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El Gobierno chino reconoce por primera vez la "grave" situación creada por la neumonía

China continental y Hong Kong registran 11 muertes y 110 nuevos casos en un solo día

El Gobierno chino admitió ayer el gran impacto causado por la neumonía asiática. En un gesto inusual, que posiblemente marca un cambio de estrategia, el presidente chino, Hu Jintao, rompió el silencio que mantenía respecto a la enfermedad y reconoció estar "muy preocupado" por la epidemia, al mismo tiempo el primer ministro, Wen Jiabao, calificó de "grave" la situación en el país. Estas declaraciones llegaron el mismo día en que se hacía público que en China continental y Hong Kong se habían registrado en un solo fin de semana 11 muertes y 110 nuevos casos.

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Durante una visita a un hospital retransmitida por televisión, el presidente chino, Hu Jintao, reconoció la gravedad de la situación. "Desde que aparecieron los casos de neumonía estoy muy preocupado. Me inquieta mucho la situación de la población", declaró Hu. La afirmación de los máximos gobernantes del país deja en una posición incómoda al titular de Sanidad, Zhang Wenkang, quien hace tan sólo diez días afirmaba en rueda de prensa: "Yo les digo aquí, como ministro de Sanidad, que la epidemia de neumonía asiática está bajo control efectivo". También añadió que "China es un lugar seguro para trabajar, viajar y vivir". Desde que comenzó la epidemia, la OMS atribuye 1.418 casos y 109 fallecimientos a la neumonía.

La postura de las dirigentes chinos revela un cambio de actitud de las autoridades, que parecen estar convenciéndose de que, por mucho que intenten esconder la crisis, los turistas y las multinacionales extranjeras no se creen el discurso oficial.

Un gran número de viajes suspendidos, certámenes internacionales retrasados y la caída del tráfico aéreo preocupan a Pekín, que ha hecho del crecimiento económico la base de su política. Wen Jiabao advirtió de que el Gobierno está alerta sobre las posibles consecuencias de la enfermedad, y puntualizó que "la respuesta a la neumonía puede influir la percepción que la comunidad internacional tiene de China". Fue tajante en su advertencia: "Todo el país debe estar en alerta, dada la complejidad del problema y la urgente necesidad de combatir la epidemia".

La declaración del primer ministro chino se produjo al día siguiente de la discreta reunión que mantuvieron el presidente chino, Hu Jintao, y Tung Chee Hwa, jefe de Gobierno de Hong Kong, en la ciudad fronteriza de Shenzhen. En el encuentro, Tung le dijo a Hu que la neumonía atípica distaba mucho de estar "bajo control efectivo".

Las autoridades chinas han sido muy criticadas por su lentitud y secretismo a la hora de informar sobre el alcance del brote que surgió en la provincia sureña de Guangdong en noviembre pasado, de donde se sospecha que saltó a Hong Kong y de allí al resto del mundo. El denominado síndrome respiratorio agudo grave (SARS, en sus siglas en inglés) ha causado 144 víctimas mortales y 3.169 infectados en todo el mundo, de acuerdo con las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que mantiene su recomendación de que no se viaje a Hong Kong ni a la provincia china de Guangdong.

Récord de fallecimientos

En Hong Kong, la segunda zona más afectada después de China continental, ayer se produjo el mayor número de fallecimientos en un día desde que comenzó la epidemia. Un total de siete personas murieron, lo que eleva la cifra total a 47. Desde el viernes, se han registrado 92 casos, lo que deja el total en 1.190. Los hospitales de la ex colonia británica están sometidos a una gran presión, hasta el punto que las autoridades sanitarias dijeron que no descartan solicitar el envío de médicos del continente si empeora la situación.

Las universidades de Hong Kong abrieron ayer las puertas después de haber permanecido cerradas durante dos semanas, en un intento de romper el ciclo de infección del virus, cuyo periodo de incubación es de unos 10 días. En Singapur, volvieron a clase más de 200.000 estudiantes de secundaria tras 18 días de interrupción. Pero tuvieron que pasar estrictos controles. Profesores con mascarillas y guantes filtraban a los alumnos con síntomas de estar enfermos. Quienes tenían más de 37,5 grados de temperatura fueron enviados a casa.

A falta de un tratamiento efectivo contra el coronavirus, agente al que la OMS y el centro de control de enfermedades de Atlanta (CDC) atribuyen la enfermedad, las autoridades de Hong Kong van a comenzar a administrar dosis mayores del antiviral ribavirina (un medicamento que se usa contra otros virus, como los de la hepatitis) y de esteroides (que actúan como antiinflamatorios), en una fase tan temprana como sea posible. Hasta ahora, estos tratamientos sólo se usaban con aquellos enfermos en estado grave, debido a que presentan fuertes efectos secundarios, informa Emilio de Benito.

Un padre y su hija en Hong Kong llevan mascarillas contra la neumonía.
Un padre y su hija en Hong Kong llevan mascarillas contra la neumonía.AFP

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