Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
AMENAZA DE GUERRA | Los preparativos

EE UU exige a Turquía que apruebe con urgencia el despliegue militar

El Gobierno de Ankara ignora el plazo dado por Powell para responder a sus demandas

Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía se tensaron ayer al máximo. Washington exigió a Ankara, con toda urgencia, una respuesta definitiva sobre el plan estadounidense para desplegar tropas en territorio turco, e insistió en que las "compensaciones" ofrecidas, estimadas en 26.000 millones de dólares, no podían ser mejoradas. "Espero saber de ellos antes de que concluya el día", dijo el secretario de Estado, Colin Powell. Pero el Gobierno de Turquía dejó pasar la jornada sin contestar y mantuvo, aparentemente, su exigencia de recibir al menos 32.000 millones, garantizados por escrito.

El Pentágono considera vital desplazar a Turquía unos 40.000 soldados para invadir Irak desde el norte. La irritación era perceptible en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, aunque las acusaciones de "chantaje" y "extorsión" sólo se formularan bajo la condición de anonimato. A las crecientes dificultades diplomáticas para obtener el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, o al menos una coalición internacional respetable, se sumaba un enorme problema con Turquía, un país que, de forma indirecta, causó la semana pasada una crisis en la OTAN.

El tono de la Administración estadounidense rozaba la exasperación. "Esto no es un farol: la oferta es la que es", aseguró el portavoz presidencial, Ari Fleischer. "Nuestra posición es firme", dijo Powell, quien matizó que se podía mejorar con "cosas creativas" el paquete de ayudas ofrecido a Turquía, pero no aumentar su importe. El presidente George W. Bush prefirió no referirse a Turquía e insistir en que estaba dispuesto a "actuar con decisión" para desarmar al régimen de Sadam Husein.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Yasar Yakis, dio a entender que no había tanta prisa como decía Powell y señaló que el Parlamento de Ankara podría votar sobre la oferta estadounidense la semana próxima.

En Washington, sin embargo, había muchísima prisa por resolver la situación. Al menos cinco buques con cargamento militar se encontraban ya frente a las costas turcas, esperando orden para desembarcar. Y se quería saber inmediatamente si el Pentágono podría disponer de bases en Turquía, porque de no ser así habría que modificar sustancialmente los planes para la guerra en Irak.

La estrategia del general Tommy Franks, responsable de la operación, se basaba en un doble avance sobre Bagdad: desde el sur, con las fuerzas estacionadas en Kuwait, y desde el norte, con la IV División de Infantería y gran parte de la I División. La IV División, provista de tanques, artillería y helicópteros Apache, debería desplazarse con rapidez desde el sur de Turquía hasta las afueras de Bagdad. Casi 20.000 soldados de esa división permanecían ayer movilizados en Fort Hood (Tejas) y Fort Carson (Colorado) a la espera de viajar a las bases militares turcas en un puente aéreo organizado con aviones civiles.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, comentó ayer que era "posible" organizar un plan de invasión sin contar con Turquía. Pero los portavoces militares reconocieron que eso complicaría gravemente sus planes. Si Ankara rechazara finalmente la oferta estadounidense, la IV y la I divisiones, con todo su equipamiento, serían enviadas a Kuwait. Desde allí deberían ser aerotransportadas, con tanques, helicópteros y demás material bélico, hasta el Kurdistán iraquí, en el norte del país, en una operación logística lenta, costosa y arriesgada

Turquía se apresuró a ignorar el ultimátum de Powell. "Hoy [por ayer] no habrá respuesta", aclaró el ministro de Exteriores turco, Yasar Yakis, quien precisó que ambas partes iban a seguir negociando las compensaciones por la cooperación de Ankara en la campaña militar contra Irak, informa Reuters. Yakis, que el pasado fin de semana intentó sin éxito cerrar un acuerdo con Powell en Washington, recordó que Turquía necesitaba una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU antes de abrir sus bases a las tropas de EE UU. El Parlamento de Ankara se puso también ayer del lado de su Gobierno y pospuso hasta la semana que viene todas sus votaciones.

Acuerdo por escrito

"Lo queremos por escrito", vino a decir Recep Tayyip Erdogan, máximo líder del partido islamista en el poder. Turquía exige garantías formales de que el Congreso norteamericano aprobará con rapidez el paquete de ayuda financiera. "Si no hay un documento firmado, no habrá acuerdo", advirtió en una entrevista publicada ayer por el diario turco Yeni Safak. "Pero las dimensiones militar y política están muy por encima de la económica", afirmó Erdogan, para dar a entender que el duro regateo al que Ankara está sometiendo a Washington busca ante todo salvar la cara de los islamistas ante su propia opinión pública -unánimemente opuesta a la guerra- frente al imparable despliegue militar de EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de febrero de 2003