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Álvaro Pombo y Clara Sánchez consideran que escribir una novela 'siempre es difícil'

Los escritores Álvaro Pombo (Santander, 1939) y Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) hablaron ayer a los alumnos de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense sobre la dificultad a la hora de ponerse a escribir una novela. Los dos coincidieron que es una tarea costosa aunque por razones bien distintas.

Sánchez, tímida y sensata, contó que sus novelas nacen del deseo de retener lo que desaparece enseguida, como lo es un beso, una caricia o una mirada. Pombo, excesivo y vehemente, aseguró que a él le ocurre lo contrario pues, en su caso, sus novelas surgen desde una 'gran confianza en la forma'.

Los dos escritores participaron en un coloquio dentro del encuentro Debate sobre la narrativa española: desarrollo y crisis, dirigido por el también escritor Alejandro Gándara. 'Siempre me ha sido dificilísimo escribir', confesó Sánchez. 'Cada vez soy más consciente de las cosas que hago mal, porque cada vez soy más exigente'. Y dijo que todo su afán es encontrar el tono, el cauce del río, porque 'todo lo que cae dentro del tono vale y todo lo que cae fuera no vale'.

La escritora, premio Alfaguara de Novela por Últimas noticias del paraíso, contó que le siguen preocupando los mismos temas de siempre: 'El tiempo, el deseo, la incertidumbre, esa sensación de que ocurren cosas que uno no puede apresar en la página de un libro'. Por eso, añadió, que el querer retener algo que tenemos y que constantemente desaparece es lo que le impulsa a escribir. 'Si una página es capaz de retener algo fungible como lo es una mirada ya me parece una novela redonda'.

Pombo, Premio Nacional de Narrativa 1997, por Donde las mujeres señaló que frente a la postura 'más palpitante y existencial de la vida' de su compañera de coloquio, él siempre había hecho depender la narración desde dentro de la forma. 'Porque yo vengo del saber de todos los saberes como es la filosofía. Yo procedo de la soberbia, de la fe en las formas poderosas', ironizó. 'La novela debe de partir de una gran voluntad de estructura fuerte. En realidad, tengo una idea bastante muscular de la novela'. Y, aunque aseguró que había escrito novelas 'más babosas de lo que parecen', señaló que siempre las había entendido como una cosmovisión, como que los novelistas eran los últimas personas que eran capaces de explicar el mundo.

También contó Pombo que sus dificultades a la hora de escribir una novela provienen del hecho de haber probado muchas formas. Ahora está probando, dijo, qué le puede dar la historia mexicana de entre 1926 y 1929. Y señaló que él no puede conformarse con contar sólo lo que pasó, lo verdadero, sino que siente la necesidad de ir más allá: 'Tengo que fascinar, tengo que divertir'. Y además dijo que él tiene problemas 'tan absurdos' como dar por presupuesto que en el momento de ponerse a escribir no se le va a escapar la vida ni sus matices: 'La forma narrativa tiene que ser coherente. Cuando toco una nota pretendo que suenen todas las vibraciones a la vez. Y tanta ambición me hace sentir muy cansado.

Sánchez señaló asombrada que Pombo pudiese empezar una novela con tantas ambiciones: 'Yo sería incapaz'. 'Para mí una novela es como un organismo que tiene que ir creciendo'. Y marcó un objetivo por donde debería ir el trabajo de un escritor: 'Lo que tiene que recuperar es la mirada primera, la del alma, la que todo lo ve con nitidez, como los niños cuando son pequeños'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de julio de 2002