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Las memorias de Isabel García Lorca ganan el Premio Comillas

Recuerdos míos, el libro póstumo de Isabel García Lorca, obtuvo ayer el 15º Premio Comillas de memorias y biografías de la editorial Tusquets, dotado con 12.020 euros. Isabel, nacida en 1909, hermana de Federico García Lorca, falleció en Madrid el pasado 9 de enero. Hasta diciembre estuvo trabajando intensamente en este libro, con la ayuda de Ana Gurruchaga, esposa de su sobrino Manuel Fernández-Montesinos.

El jurado, integrado por Jorge Semprún, Miguel Ángel Aguilar, Jorge Edwards, Santos Juliá y Antonio López Lamadrid, destacó 'el valor excepcional del testimonio y la reconstrucción que hace del mundo familiar de los García Lorca y de las vicisitudes de su exilio. Recuerdos míos evoca con igual intensidad tanto el paraíso perdido de la infancia y la juventud en las casas de Granada y de la Vega, como el profundo abatimiento y la tristeza que le produjo el desmoronamiento de ese mundo, roto en pedazos a poco de comenzar la guerra civil por el asesinato de su hermano Federico y de su cuñado Manuel Fernández-Montesinos [marido de su hermana Concha, alcalde republicano que fusilaron las tropas franquistas al tomar Granada]. Con pudor y elipsis dramáticas, Isabel García Lorca reconstruye también las angustias de su primer exilio en Bruselas o el reencuentro con sus padres en Estados Unidos, donde inician su vida como desterrados'.

Quedó finalista Nosotros los Ybarra. Vida, economía y sociedad 1744-1902, de Javier Ybarra e Ybarra. Es la biografía de José Antonio Ybarra, fundador de la dinastía familiar. Javier de Ybarra es abogado y ha dedicado casi ocho años a la elaboración de este documentado trabajo. En la actualidad trabaja sobre un segundo volumen de la saga que cubrirá el siglo XX.

Discreta, inteligente, culta

Ana Gurruchaga, profesora de literatura durante 20 años, dijo ayer que Isabel García Lorca fue desde siempre discreta y observadora, 'una mujer muy culta e inteligente'. 'No quería hablar de Federico y la primera vez que lo hizo en público fue en Argentina, en 1984. Luego, en una universidad italiana y, poco a poco, se fue dando cuenta de que a la gente le interesaba mucho lo que ella contaba'. Gurruchaga trabajó durante dos años con Isabel. 'Le leía en voz alta lo que había escrito, para las correcciones. El último trimestre trabajó muy intensamente y, cuando murió, faltaba leérselo otra vez en voz alta para las últimas correcciones', explicó. 'Podría haber seguido adelante, porque tenía muchas cosas que contar, y el libro hubiera sido mucho más extenso pero, pese a todo, creo que es suficiente'. Los herederos de Isabel García Lorca lo presentaron al Premio Comillas con la idea de 'darle más difusión, porque es un libro precioso'. Además de la historia de su familia, Isabel aporta, según la editorial, 'semblanzas imborrables', desde las gentes más humildes de la Vega de Granada hasta las grandes figuras como Falla, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda o María Zambrano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002