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La contraofensiva del Partido Popular | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Aznar exhorta al PP a defender en la calle y "sin vergüenza" la gestión del Gobierno

Sentencia que "se ha acabado el chollo de los resentidos que ladran su rencor por las esquinas"

Santiago de Compostela

"¿Os da vergüenza decir que nadie ha hecho más por Galicia que el Partido Popular o que Manuel Fraga?", inquirió José María Aznar a unos 2.500 militantes y cargos del PP gallego que ayer abarrotaban el Palacio de Congresos de Santiago. Los populares gritaron un "¡no!" enfervorecido. "Pues si no os da vergüenza, salid a la calle y decidlo", les exhortó su líder. Después sentenció que eso de hablar del Prestige, "de esa tremenda catástrofe ecológica", forma parte del pasado: "Se ha acabado, se terminó, ya está bien; el chollo que tenían los profesionales del resentimiento se ha terminado". Pronosticó que esos "agitadores del resentimiento" se quedarán "ladrando su rencor por las esquinas", mientras el PP seguirá ganando las elecciones.

El presidente regresó a Galicia para dar por concluida la crisis del 'Prestige'

Tres fueron los mensajes que el líder del PP dirigió ayer a sus bases gallegas en su tercer viaje a Galicia desde que estalló la crisis del Prestige. El primero y principal es que el PP tiene que intentar recobrar la calle y que su eslogan "Máis que nunca con Galicia" debe contrarrestar el "Nunca máis" en torno al que se aglutina un movimiento popular de protesta contra la actuación del Gobierno en esta catástrofe ecológica.

Para lanzar esta proclama, Aznar utilizó un depurado estilo de predicador que interroga a sus fieles. Les preguntó si saben que el PP es el partido más importante de Galicia, si son conscientes de que el pueblo gallego ha votado PP mayoritariamente, si comparten que nadie como el PP o su presidente fundador, Manuel Fraga, "ha hecho tanto por Galicia".

El líder de los populares estaba bien acompañado. Por un lado, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga; el vicepresidente Mariano Rajoy y la ministra Ana Pastor; por el otro, el secretario general del PP, Javier Arenas; el secretario general del PP gallego, Jesús Palmou, y el líder de los populares ourensanos, José Luis Baltar, amigo del destituido Xosé Cuiña.

Al principio, las respuestas a las preguntas de Aznar eran tímidas, pero poco a poco los populares se implicaron en el interrogatorio. Y Aznar les conminó a todos: "Si no os da vergüenza, salid a la calle y decid que no os da vergüenza". Les exigió que se echen a la calle a "explicar" el Plan Galicia aprobado el viernes pasado por el Consejo de Ministros reunido en A Coruña, a contar a sus vecinos que es "el plan más ambicioso" presentado para esa comunidad autónoma. Y les reclamó "que lo aprovechen" porque "es tiempo de oportunidades".

Aznar presumió de que esta iniciativa inversora ha sido personalmente suya, y advirtió a los suyos de que ahora "lo que está en juego es el futuro de los gallegos". Es decir, lo que está en juego es quien gana las elecciones, y el líder popular sólo quiere prever que pueda hacerlo su partido.

El segundo mensaje del presidente del Gobierno tenía doble destinatario: su partido y los otros. Se resume en que eso de hablar del accidente del Prestige es cosa del pasado, "mal que les pese a los profesionales del resentimiento", y que el PP debe "mirar al futuro". Aznar zanjó el debate sobre las responsabilidades de la catástrofe con estas palabras: "Señoras y señores, se terminó. Se acabó, ya está bien". Según su dictamen, las críticas contra La Monlcoa son cosas propias de "los que ladran su rencor por las esquinas", son actividades de "los agitadores del resentimiento", de los que "quieren destruir Galicia", de los que "inventan una Galicia negra y son capaces de manchar su bandera para seguir con su resentimiento".

Enfrente situó al PP, que "con más esfuerzo que nunca va a estar en la calle apostando por la Galicia del futuro". Y como ejemplo de ese esfuerzo colocó a Mariano Rajoy, el más aplaudido ayer en Santiago, del que dijo que es el que más ha hecho en esta crisis y al que más hay que agradecer.

El tercer mensaje era para navegantes: "Saldremos de esta situación difícil", pronosticó como preámbulo. "Y cuando lo hagamos, tendremos que agradecer todos los esfuerzos y reconocer a todos los que les debemos algo". Ése era el preludio a su amenaza: "Pero no nos olvidaremos tampoco de aquellos a los que no debemos nada, de los que no han estado a la altura de las circunstancias, ni tampoco de los que confunden la oposición con la destrucción". No especificó cuál será la recompensa para los fieles ni cuál el castigo para los traidores, pero su tono sonó amenazador.

Tras los recados a propios y extraños, el líder popular dibujó su pronóstico de futuro: "Vamos a levantar Galicia, mal que les pese a los agitadores del resentimiento". "Todo el mundo estamos haciendo todos los esfuerzos, tenemos la gran oportunidad para Galicia y ahora depende de nosotros. Y porque depende de nosotros, vamos a aprovechar bien esa oportunidad".

Y eso, en resumen, significa que el PP, con su líder a la cabeza, dice que está "dispuesto a trabajar con más ganas que nunca para ganar las próximas elecciones y las que vengan después".

Más aun, Aznar pronosticó cuál será el resultado en Galicia de esas próximas convocatorias electorales: "Los gallegos nos darán su confianza; otros [en referencia al BNG] volverán a ser los segundos, y los socialistas volverán a ser los terceros, y no son los cuartos porque cuartos no hay".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de enero de 2003