Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA ESCENA ESPAÑOLA PIERDE A UN HOMBRE VALIENTE E INNOVADOR

Muere Tamayo, el divulgador del gran teatro

El director y empresario, fallecido a los 82 años, dio a conocer en el franquismo a Miller y Brecht

El director y empresario teatral José Tamayo, nacido en Granada en 1920, falleció ayer a las diez de la mañana en un hospital de Madrid, a los 82 años de edad, tras dedicar toda su vida y hacienda a la profesión que amó por encima de todo. Pocas personalidades del mundo de la cultura como la de José Tamayo concitan mayor unanimidad en los elogios por parte de sus compañeros. Su apasionamiento, su capacidad de entrega por el teatro y su constancia hicieron posible que en los tiempos más duros del franquismo consiguiera estrenar obras de Valle-Inclán, Arthur Miller, Bertolt Brecht o Jean Anouilh. Posteriormente dedicó muchos años a reivindicar y a popularizar la zarzuela con igual entusiasmo.

"Cada día hay que volver a empezar". Ésa era la frase que Tamayo tuvo permanentemente como lema a lo largo de toda su vida. Ayer, el empresario teatral Ramón Tamayo, hermano del fallecido (a quien los Reyes enviaron un telegrama de pésame), y Francisco Mudarra, su ayudante de dirección y compañero de fatigas durante décadas, también destacaban que ésa fue la idea que siempre le mantuvo joven y activo. Una idea que el director desaparecido expresaba constantemente cuando afirmaba: "Cada vez que me enfrento con una obra siento en lo más profundo que es la más importante de mi vida". Así se comportó siempre este hombre hiperactivo y adicto al trabajo hasta la extenuación. De hecho, de las muchas anécdotas que se cuentan de Tamayo hay una preferida por toda la profesión teatral. Aquella que sitúa a don José, como se le llamaba, una larga noche de ensayos al aire libre en el Teatro Romano de Mérida. En un momento dado, Tamayo gritó llevándose las manos a los ojos: "¡Qué me apaguen ese dos mil!", refiriéndose a lo que creía era un foco que le deslumbraba. Su ayudante le tuvo que aclarar: "Don José, no es una luz, es el sol que está saliendo".

La profesión teatral se volcó ayer para elogiar la figura del director y empresario teatral José Tamayo. En el velatorio, el desfile de compañeros, políticos y gentes de la cultura fue incesante. La primera representante política en llegar fue Alicia Moreno, consejera de las Artes de la Comunidad de Madrid. Pocos minutos después lo hacía Pilar del Castillo, ministra de Educación y Cultura, acompañada del secretario de Estado Luis Alberto de Cuenca. Fueron muchos los compañeros de profesión que se acercaron a dar su último adiós al director, como Concha Velasco, Ana Belén, María Asquerino, María Paz Ballesteros, Pepe Rubio, Manuel Gallardo, Marisa de Leza o Manuel Galiana.

José Tamayo será incinerado hoy a las 14.15 horas en el crematorio de la Almudena y sus cenizas serán trasladadas a Granada para reposar en la tumba de su madre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de marzo de 2003