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GUERRA EN IRAK | La batalla de Bagdad

EE UU entra en los palacios de Sadam

Tres batallones con 1.500 soldados se quedarán esta vez en el interior de Bagdad

Fue otra demostración de fuerza de las tropas estadounidenses. Esta vez entraron hasta el corazón de Bagdad y llegaron hasta las puertas del hotel Palestina, donde se encuentran la mayor parte de los periodistas enviados a Bagdad. A las siete de la mañana, hora local, más de cien carros de combate y blindados ligeros entraron en la ciudad entre fuerte resistencia iraquí, que no impidió la ocupación de dos palacios de Sadam Husein. Los soldados llegaron para quedarse. Al contrario de lo ocurrido durante el fin de semana, cuando una columna de blindados entró y salió de Bagdad, tres batallones con unos 1.500 soldados van a permanecer en la capital iraquí por tiempo indefinido.

Desde los hoteles Sheraton y Palestina se pudo apreciar cómo dos cañones antiaéreos disparaban contra la aviación estadounidense, y cómo ambos cañones fueron alcanzados a las dos horas. Las brasas de los despojos ardieron durante media hora. Desde un lado del río Tigris, los periodistas pudieron narrar en directo cómo en la otra orilla unos 20 agentes de la Guardia Republicana se rendían tendidos en el suelo, se zambullían en el río para escapar a nado o salían corriendo ante la presencia de los soldados estadounidenses que bajaban encorvados de varios carros blindados apuntando con sus rifles en todas direcciones.

La acción se desarrolló en una hora de la mañana en la que aún se veía nítidamente. A partir de las nueve, una espesa capa de humo, niebla y polvo cubrió la ciudad y volvía a oscurecer la visión del otro lado del río. Pero para cuando la luz se volvió nebulosa y difusa, los norteamericanos, que habían golpeado duro, parecían haberse marchado de los lugares asaltados.

A las nueve y media de la mañana, los tiros se volvieron cada vez más esporádicos. Y una hora después, el ministro de Información, Mohamed Said al Sahaf, improvisó una conferencia de prensa en una terraza del hotel Palestina, a apenas medio kilómetro de donde se había desarrollado la incursión. "Los mercenarios han sido rechazados y han emprendido la huida", declaró el ministro. "Pueden ustedes comprobarlo con sus propios ojos".

En torno a las 11, los periodistas se introdujeron en dos autobuses que les llevaron por las calles más céntricas. La vuelta dejó ver un centro de la ciudad tomado por soldados iraquíes armados de lanzacohetes. Saludaban con sus armas en alto o alzando los dos dedos de la victoria, pero todo parecía impregnado de un carácter provisional, como un intermedio en mitad de las escenas más decisivas. En un momento dado, el autobús tuvo que acelerar la marcha cuando se escucharon varios tiros en mitad de una calle. Las aceras tenían un aspecto mucho más desolado que los días anteriores. El paseo en autobús dejó un sentimiento de frustración en algunos periodistas. Un reportero japonés le espetó a uno de los responsables de Información:

-¿Y esto es todo lo que hay que ver? ¿Por qué no vamos al barrio de Dora?

-Porque en ese barrio hay ahora mismo una batalla.

-Por eso mismo queremos ir ahí. Somos periodistas.

Después de la vuelta en autobús, por segundo día, siete flamantes coches blancos de policía se pasearon delante de los hoteles Sheraton y Palestina disparando al cielo y coreando cánticos de apoyo a Sadam mientras daban tiempo a los camarógrafos y fotógrafos a que buscaran los mejores planos.

Los responsables militares del cerco a Bagdad han recibido plena libertad para ocupar los barrios de la ciudad conforme lo consideren conveniente. Las tropas norteamericanas penetraron con cobertura aérea y abriendo nutrido fuego para deshacer una defensa definida como "digna de respeto" por el general Vincent Brooks, portavoz del cuartel general en Doha (Qatar). Los asaltantes tomaron el principal palacio de Sadam Husein en la capital, donde establecieron un recinto para prisioneros de guerra y otro más pequeño. Horas después, ambos fueron bombardeados por la artillería iraquí.

La Infantería blindada pasó no lejos del Ministerio de Información, destruyó la sede del Partido Baaz, demolió dos estatuas de Sadam en el centro de la ciudad y abrió fuego contra francotiradores apostados en el hotel Al Rashid, según relataron testigos y anunció la emisora militar. El objetivo de la incursión era demostrar a los defensores la capacidad de los invasores de moverse a plena voluntad por la capital.

El general Brooks dijo que los mandos militares sobre el terreno habían recibido libertad "para decidir qué partes de Bagdad desean mantener bajo su control", y la CNN confirmó que tres batallones iban a quedarse definitivamente en la capital, en vez de retirarse tras incursiones de reconocimiento como había ocurrido los dos días anteriores. Brooks atribuyó la aparente facilidad de movimientos de que disfrutaban las tropas en Bagdad y en el resto del país a la falta de una estructura de mando iraquí.

Para confirmar la confianza en el desarrollo del plan de combate, el jefe de la Operación Libertad para Irak, el general Tommy Franks, entró ayer por primera vez en Irak, donde visitó a soldados desplegados en tres frentes, incluida la ciudad de Nayaf, según dijo uno de sus portavoces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 2003