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Apuntes

El segundo centro óptico de la Universitat de València empieza a funcionar en Cuba

Esta acción amplía un programa que hasta ahora ha dotado de lentes a más de 70.000 cubanos

Si alguien se encuentra entre ese 35% y 40% de la población que precisa gafas, le será impensable pasar sin ellas. Pues bien, hasta hace cuatro años los más de 3.500.000 cubanos que necesitaban "espejuelos" podían tardar en renovarlos hasta 15 años. Y es que la capacidad productora del único taller no sobrepasaba las 100.000 lentes anuales. La Universitat de València ha conseguido que 70.000 cubanos vean mejor gracias al Centro Óptico Valencia de La Habana, inaugurado en julio de 2000, y que costó 1.500.000 euros. Fue la primera parte del proyecto que se ha completado recientemente con la inauguración de un centro óptico y auditivo en Santiago de Cuba que, como el anterior, lleva por nombre Valencia. Las nuevas instalaciones, inauguradas por el rector de la Universitat, Francisco Tomás, la pasada semana, están situadas en el Policlínico de Especialidades del Hospital Pediátrico de Santiago de Cuba, a unos 1.000 kilómetros del centro anterior.

"Son centros de referencia para la sanidad cubana", precisa el vicerrector de Política Científica y Cooperación Internacional, Manuel Costa, tras su visita a La Habana, "porque se montan todas las lentes para personas con más de 33 dioptrías y la ONCE se plantea concentrar allí la producción de Iberoamérica". Acompañaron al vicerrector, el gerente Joan Oltra y el coordinador del proyecto Juan Onrubia, profesor de Física Aplicada, médico y óptico.

El centro óptico de Santiago de Cuba puede montar hasta 150 gafas en ocho horas. El centro auditivo está dotado con moderna tecnología y con un gabinete de otorrinolaringología. Ambos proyectos ascienden a 300.000 euros. La Universitat colaborara con Cuba por decisión del Ministerio de Exteriores que, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), primó este proyecto en lugar de otro programa asistencial en Perú, explica Onrubia. El centro de La Habana tiene la capacidad de montar 160 lentes en ocho horas. Pero el mayor valor radica en su carácter integral al permitir el montaje, tallado de cristales, adaptación de lentes, e incorporar óptica, gabinete optométrico y consulta oftalmológica. Paralelamente, el proyecto abarca dos servicios básicos de oftalmología en hospitales. Además de la AECI colaboraron la Fundación ONCE, la Fundación Fondo Solidario Fortuna, la Generalitat y la Diputación de Valencia.

"Antes de tener este centro recibíamos solicitudes de gafas. Pero montarlas aquí, a ojo de buen cubero, es contraproducente", indica el coordinador del proyecto, que agrega que la universidad está obligada a devolver a la sociedad la aportación científica y humana financiada con fondos públicos. En este sentido, la universidad ha completado in situ la formación de 90 profesionales cubanos con quienes ayudados por ópticos y oftalmólogos valencianos han realizado 7.000 revisiones oculares y 400 intervenciones quirúrgicas. Además, estudiantes valencianos han recopilado, clasificado y enviado a Cuba 40.000 gafas y 50.000 cristales.

Otra de las peculiaridades del proyecto consiste en el bajo coste de las lentes pagadas en pesos. "Unos bifocales, los más caros, cuestan menos de tres euros", revela Onrubia, quien destaca la aportación del gobierno cubano a este precio, el mantenimiento y provisión de los edificios. Para la creación del centro óptico y auditivo se sumaron mecenas, entre los que están el Instituto Valenciano de la Sordera, empresas como Essilor, y los ayuntamientos de Sagunto, Alzira, Torrent, Gandia, Paterna, Burjassot y Ontinyent. La universidad prevé continuar con esta línea. El siguiente paso será la construcción de un gabinete de tallado en Santiago de Cuba, para lo que Onrubia alienta a otras ONG, ayuntamientos, y ópticas que podrían contribuir destinando un 0,7 de las ventas. "La universidad tiene potencial técnico y humano que no pueden ofrecer las ONG. Somos colaboradores, no competencia", zanja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de febrero de 2003