Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

Ibarretxe promueve para Euskadi un estatus de nación libre asociada

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, planteó ayer para el País Vasco un estatus de "libre asociación" con España y de "nación asociada" en Europa, basado en la "cosoberanía", que se propone alcanzar a través de una profunda reforma del Estatuto de Gernika. Anunció para dentro de un año la presentación de un texto articulado que tratará de negociar con el Estado y que, con o sin acuerdo, será sometido a referéndum, aunque éste sólo se llevará a cabo "en ausencia de violencia". Pese a un rechazo rotundo del PP y el PSE-PSOE, emplazó a los partidos a encuentros bilaterales inmediatos para intentar alcanzar este "nuevo pacto político," que incluiría el derecho a la autodeterminación.

La propuesta sería sometida a referéndum aunque no hubiera acuerdo con el Estado

Reivindica la nacionalidad vasca a efectos jurídicos, políticos y administrativos

El 'pacto' exige el derecho de autodeterminación y capacidad plena para convocar referendos

Reclama un poder judicial propio y capacidad para firmar tratados internacionales

MÁS INFORMACIÓN

Ibarretxe trató ayer de recuperar la iniciativa política, en el difícil contexto creado para el nacionalismo gobernante por la suspensión judicial de Batasuna y la Ley de Partidos, poniendo sobre la mesa una fuerte apuesta por el derecho de autodeterminación, que fue interpretada por PP y PSOE como netamente rupturista, y que hoy por hoy sólo podría sacar adelante con el apoyo de Batasuna, que le dijo claramente que no cree en él.

El lehendakari fue tan lejos como casi nadie sospechaba en su aclaración sobre la estación término de la reforma del Estatuto y del nuevo "pacto político" con el Estado que había anunciado. Su meta para el País Vasco es un estatus "de libre asociación" con España y de "nación asociada" en Europa, basado en el principio de la "cosoberanía".

En 12 meses

En un discurso de 44 páginas, que tardó dos horas y 10 minutos en leer, sólo dedicó dos párrafos al terrorismo, sin usar ese término salvo una vez, para contraponerlo a la "espiral del autoritarismo" del PP. A ETA sólo la mencionó para poner tanta distancia con quienes la apoyan como con los que "no condenan los crímenes del franquismo" (PP) o quienes "jalearon el indulto de los condenados por el GAL" (PSOE).

Tampoco hubo referencias a las víctimas del terrorismo -Jaime Mayor inició su intervención con un recuerdo para el guardia civil asesinado en Leitza el miércoles pasado- ni a los amenazados, más que para pedir dejarlos "fuera de cálculos electorales y partidistas". Todo esto llevó a PP y PSE a considerar que Ibarretxe pone en primer plano un debate de nacionalistas y olvida el fundamental: la falta de libertad de los no nacionalistas por el acoso etarra.

Respaldado por las intervenciones de PNV, EA e IU, Ibarretxe anunció para dentro de 12 meses un texto articulado, que recogerá, dijo, el reconocimiento de la nacionalidad vasca a efectos jurídicos, políticos y administrativos, la capacidad para firmar tratados internacionales, un poder judicial autónomo en el que se agoten todas las instancias y que sustituya al Estado en la Administración de Justicia, y la potestad plena para realizar consultas por vía de referéndum. Y empeñó su palabra en llevar a cabo su proyecto "en la presente legislatura", con la salvedad de que su punto final, el referéndum, se supedita a la existencia de una situación "de ausencia de violencia". Tampoco ahí realizó la precisión de si esa ausencia deberá ser permanente.

"Nosotros no podemos esperar a que Zapatero sea presidente", se justificó ante los socialistas, a quienes reconoció que habrá fracasado si su proyecto no suscita más adhesiones de las que tuvieron la Constitución y el Estatuto de Gernika. Al PP le acusó de no creer "en la ley, en la justicia, en las víctimas ni en la democracia" y se defendió con sus votos de las elecciones de 2001 de la acusación de seguir siendo el "lehendakari de Lizarra". "El 44% de la sociedad depositó su confianza en mi proyecto, el que traigo a esta Cámara, y a usted no le quisieron", le lanzó a Mayor.

Ibarretxe elaborará un proyecto articulado que será tramitado en el Parlamento vasco y después propuesto al Estado, para su negociación y posterior sometimiento a referéndum en Euskadi.

Sobre las competencias pendientes, anunció que las ejercitará con o sin transferencias. "Que nadie venga a rasgarse las vestiduras", dijo, después de "dos meses y 23 años". De inmediato procederá a la ampliación unilateral de la Ertzaintza en 200 nuevos agentes, descontando su coste vía Cupo (la cantidad anual que paga Euskadi a la Hacienda central por las competencias no transferidas).

Para el resto de las competencias -desgranó un total de 19- anunció que el gasto que origine su ejercicio al Gobierno vasco será contabilizado cada año en un anexo de los Presupuestos, para configurar "una cuenta de crédito pendiente" que incorporará a la próxima fijación del Cupo.

"Llegaremos hasta el final"

Comprometió su palabra en todo ese proceso, que declaró iniciado ayer mismo. "Llegaremos hasta el final", dijo en distintos momentos de su intervención. Durante el debate, recurrió a la legitimidad que le dan su victoria en las urnas el 13 de mayo de 2001 y "las encuestas" que cifran en ocho de cada diez las personas que desean que Euskadi decida su propio futuro. "Éste es el sentimiento mayoritario del cauce central de una sociedad que sabe que ésta es la llave de la solución", afirmó. Definió su plan como "un nuevo proyecto de convivencia basado en la libre asociación y en la soberanía compartida" porque, a su entender, la normalización vasca estriba en que se asuma "que el pueblo vasco no es una parte subordinada del Estado".

El procedimiento y los instrumentos serán los contenidos en la legalidad estatutaria y constitucional, con el añadido de "la legitimidad de la voluntad de la sociedad vasca expresada mediante referéndum". Y el resultado final, que dijo no prejuzgar, se someterá a un referéndum, haya o no acuerdo con el Gobierno central, que sólo se celebraría "en ausencia de violencia".

Ibarretxe entiende que el derecho de autodeterminación está incorporado al ordenamiento español por la suscripción de pactos internacionales que lo proclaman, y por ello defiende que su propuesta encaja en la Constitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de septiembre de 2002