La crítica y la comunidad católica celebran la catedral de Moneo en Los Ángeles

La polémica la ha creado el obispado por el precio de las 6.000 criptas y nichos del mausoleo

Brillante para unos, ostentosa para otros, en su semana de andadura, la catedral de Los Ángeles, obra del arquitecto español Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937), ha recibido todas las críticas, pero sobre todo los halagos de la comunidad católica, la más grande y diversa de Estados Unidos. La catedral, que está en la zona más céntrica de la ciudad, se inauguró el pasado 2 de septiembre en una espectacular ceremonia presidida por el cardenal Roger Mahony, obispo de Los Ángeles y, además, el gran impulsor de un proyecto que tardó seis años en construirse.

El colosal edificio, en pleno centro de la ciudad, se inauguró el 2 de septiembre

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The Washington Post resaltaba ayer que la obra de Rafael Moneo ha sido acogida con entusiasmo y controversia por parte de los habitantes. Muchos de ellos, según el periódico, han acudido a visitarla y unos pocos han juzgado escasamente oportuno celebrar estos fastos en un momento tan delicado para la Iglesia, salpicada por cientos de casos de abusos sexuales.

El edificio ha costado 193 millones de dólares (unos 199 millones de euros) y el obispado ya ha creado polémica al anunciar que, para asegurar su financiación, venderá por 50.000 dólares cada una las 6.000 criptas y nichos de su mausoleo subterráneo. También se ha empezado a cobrar por utilizar el aparcamiento, lo que no ha parecido especialmente cristiano a los vecinos. En la tienda de souvenirs, la botella de Chardonnay a 25 dólares, tampoco ha pasado inadvertida.

Esto no impidió que el segundo día de misa, miles de parroquianos hicieran cola para entrar en su nuevo lugar de oración, que sustituye a la maltrecha catedral de Santa Vibiana, terminada a finales del XIX. Con cuatro millones de fieles, en su mayoría latinos, la comunidad católica de Los Ángeles es la más importante de Estados Unidos.

La gigantesca estructura de hormigón se alza en el pliegue de una de las principales autopistas de la ciudad, en una de sus zonas menos acogedoras: el downtown de oficinas y edificios gubernamentales que se vacían los fines de semana. Esta obra colosal (el primer edificio de este tipo que se levanta en EE UU desde 1971) también aspira a ser el ejemplo urbanístico de una ciudad que busca su identidad. El barrio está empezando a recobrar algo de vida con construcciones como el vecino auditorio Disney de Frank Gehry, creador del Guggenheim de Bilbao.

El crítico de arquitectura del diario Los Ángeles Times, Nicolái Ouroussoff, sólo ha tenido palabras de elogio para la obra de Moneo (Premio Pritzker de Arquitectura 1995), que compara con el Templo de la Unidad que Frank Lloyd Wright construyó en 1905 en Illinois. 'Austera y algo arcaica en su misticismo, la nueva catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles es un monumento de una inteligencia arquitectónica singular', según el crítico.

'La grandiosidad de su interior hará de ella uno de los espacios públicos más gloriosos de la ciudad', prosigue Ouroussoff. 'Su belleza es comparable a la rotonda del museo Getty (también en Los Ángeles, obra de Richard Meier). El heroicismo de su tamaño simboliza el deseo de Los Ángeles, tan individualista, de encontrar su identidad de comunidad'.

El crítico aplaude sobre todo la disposición de la catedral, a la que se accede a través de 'deambulatorios' creados para facilitar la entrada al centro de la nave y la progresiva inmersión en lo espiritual. 'Muy pocos han conseguido crear un viaje tan fácil entre el mundo exterior y el interior. Moneo lo logra en una ciudad cuya obsesión con el futuro roza lo milagroso'.

Irónicamente, las crítiticas han sido especialmente duras con la decoración interior, con la que Moneo nunca estuvo de acuerdo ('estoy bastante menos satisfecho con los aspectos ornamentales, me hubiera gustado que las obras de arte estuvieran más integradas', dijo) y de la que no pudo encargarse, dejándolo todo en manos del cardenal Mahony. 'Las obras de arte encargadas para la catedral no acaban de entender la complejidad del edificio del arquitecto español', aseguraba hace unos días otro experto del diario Los Angeles Times, Christopher Knight.

'La diferencia entre el diseño de Moneo y el de los (otros) artistas', explica el crítico, 'es la misma diferencia que existe entre una interpretación de ideas abstractas y su simple representación. El arte refleja el pluralismo de estilos del arte internacional y se acoge al concepto erróneo del multiculturalismo de los años ochenta, el que reduce el arte a describir la diversidad de su audiencia'.

El propio Moneo ha sido siempre consciente de que este nuevo entorno podía ser polémico. 'Espero que la catedral juegue un papel balsámico para los que han sufrido. No está mal que la Iglesia no esté ahora en un momento de triunfalismo, sino de espera', dijo en su día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de septiembre de 2002.

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