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EE UU no logra convencer a Rusia, que insiste en la vuelta de los inspectores de la ONU

Moscú considera suficientes las resoluciones aprobadas hasta ahora por el Consejo de Seguridad

Los emisarios que EE UU y el Reino Unido enviaron a Moscú este fin de semana en busca de apoyo para el ultimátum a Sadam Husein no han logrado modificar la posición esencial de Rusia, que considera el envío de inspectores de la ONU y de la Organización de Energía Atómica (OIEA) a Irak como factor imprescindible en cualquier eventualidad. Para abordar el problema iraquí, Moscú considera suficientes las resoluciones adoptadas hasta ahora por el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque no se niega ni a escuchar ni a debatir otras posibles resoluciones.

En cualquier caso, el borrador que el Kremlin podría aceptar es diferente del que Marc Grossman, subsecretario de Estado de EE UU, y Peter Ricketts, director político del Ministerio de Exteriores británico, presentaron el sábado durante una entrevista de hora y media al ministro de Exteriores ruso, Ígor Ivanov, y a una serie de expertos de su departamento. La misión de Grossman y Ricketts era análoga a la que habían desempeñado sin éxito en París para convencer a Francia. Este país ha presentado una propuesta de compromiso, consistente en dos resoluciones del Consejo de Seguridad vinculadas entre sí. Moscú está 'decepcionada' con el proyecto de resolución de EE UU y el Reino Unido, informó ayer la agencia Interfax citando 'fuentes bien informadas'. Los 'expertos rusos consideran que, en su forma actual, esta resolución es a ciencia cierta imposible de cumplir', señaló la agencia.

Tras la entrevista con los emisarios de Washington y Londres, Ivanov manifestó que 'los inspectores de armamento de la ONU deben volver a Irak lo antes posible'. 'Para ello se dan las necesarias condiciones', sentenció el ministro. 'Sin embargo, estamos dispuestos a estudiar cuidadosamente la posición de todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU', añadió el jefe de la diplomacia rusa. Rusia ha insistido en que los inspectores deben acudir a Irak con una misión clara, un plazo concreto y con el compromiso de abolir las sanciones internacionales que pesan contra Irak si la misión fiscalizadora internacional no detecta pruebas de cargo de la vinculación de Sadam Husein con programas de construcción de armamentos de destrucción masiva.

Moscú no acepta como concluyentes los argumentos recogidos por Tony Blair. El portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Alexandr Yakovenko, ha sido muy duro con el informe británico, al manifestar que éste se basa 'en gran medida en una interpretación bastante libre' de las declaraciones del mismo Irak reiteradamente debatidas en el Consejo de Seguridad, así como en el informe de la comisión especial de 1999. Además, carece de detalles concretos en las referencias de los autores a los 'datos analíticos' de los servicios de espionaje británico. Según Yakovenko, sólo la presencia de inspectores de la ONU y de la OIEA en Irak puede determinar si Bagdad tiene armas de destrucción de masas. Al final de la misión moscovita, Ricketts dijo que el estudio del informe británico sobre Irak llevará 'algún tiempo' a los otros miembros del Consejo de Seguridad.

En el caso de un ataque a Irak, Moscú deberá salvaguardar sus intereses en el país. Empresas rusas como Lukoil tienen intereses en el sector del crudo de Irak, pero además, la salida al mercado del petróleo iraquí supone una competencia seria para el crudo ruso, que se ha beneficiado del incremento de los precios.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de septiembre de 2002