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El reportero Kapuscinski y el teólogo Gustavo Gutiérrez obtienen el Príncipe de Asturias

El jurado les da el premio de Comunicación y Humanidades por su "tolerancia y compromiso"

El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, de 70 años, y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, iniciador de la Teología de la Liberación, de 74 años, comparten desde ayer el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado calificó a ambos de "modelos éticos y admirables de tolerancia y profundidad humanística". La decisión fue adoptada por asentimiento unánime. Este premio, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró, es el primero que se falla este año de los ocho que concede la Fundación y que serán entregados en Oviedo el próximo octubre.

El jurado destacó de Kapuscinski y Gutiérrez "su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje". A ello se suma, según el acta del premio, el talante "comprometido" de sus trayectorias intelectuales y su permanente preocupación por las capas sociales más desprotegidas.

En el caso de Kapuscinski, el jurado destaca que "ha sido durante medio siglo un modelo de periodista independiente, que ha dado cuenta veraz, hasta con el riesgo de su propia vida, de numerosos y trascendentales conflictos", pero también que, lejos de limitarse a "describir externamente los hechos", "ha indagado sus causas y analizado las repercusiones".

El periodista Jesús de la Serna, que formó parte del jurado, calificó a Kapuscinski como "figura extraordinaria y excepcional", que representa un periodismo concebido como "contrapoder al lado de los más desfavorecidos". El premio se le otorga en un momento, recordó De la Serna, en que "el periodismo está siendo una cierta conciencia de la colectividad y de la opinión pública, ese otro gran poder".

Kapuscinski ha sido corresponsal de la agencia de noticias Polish Press en África, Asia y América Latina. También ha colaborado para la revista Time y los diarios The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung. Desde 1962 ha publicado 19 obras, entre ellas El Emperador (1978), sobre la decadencia del reinado de Haile Selassie en Etiopía, El Sha (1987), Lapidarium (1990), La guerra del fútbol (1992), El imperio (1994), sobre la descomposición de la Unión Soviética, o Ébano (1998), en la que aborda el continente africano.

De Gustavo Gutiérrez el jurado valoró sobremanera la corriente teológica que ha impulsado, según la cual "la liberación preconizada por el mensaje cristiano no es aplicable únicamente a la faceta espiritual del ser humano, sino también a sus condiciones sociales y materiales", de manera que tal teología "constituye una práctica que, de modo especial en los países menos desarrollados, ha estimulado una dignificación de las condiciones de vida de millones de seres humanos". Gutiérrez, fundador y director del Instituto Bartolomé de las Casas, de Lima (Perú), fue la primera persona que agrupó y sintetizó las ideas de lo que él mismo acuñó, primero en una conferencia en 1969 y dos años más tarde en un libro, como Teología de la Liberación. Gutiérrez, con una sólida formación humanística, teológica y pastoral, fue profesor de Teología de la Universidad Católica de Lima y en la actualidad es párroco en la populosa barriada limeña de Rímac y, desde 1995, miembro de la Academia Peruana de la Lengua. Entre sus obras figura La verdad os hará libres y En busca de los pobres de Jesucristo. Es doctor honoris causa por numerosas universidades.

La candidatura de Kapuscinski fue propuesta por el embajador de España en Polonia, Miguel Ángel Navarro Portera, y contó con el apoyo de los escritores Susan Sontag y Paul Auster, entre otros. La de la Teología de la Liberación ya había concurrido a este premio repetidas veces en los últimos diez años, personificada tanto en Gustavo Gutiérrez como en Pedro Casaldáliga. La propuesta de unir a Kapuscinski y Gutiérrez en una sola propuesta partió de un miembro del jurado, el sacerdote y profesor de Teología Javier Gómez Cuesta, ex vicario general del Arzobispado de Oviedo y en la actualidad párroco en Gijón. Según fuentes de la Fundación, la catedrática de Ética Adela Cortina también sugirió esta posibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de mayo de 2003