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Los rostros de Richard Avedon revelan la otra cara del sueño americano

Una exposición reúne un centenar de retratos realizados entre 1979 y 1984

Richard Avedon conoció la gloria gracias a un retrato que le hizo a Marilyn Monroe en su momento de mayor esplendor. Y siempre se le ha considerado uno de los grandes fotógrafos del lujo. Pero éste es sólo uno de los ángulos de su mirada inquieta. Una exposición, que se inauguró ayer y permanecerá hasta el 27 de octubre en la Fundación La Caixa de Madrid, reúne un centenar de retratos de seres anónimos de la América profunda, realizados entre 1979 y 1984, que desvelan la otra cara del sueño americano.

Este fotógrafo nacido en Nueva York, y hoy casi octogenario, revolucionó el mundo de la fotografía de moda en la década de los cincuenta desde las páginas de Harper's Bazaar y Vogue. Logró que las envaradas modelos de entonces se manifestaran con naturalidad, tal y como se manejaban en la vida real.

Pero él nunca se conformó con haber alcanzado este podio. La curiosidad y el no querer quedarse encerrado entre las cuatro paredes de su estudio le empujaron a moverse continuamente por todo el mundo. En 1979 le llegó un encargo del Museo Amon Carter, de Fort Worth (Tejas): recorrer el Lejano Oeste y retratar a sus gentes.

Viajó por 17 Estados y detuvo su cámara en lugares totalmente desprovistos de glamour: granjas, minas de carbón, campos de petróleo, mataderos, pequeños restaurantes... Captó imágenes -en blanco y negro y al aire libre- de gentes sin techo, amas de casa, presos, un desollador de serpientes, una fisioterapeuta, vaqueros de rancho, camareros, boxeadores. Miran directamente a la cámara con una distancia y dignidad fuera de lo común. Sólo a veces, algunos de ellos se permiten una ligera sonrisa. Pero a todos les dota de grandeza.

La exposición Richard Avedon. In the American West no es tan fácil de ver como parece, a juicio de Marta Gili, una de las comisarias. 'Su trabajo iguala la condición humana de todos sus retratados', afirmó ayer en su presentación. Cuando en Estados Unidos se presentó el resultado de este trabajo -que le llevó cinco años-, levantó polémica porque fue considerado como una crítica al país. Avedon, sin embargo, considera que es uno de los mejores proyectos que ha realizado en su vida. 'Los que me reprochan una visión cruel eran los dueños de los ranchos, los tejanos acomodados. Quizá querían ver reflejada la belleza de John Wayne, del hombre Marlboro; eso es el Oeste para ellos. Y de hecho se visten así, y andan así. Por ejemplo, nuestro presidente Bush no camina como una persona, sino como un cowboy de película', dijo recientemente en una entrevista. 'Yo buscaba a gente que compra un sueño, todos los americanos compran un sueño'.

Coproducida por La Caixa, la Diputación de Granada y el Kunstmuseum de Wolfsburg (Alemania), la muestra procede de Barcelona (120.000 visitantes) y de Granada. Después de Madrid (Fundación La Caixa, calle Serrano, 60) viajará a Alemania.

'Un retrato no es una semejanza. En el mismo instante en que una emoción o un hecho se convierte en fotografía deja de ser un hecho para pasar a ser una opinión', sentencia Avedon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002