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El Supremo de Israel congela la 'deportación' a Gaza de familiares de terroristas palestinos

Las milicias de Hamás y Al Fatah se niegan a suspender los atentados contra civiles israelíes

El Tribunal Supremo israelí dio orden ayer al Ejército de congelar la expulsión a la franja de Gaza de dos hermanos de terroristas palestinos de Cisjordania, y concedió 15 días al servicio jurídico militar para presentar sus alegaciones. Todas las organizaciones de derechos humanos, tanto israelíes como palestinas, mostraron su oposición a la aplicación de esta medida de deportación sin precedentes. Las organizaciones nacionalistas e islamistas palestinas continuaron debatiendo la suspensión de los atentados contra civiles israelíes, pero con posiciones enfrentadas.

La magistrada del Tribunal Supremo Dalia Dorner emitió una orden dirigida a los comandantes del Ejército israelí en Cisjordania y la franja de Gaza para que congelen durante 15 días la deportación de Kifá Ayuri y Abdel Nasser Asida, acusados de complicidad con las actividades terroristas llevadas a cabo por sus hermanos.

Esta medida formaba parte de la nueva estrategia antiterrorista del Gobierno -junto con las demoliciones de las viviendas familiares de los terroristas y la revocación de la ciudadanía israelí para casos de complicidad por parte de ciudadanos de origen árabe-, fue duramente criticada por las organizaciones de derechos humanos, tanto palestinas como israelíes.

El director de la Asociación de Derechos Civiles en Israel (ACRI), Dan Yakir, señaló que estas medidas 'no sólo son inmorales y crueles, además de violar las convenciones de Ginebra, sino que provocan el resultado opuesto, es decir, que surjan más suicidas'.

La encargada de la defensa de los presuntos cómplices, Dalia Kirstein, esbozó argumentos jurídicos similares. Kirstein, quien dirige la organización de defensa de derechos humanos Hamoked, incidió en la arbitrariedad y carácter de 'castigo colectivo' de estas medidas. 'El único crimen cometido por los acusados fue el de dar alojamiento o comida a sus hermanos, que no prestar apoyo logístico en atentado alguno', aseguró la letrada.

El desarrollo de este proceso quedará probablemente eclipsado a partir de ahora por el juicio contra el diputado palestino Marwan Barghuti, quien ha de comparecer ante un tribunal de Tel Aviv. Hoy miércoles, el también secretario general del movimiento Al Fatá en Cisjordania hará su primera aparición pública desde que el pasado 15 de junio fuera detenido en un apartamento de Ramala. Considerado uno de los principales cabecillas de la Intifada, Barghuti es acusado de haber ordenado acciones armadas al Tanzim, las juventudes paramilitares de Al Fatah.

Las dos principales organizaciones palestinas continuaron ayer, mientras tanto, con sus debates internos sobre si comprometerse o no a suspender los atentados contra civiles israelíes. Mientras que el líder de Al Fatah en la franja de Gaza y miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Zakaria al Agha, manifestó la predisposición su movimiento a cancelar todo tipo de operaciones en territorio israelí, su milicia clandestina, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, se negaron a aceptar las nuevas reglas del juego. Un fenómeno similar tiene lugar dentro de la dirección del movimiento islamista Hamás, donde las Brigadas Ezzedin al Qassam siguen dispuestas a continuar su venganza por el asesinato de su jefe, Salah Shahada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de agosto de 2002