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Reportaje:LA RUTA DEL VINO

La joya de la corona

Finca Valpiedra, en la localidad riojana de Fuenmayor, es la referencia desde 1999 de la familia Martínez-Bujanda

Ya desde la etiqueta, Finca Valpiedra marca distancias: sobre un fondo blanco, destaca la imagen de un canto rodado, acompañado de la denominación de la propia bodega y la fecha de la cosecha, en caracteres afinados y limpios. Con estos pocos elementos, el aficionado tiene suficientes indicios para deducir que se encuentra ante un vino singular, en el que sus responsables han puesto especial mimo por que se diferencie del resto. La joya de la corona, en expresión popular.

Al menos, en esta ocasión, la etiqueta transmite la voluntad de los creadores del vino. La familia Martínez-Bujanda, en el asunto vitivinícola desde 1890, llevaba años en busca de darse un capricho, crear esa bodega predilecta que se muestra con más orgullo, si cabe, que el resto. Eligieron una finca propiedad de la familia desde hace casi treinta años, a la orilla del Ebro, en la localidad riojana de Fuenmayor, aunque el acceso sea por la carretera que une Elciego con Cenicero.

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Hasta que se puso en marcha la bodega, de estas cepas se han nutrido las principales referencias que los Martínez-Bujanda elaboran en su bodega originaria de Oyón, en la Rioja alavesa, el conocido Conde de Valdemar en sus diferentes crianzas.

El viñedo de la finca Valpiedra se encuentra en un meandro del río, sobre una base de cantos rodados en los que se inspira la etiqueta. Las ochenta hectáreas que lo conforman están plantadas en su mayoría de tempranillo, pero también hay un pequeño porcentaje de graciano, mazuelo y, de forma experimental, de cabernet sauvignon y otras variedades foráneas. Con estos mimbres, los responsables de la bodega afrontan cada año el reto de elaborar un vino de élite, que siempre será distinto del caldo de la vendimia precedente.

Porque nunca una temporada es idéntica a la anterior, ni una barrica igual a la otra. Unos años, por las heladas o las lluvias a destiempo estropean la cosecha, y hay también años excelentes, en los que el sol y el agua llegan en el momento justo. Pero Finca Valpiedra cuenta con algunos factores que atenúan la incertidumbre total: las instalaciones de la bodega, donde no se repara en esfuerzos para que el mosto evolucione en las mejores condiciones.

El edificio se encuentra en un lugar preferente de la hacienda, a 20 metros de altitud sobre el río, desde el que se divisa una buena parte del curso del Ebro en la zona, así como las tierras del Sur de Elciego. En el interior, la amplitud de espacios es la tónica, que tiene en la sala de crianza su mejor expresión: es el verdadero corazón de la bodega, con una altura de ocho metros, una climatización perfecta y en la que las 4.000 barricas se apilan sólo en dos alturas, toda una generosidad. La misma generosidad que se aprecia en el botellero o en la nave de depósitos, todos estos de escasa capacidad para controlar mejor la vinificación.

Pero la joya de la bodega es, sin duda, la sala de catas, con vistas al río, y en la que la degustación de los vinos en la imprescindible cata vertical que requieren los Finca Valpiedra permite reconocer más a gusto, si cabe, las virtudes de cada año.

Finca Valpiedra. Dirección: Fuenmayor (La Rioja). Visitas: previa llamada al teléfono 945 622188. Vende vino en bodega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de junio de 2003