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AMENAZA DE GUERRA | La situación en Bagdad

Las inspecciones se centran en los misiles

El ministro ruso de Exteriores denuncia "presiones" a los inspectores para lanzar el ataque

A la vista de que sus investigaciones sobre el destino de los componentes químicos y biológicos que Irak adquirió en los ochenta no avanzan, la Comisión de desarme de la ONU parece concentrarse en el programa de misiles. Varios equipos de inspectores volvieron a buscar ayer misiles con más de 150 kilómetros de alcance para su etiquetado y posterior destrucción. Una negativa de Irak en este sentido podría servir de argumento a EE UU para iniciar la guerra. Por si acaso, Sadam reunió a sus comandantes a fin de preparar la defensa del país.

Las inspecciones de ayer se centraron en Al Tayi, un campo militar cercano a Bagdad, y en tres compañías implicadas en la fabricación de los citados misiles, según el Ministerio de Información. Las empresas, propiedad de la Comisión de Industrialización militar, fueron Al Samud, Al Haitham y Al Karama, dedicadas a producir motores de combustible líquido, partes mecánicas y componentes electrónicos, respectivamente.

Los misiles se han convertido en el último punto de fricción. El pasado día 14, el jefe de la Comisión de desarme, Hans Blix, anunció ante el Consejo de Seguridad que las pruebas llevadas a cabo por los expertos demostraban que los cohetes iraquíes Al Samud 2 superaban los 150 kilómetros de alcance permitidos por la resolución 687 que puso fin a la guerra del Golfo en 1991.

Desde entonces, los inspectores proceden al etiquetado de los misiles para su eliminación. En principio, la Comisión de desarme tiene autoridad para destruirlos o inutilizarlos, pero, dado que no se ha producido ocultamiento y que los propios iraquíes están mostrando sus haberes, Blix planea enviar una carta al Gobierno de Irak para que los destruya.

Esta exigencia resulta especialmente difícil para Bagdad en un momento en que 150.000 soldados de EE UU se encuentran desplegados alrededor de sus fronteras. El viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, negó, durante su visita a Roma la semana pasada, que los Al Samud 2 violaran las condiciones del alto el fuego firmado en 1991. La versión iraquí es que sus misiles superan ligeramente los 150 kilómetros en las pruebas porque no van cargados con los sistemas de guía y control. "El peso de esos equipos reduce su alcance hasta los parámetros permitidos", explicó un portavoz.

A la vista del revuelo causado por los misiles, los iraquíes han preguntado a los inspectores si al entregar documentación que pueda revelar la posesión de algún arma prohibida se considerará que están cooperando o, por el contrario, se interpretará que han cometido una violación. La cuestión no resulta baladí, pues podría estar retrasando la entrega de documentos comprometidos por parte de la comisión creada para ese fin durante la última visita de Blix a Bagdad.

Filtraciones difundidas por la prensa estadounidense hablan de un parón en la cooperación desde que se produjo la intervención del responsable de la Comisión de desarme ante la ONU. Los inspectores mantienen el silencio, tal como exige su trabajo con las dos agencias encargadas del desarme, Unmovic y OIEA.

Mientras tanto, el ministro de Exteriores de Rusia, Ígor Ivanov, afirmó ayer, en alusión a EE UU, que los inspectores están siendo "presionados" para encontrar un pretexto para la guerra, informa Pilar Bonet. Ivanov no mencionó de forma explícita a ningún país, pero manifestó que la presión ejercida sobre los inspectores tiene por fin "provocarlos para que abandonen Irak o para que presenten al Consejo de Seguridad de la ONU información que pudiera servir para una operación militar contra Bagdad".

Regulación política

El ministro instó a los inspectores a cumplir con su misión profesional de forma objetiva, y a la comunidad internacional a prestarles ayuda política y técnica. Rusia cree que existen aún posibilidades para una regulación política del conflicto en torno a Irak sobre la base de la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de la ONU. El ministro ruso recordó que su país no ha renunciado a ejercer el derecho de veto, pero afirmó que ésta es una "medida extrema" a la que se debe recurrir cuando ya no existen otras posibilidades. Rusia está dispuesta a examinar los proyectos que puedan ser presentados al Consejo de Seguridad, tanto más si se dirigen a apoyar las actividades de los inspectores internacionales, subrayó Ivanov.

El presidente iraquí, por su parte, se reunió ayer con sus colaboradores militares más cercanos con el fin de "preparar a los iraquíes, militares y civiles, para un ataque de Estados Unidos", según informó la radio local. Aunque los medios iraquíes (bajo estricto control estatal) han informado repetidamente en las últimas semanas de reuniones de Sadam Husein con sus comandantes, es la primera vez que se anuncia la preparación de la guerra.

En la cita de ayer estuvieron el vicepresidente Izzat Ibrahim; Qusay Sadam Husein, hijo menor del presidente y responsable de la Guardia Republicana, y el ministro de Defensa, general Sultán Hashim Ahmed. Según la agencia oficial INA, discutieron "la forma de mejorar la capacidad y preparación de los iraquíes para que los ciudadanos tengan el honor de defender Irak y la posibilidad de derrotar a los agresores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de febrero de 2003