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El 'asesino del tarot' deja un mensaje a la policía exigiendo una cantidad de dinero

Las autoridades detienen a dos inmigrantes que no estaban relacionados con el caso

El asesino en serie de Washington dejó una carta a la policía en el lugar de su última aparición. El texto hace referencia a una cierta cantidad de dinero. La policía le pidió que se pusiera en contacto con ellos de la manera que él mismo había establecido. El asesino llamó, pero un portavoz de la policía le pidió anoche que llamara otra vez "porque la persona a la que llamaste no pudo escuchar todo lo que dijiste". Mientras tanto, la descomunal operación que se montó para detener a dos individuos acabó en el absurdo: los detenidos eran inmigrantes ilegales.

El diálogo insólito entre la policía y el francotirador comenzó el sábado por la noche, cuando se recibió una llamada en la que alguien -posiblemente el asesino- sugirió a los policías que buscaran una nota junto a unos arbustos cerca del restaurante en el que disparó contra su última víctima. La carta apareció.

Nada se sabe del contenido de la nota, salvo que es extensa y que contiene una referencia a una cantidad de dinero. El jefe de la investigación policial en el condado de Montgomery, Charles Moose, sorprendió a todos en la noche del domingo cuando anunció: "A la persona que nos dejó un mensaje en el Ponderosa , le decimos: nos has dado un número de teléfono. Queremos hablar contigo. Llámanos al número que nos has dado". Durante la noche, la policía recibió la llamada que esperaba.

Sin embargo, a primera hora de la mañana Moose apareció de nuevo ante las cámaras de televisión para decir: "Vamos a responder a un mensaje que hemos recibido. Responderemos más tarde. Estamos preparando nuestra respuesta". El intercambio críptico se completó con una tercera aparición de Moose a última hora para decir: "La persona a la que llamaste no pudo escuchar todo lo que dijiste. El sonido no era bueno, y queremos entender bien todo. Llámanos otra vez para que podamos entender con claridad".

La policía no ha confirmado en ningún momento que el autor de la nota y de las llamadas sea el asesino; podría ser una persona con conocimiento del caso o un intermediario, pero la agencia Associated Press asegura que la policía da por hecho que el interlocutor es el propio francotirador.

El Richmond Times-Dispatch, un diario local de Virginia, aseguraba ayer que, además de la nota, la policía ha encontrado más cartas del tarot similares a la que se hizo pública hace algunos días, que incluía el mensaje: "Querido policía: soy Dios".

Todo esto casi pasó ayer inadvertido a lo largo del día porque ocurrió como trasfondo a otro hilo argumental en el que se volcaron con devoción las cadenas informativas. Dos personas fueron detenidas a primera hora de la mañana, una de ellas en el interior de una furgoneta blanca, en una operación que contó con una treintena de vehículos policiales y varias patrullas de equipos especiales.

Al final del día, los dos detenidos resultaron ser dos inmigrantes ilegales de México y Guatemala que acabaron en manos del Servicio de Inmigración. "Estaban en el peor sitio a la peor hora", dijo un policía. Aparentemente, la furgoneta se encontraba junto a una de las cabinas de teléfono que pudo usar el asesino para llamar a la policía cuando les informó sobre la nota que dejó el sábado. Las pruebas balísticas ya han vinculado definitivamente ese incidente al asesino en serie. La víctima permanece en estado crítico, pero evoluciona bien de los daños internos provocados por un balazo en el abdomen.

Desaparición de un tirador

Por otra parte, un subteniente del Ejército francés se encuentra desaparecido desde que se marchó de vacaciones a Canadá y a Estados Unidos en agosto pasado, según reconoció ayer el Ministerio de Defensa francés, precisando que no existe "certidumbre" sobre la relación entre este presunto desertor y el asesino de Washington, informa Joaquín Prieto.

El militar desaparecido, de 25 años, cuenta con una buena experiencia en tiro y pertenece a la Escuela Militar de Coetquidan, en Bretaña. La escuela cerró sus puertas el 26 de julio y consta que el militar había pedido permiso para el viaje a América. Sin embargo, el 2 de septiembre no se presentó para el nuevo curso, como debía haber hecho, ni ha dado desde entonces señales de vida. Las sospechas de que pueda tratarse del asesino de Washington proceden de que algunos de sus compañeros han creído reconocerle en un retrato robot del francotirador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de octubre de 2002