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Entrevista:JESÚS PALMOU / Secretario general del PP gallego | La crisis del PP gallego | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

"Si hubiese una rebelión, el partido tomaría medidas"

Ha vivido unos días durísimos, después de que los fieles al destituido delfín de Manuel Fraga, Xosé Cuiña, lo convirtiesen en el blanco de una ofensiva para culparle de su caída en desgracia y de someterse a los dictados del PP nacional. Jesús Palmou, 53 años, abogado y ex inspector de policía, no cree que esté en peligro su puesto en la secretaría general del PP gallego, que ocupa desde 1999. Considera un capítulo cerrado el conato de rebelión de cinco diputados autonómicos de Ourense que reclamaban su destitución amenazando con dejar a Fraga en minoría parlamentaria. Pero no niega que si el PP fracasa en las municipales, puede haber nuevas refriegas.

Pregunta. Usted es el objetivo a batir para un sector del PP.

"Es un disparate pensar que alguien le impone las decisiones a Fraga"

Respuesta. No lo percibo así. Los diputados de Ourense me han dejado claro que no tienen nada personal contra mí. Manifestaban cierta inquietud porque se diluyesen los contenidos galleguistas del partido, pero después de hablar con ellos ha quedado claro que no es así. El galleguismo en el PP de Galicia lo impulsó Manuel Fraga y él sigue siendo el presidente. Y yo también estoy convencido de que ésa es la línea a seguir: la defensa de la cultura, la lengua y la autonomía de Galicia dentro de un gran proyecto para España. Estamos unidos en torno a eso.

P. ¿No peligra la mayoría parlamentaria de la Xunta?

R. Ni hay riesgo ni creo que lo haya habido nunca. El problema ha quedado zanjado. Y no ha habido una rebelión, como se ha dicho, porque si no, el partido hubiese tomado medidas.

P. Pero es notorio que desde círculos próximos a Cuiña se le está presentando a usted como un traidor.

R. Eso proviene de una agrupación de empresarios entre los que hay dirigentes de las empresas de la familia Cuiña, con los que yo no he querido polemizar. No conozco a nadie más que haya empleado esa palabra. Es verdad que se ha insinuado que yo tuve algo que ver en su salida del Gobierno, pero eso es absolutamente falso, porque yo ni nombro ni ceso consejeros.

P. ¿Ha hablado con él en los últimos días?

R. Hablé el día de su dimisión, su cese o lo que fuera. Luego lo he intentando varias veces, pero me ha resultado imposible y desconozco las razones.

P. Eran amigos de juventud.

R. Coincidimos en el bachillerato. En la política mantuvimos esa relación personal y es verdad que luego surgieron discrepancias entre nosotros. Pero quiero dejar claro que no han tenido que ver con su cese.

P. ¿Cree que intentará regresar?. El PP de Ourense ya ha dicho que sigue siendo su candidato a suceder a Fraga.

R. Su posición en el partido es exactamente la misma que hace un mes. Sigue perteneciendo a la ejecutiva gallega y a la nacional. El día que se convoque un congreso para elegir la presidencia del partido, cualquier militante, también Cuiña, podrá presentarse legítimamente, pero ahora no tiene sentido hablar de eso porque la sucesión de Fraga no está abierta. Una de las primeras cosas que hice al llegar a la secretaría general fue democratizar los congresos e implantar el voto personal y en urna. Las decisiones futuras también se tomarán de ese modo.

P. El PP de Galicia absorbió en los últimos años grupos independientes o de centro galleguista. ¿No teme que esos fenómenos reaparezcan?

R. Si el PP integró a esos grupos fue porque entendieron que nosotros ya encarnábamos su ideario. No descarto que puedan reaparecer, pero les auguro un porvenir pobre.

P. Tras el desastre del Prestige, los conflictos internos. Las elecciones municipales les llegan en el peor momento.

R. Hemos sufrido la mayor catástrofe de nuestra historia y ha habido errores, como los habría si fuesen otros los que gobernaran. Pero la actuación de las instituciones ha sido razonable y eficaz. Y el Gobierno de España ha respondido sobrepasando las expectativas, con el mayor programa económico de la historia de Galicia. Con el paso de los días, la gente tiene otra perspectiva y juzgará con mayor objetividad. Es evidente que las circunstancias no son las más favorables, pero creo en la madurez política de los gallegos. Y espero que vean que Galicia puede quedar mejor que antes de la catástrofe.

P. Si el resultado no es bueno, alguna gente del partido entenderá que es el momento de la revancha.

R. Puede ser, pero no es la actitud de la inmensa mayoría de la militancia, en la que yo percibo ilusión.

P. Se ha transmitido la impresión de que el PP gallego está ahora dirigido desde Madrid.

R. Todas las decisiones que afectan al partido exclusivamente en Galicia se toman aquí sin ningún tipo de injerencia. Lo digo con toda la rotundidad. Conociendo a Fraga, es un disparate pensar que alguien le impone las decisiones.

P. Con un presidente de 80 años, ¿no les convendría resolver el problema de su sucesión cuanto antes?.

R. Galicia tiene un Gobierno estable y con mayoría absoluta para los próximos tres años. Y estoy convencido de que Fraga terminará el mandato. Cuando él decida irse, los militantes elegirán democráticamente y puede haber varias opciones, porque no es la primera vez que celebramos un congreso con más de una candidatura. Si antes ocurriese una eventualidad, el mecanismo para afrontarla está previsto en los estatutos.

P. ¿La opinión de Madrid será decisiva?

R. Insisto: habrá un congreso, los militantes dispondrán de entera libertad para elegir la dirección del partido y ellos sabrán si tienen en cuenta las sugerencias que les lleguen. En cuanto a la candidatura a la presidencia de la Xunta, los estatutos establecen que son los órganos del partido los que la designan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de enero de 2003