes y métodos que podrían dificultar" la lucha contra Bin Laden, declaró Bush, tras la entrevista que mantuvo en Washington con el primer ministro israelí, Ariel Sharon.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, repitió los mismos argumentos. "Colaboramos muy activamente con la comisión de investigación del Congreso que tuvo acceso a la información de los servicios de inteligencia. Parte es desclasificable, pero no podemos comprometer nuestra seguridad nacional. (...) Quizá en un futuro se pueda conocer; pero ahora no podemos perjudicar nuestras operaciones antiterroristas".

Poco después, Bush se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Saud al Faisal. Riad, enfurecida por la publicación del grueso del informe y por los rumores sobre su posible complicidad con Al Qaeda, solicitó el encuentro con Bush el pasado viernes. "Arabia Saudí no tiene nada que esconder. Podemos responder a preguntas en público, pero no podemos contestar a páginas en blanco", declaró entonces el embajador saudí en Washington, el príncipe Bandar bin Sultan.

"Estamos decepcionados", dijo el ministro Faisal tras su entrevista, "pero entendemos las razones" del gobierno Bush. Quien acuse a Arabia Saudí de colaborar con Bin Laden "no tiene mucho contacto con la realidad", añadió el dignatario, "estas 28 páginas ahora se consideran como una prueba sustancial para acusar a un país que ha sido amigo y socio de Estados Unidos durante más de 60 años".

El documento hecho público la semana pasada por el Congreso detalla los fallos de las tres principales agencias de información estadounidenses -la CIA, el FBI y la NSA (National Security Agency)- en detectar las actividades de Al Qaeda en Estados Unidos antes del 11-S. A petición de la Casa Blanca, los congresistas accedieron a clasificar 28 páginas confidenciales sobre el "apoyo extranjero" que presuntamente recibieron dos de los secuestradores afincados en San Diego (California).

Las filtraciones a la prensa detallaron luego que las sospechas se centraban en un estudiante, Omar al Bayuni, que, según el FBI, trabajaba para los servicios secretos saudíes. Bayuni ayudó a dos miembros de la organización de Bin Laden, Jalid al Midhar y Nawaf al Hazii, a establecerse en San Diego, y firmó incluso el alquiler de su piso. "Parecía tener acceso a fondos ilimitados en Arabia Saudí", indicó un informe del FBI. Una vez instalados, los dos secuestradores empezaron a tomar clases de vuelo.

Bayuni tenía contactos directos con la cúpula en Riad. El año pasado se supo que la esposa del príncipe Bandar bin Sultan transfirió indirectamente decenas de miles de dólares a una cuenta a nombre de la mujer de Bayuni para presuntas obras benéficas. Otro sospechoso, según mencionaba ayer The Washington Post, es Osama Bassnan, también amigo de los miembros de Al Qaeda establecidos en San Diego. Bassnan ofreció en 1993 un fiesta en honor del jeque Omar Abdel Rahman, el clérigo egipcio que organizó el atentado contra las Torres Gemelas ese año y que ahora cumple condena perpetua en una cárcel de alta seguridad en Minnesota.

Altibajos en las relaciones

Desde que se descubrió que 15 de los 19 secuestradores del 11-S eran de nacionalidad saudí, las relaciones entre Washington y Riad han pasado por muchos altibajos. Durante la guerra de Irak, las tropas estadounidenses no pudieron usar sus bases en el reino. Los contactos entre los dos países mejoraron sensiblemente tras el atentado ocurrido el pasado mayo en la capital saudí contra un conjunto de viviendas habitadas por extranjeros y que causó 30 muertos. La polémica por el informe podría echar por tierra los recientes progresos.

No es la primera vez que el FBI y la CIA dejan caer insinuaciones sobre un posible apoyo saudí a los miembros de Al Qaeda, aunque siempre han limitado las sospechas a contribuciones personales y no a una política de Estado.

Para evitar que el incidente se convierta en una crisis diplomática grave, dos senadores, el demócrata Bob Graham y el republicano Richard Shelby, han pedido que se desclasifiquen las páginas restantes. Aseguran que el 95% es publicable. "Es importante para las relaciones entre los dos países que se haga pública esa información".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2003