Los Ángeles inaugura la catedral que Moneo ha tardado seis años en construir

El edificio, de 193 millones de dólares, está en la zona más céntrica de la ciudad

Los Ángeles inaugura hoy la catedral que el arquitecto español Rafael Moneo ha tardado seis años en construir, una obra colosal, el primer edificio de este tipo que se levanta en Estados Unidos desde 1971, un símbolo de redención para una Iglesia maltrecha por los recientes escándalos de abusos sexuales. La ceremonia, presidida por el cardenal Roger Mahony, el gran impulsor de la idea, durará tres horas e intentará transmitir el mensaje ecuménico de una comunidad católica multinacional. La catedral también aspira a ser el ejemplo urbanístico de una ciudad que busca su identidad.

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Más de quinientos curas, obispos y cardenales participarán en la misa de inauguración de la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, a la que asistirán 3.000 invitados. Una procesión encabezada por tambores escoceses y nigerianos llevará las reliquias de varios santos, entre ellas las de Junípero Serra, el monje franciscano que fundó las primeras misiones de California. El cardenal Mahony, que lleva seis meses escribiendo su homilía, bendecirá el altar de mármol rojo, monjas vietnamitas llevarán los incensarios, sonará el Himno a la Alegría, de Beethoven.

La inauguración, la primera de una catedral desde la de Santa María de la Asunción en San Francisco hace más de treinta años, ocurre en un momento especialmente delicado para la Iglesia católica de Estados Unidos, gravemente salpicada por la ola de escándalos sexuales.

El propio cardenal Mahony ha sido acusado de hacer la vista gorda ante varios casos de pederastia y 70 curas de la archidiócesis de Los Ángeles están siendo investigados. 'Éste es un nuevo comienzo', aseguraba hace unos días Mahony al diario Los Angeles Times, 'la Iglesia acoge a los santos pero sobre todo a los que han pecado y han fallado'.

Rafael Moneo es consciente de que este nuevo entorno puede dar un significado algo polémico a su obra. 'Espero que la catedral juegue un papel balsámico para los que han sufrido. No está mal que la Iglesia no esté ahora en un momento de triunfalismo, sino de espera'.

Han sido seis años de luchas y duro trabajo desde que el cardenal Mahony, obispo de los Los Ángeles, decidiera sustituir la vieja catedral de Santa Vibiana, obsoleta desde su inauguración en 1876 y muy dañada por el terremoto de 1994, por una construcción moderna. Seis años de discusiones entre el responsable de la mayor comunidad católica del país, algo más de cuatro millones de personas, decidido a imponer las voluntades de la Iglesia y el arquitecto español, preocupado por la integridad artística de su obra.

'Siento alivio porque ha sido un proceso difícil, una obra ideológicamente complicada y más comprometida que otra', comentaba Moneo este fin de semana. 'Acabar una obra siempre me provoca un sentimiento de tristeza. Durante todo este tiempo Los Ángeles ha formado parte de mi calendario y ha llenado una buena parte de mi vida. Me da cierta nostalgia mirar estos estos seis años de lucha y comprobar que ya son una etapa terminada'.

El balance es mixto. 'Creo que el edificio ha cumplido con lo que se esperaba. Persiste la intención arquitectónica. Es poco frecuente en este país ver estructuras de hormigón, y que hayamos conseguido hacerlo ya tiene valor de por sí', comenta Moneo.

Pero el arquitecto sigue a disgusto con la decoración interior, en la que no pudo participar. 'Estoy bastante menos satisfecho con los aspectos ornamentales. El cardenal tenía muy claro que ésta debía ser una obra inteligible y, por tanto, convencional. Quería que la Iglesia mantuviera la tradición de discontinuidad artística de las catedrales. Me hubiera gustado que las obras de arte estuvieran más integradas'.

Entre los elementos decorativos destacan las puertas de bronce de Robert Graham. Sus representaciones de la Virgen, de Guadalupe, de Pomata, de Montserrat, de Loreto, entre otras, y los diversos símbolos en japonés, hebreo o celta que intentan proyectar la vocación ecuménica de la catedral. Un total de 25 tapices de John Nava recogen la presencia de 135 santos.

El edificio ha costado 193 millones de dólares y ha creado polémica al anunciar que, para asegurar su financiación, venderá por 50.000 dólares cada una de las 6.000 criptas y nichos de su mausoleo subterráneo.

Entre Roma y Hollywood, la gigantesca estructura de hormigón se alza en el pliegue de una de las principales autopistas de Los Ángeles, las calles de esta ciudad disparatadamente horizontal. La catedral habita una de sus zonas, valga la contradicción, más desangeladas: el downtown de oficinas y edificios gubernamentales que se vacían los fines de semana y dejan el barrio desierto. Será uno de los primeros retos para este lugar de oración: conseguir la fidelidad de sus parroquianos pese al distancia.

'Creo que es bueno que el edificio esté en el centro de la ciudad y que se considere como un espacio realmente público. La gente podrá ir para celebrar todo tipo de ocasiones, bodas, entierros, pero también para estar solos, respondiendo a preguntas profundas', dice Moneo.

'Esta parte de Los Ángeles está recobrando algo de vida con el nuevo auditorio Disney, de Frank Gehry. El Ayuntamiento también tiene previsto remodelar la calle. Además, las dimensiones del solar dan lugar a que la catedral no sea un objeto aislado, sino que forme parte del conjunto de las construcciones, como las viejas misiones'. La catedral es estadounidense y, por tanto, tiene un centro de conferencias, una gran cafetería y un parking descomunal.

El edificio también aspira a consolidar la identidad de Los Ángeles, que el próximo noviembre se enfrenta a una votación que podría separarla del valle de San Fernando y Hollywood. 'Es un grano de arena en la inmensidad de la playa', asegura Moneo. 'No sé si tiene la dimensión suficiente para dar una total autonomía a una ciudad fundamentalmente fragmentada, pero podría ser una pieza importante en este mar urbano'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de septiembre de 2002.

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