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Reportaje:

Bruce Springsteen, sus héroes y sus canciones

El cantante recupera la voz rockera en 'The rising', su nuevo disco, que aparece el día 30 con 15 temas impregnados de 11-S

Unos días después del 11 de septiembre, Bruce Springsteen sacaba el coche de un aparcamiento en la playa de Sea Bright, en la costa de Nueva Jersey, cuando se cruzó con el vehículo de un admirador. El hombre bajó la ventanilla y le gritó: '¡Te necesitamos!', y siguió conduciendo. Fue una de esas cosas, dijo Springsteen, que hacen que su profesión merezca la pena. 'Forma parte de mi trabajo. Es un honor tener un lugar en la vida de tu público'.

The rising (Columbia), el primer álbum con composiciones nuevas de Springsteen con la E Street Band desde 1987, se publicará el 30 de julio. Prosigue su reencuentro con la E Street Band, que comenzó con unas cuantas canciones en 1995. Pero apenas mira hacia atrás. Al haber cambiado de productores por primera vez desde 1975, Springsteen ha modificado el sonido de su música. Este álbum representa para él, a sus 52 años, un redescubrimiento de la voz rockera que temía haber perdido.

La mayoría de las estrellas del pop parecían estar fuera de contexto después del 11-S. Springsteen, que ha pasado la mayor parte de su carrera cantando sobre los sueños y desengaños de Estados Unidos, no lo estaba. Con la iconografía roja, blanca y azul de Born in the USA (que era todo lo contrario a un himno patriótico) y las historias y sonidos de sus canciones, se había autonombrado el chico bueno del rock, estadounidense de los pies a la cabeza, leal hacia su país, pero siempre inconformista. Se había convertido en un símbolo del orgullo de la clase trabajadora, de la simpatía por los menos favorecidos y del rock con verdadera conciencia.

'Nobleza en la gente'

Su tarea, según decidió hace un cuarto de siglo, no consistía en personificar la fantasía de ser una estrella del rock, sino lograr dignificar el trabajo corriente. 'Yo veía nobleza en la gente', dijo en una de sus pocas entrevistas en la granja en la que vive. 'No esa que encuentras en los libros de cuentos, sino la de quienes van a trabajar todos los días y vuelven a casa todos los días y la comida está en la mesa todos los días. Hay gente que hace esto a diario, todo el tiempo. Ésa es la gente de la que quiero hablar. Eso es lo que considero importante, lo que me motiva. Es lo que me hace desear cantar mis canciones'.

'Creo que tras el 11 de septiembre', afirmó, 'una de las cosas que más sorprendió a la gente era que esto siguiera vivo de alguna manera. Creo que vivimos un momento muy particular en la cultura pop, con un teatro de la humillación representado en la televisión y en la radio, una reflexión sobre el desprecio por uno mismo. No creo que nadie pudiera imaginar estos sacrificios'.

Los oficinistas, los bomberos, los policías y los pasajeros de los aviones que murieron el 11 de septiembre eran la materia prima de las canciones de Springsteen: personas que se convierten en héroes simplemente realizando su trabajo. Él canta sobre ellos y sobre sus supervivientes en The rising, una colección de canciones que hablan del deber, del amor, de la muerte, el luto y la resurrección.

The rising aporta consuelo sin rehuir la tristeza y la rabia amarga. En cierto modo, el álbum reúne los temas que han interesado a Springsteen durante dos décadas: el trabajo y el amor. Las 15 canciones están plagadas de personajes que han perdido a sus seres más queridos. 'Quiero un beso de tus labios / quiero el ojo por ojo', canta Springsteen en Empty sky (Cielo vacío). El desconsuelo lucha con la perseverancia; las tentaciones llegan con indicios de muerte. En la canción que da título al álbum, The rising, la existencia del protagonista es un anhelo interminable de contacto físico con aquellas personas que ha dejado atrás y la música alcanza el júbilo como un acto de reafirmación. Las repercusiones del 11-S impregnan las canciones, pero no hay nada patriotero ni ninguna superioridad moral, sólo historias de todo tipo de gente; el narrador que abre la canción Paradise es un 'hombre-bomba', un suicida de nacionalidad indeterminada.

A pesar de su temática sombría, las canciones dejan abierta una puerta al disfrute y a la esperanza recurrente de que es posible elevarse por encima del sufrimiento. La música mantiene la solidez de la E Street Band, construida sobre los ritmos tenaces del batería Max Weinberg, el bajo de Garry Tallent, las tres guitarras -entre las que destacan la del propio Springsteen y la de Steve van Zandt- y los dos teclados, además del saxofonista soul Clarence Clemons. A menudo, Springsteen sigue una estrategia para componer sus canciones que data de los tiempos de Badlands, con intrincadas estrofas y estribillos vibrantes de optimismo. 'Las estrofas son el blues; los estribillos, el gospel', dijo en la entrevista.

'Es necesario enfrentarse a los verdaderos horrores existentes, porque, luego, lo único que le queda a la gente es la esperanza, que es la que hace que llegue el nuevo día y cualquier cosa que ese día pueda traer consigo. No se trata de no ser crítico, se trata simplemente de una esperanza que se asienta en el mundo real, en la vida, la amistad, el trabajo, la familia, la noche del sábado. Y ahí es donde reside. Allí es donde yo he hallado siempre fe y estímulo. Y los he encontrado en estas cosas, no en algún lugar intangible o abstracto. Y toda mi vida he intentado escribir sobre esta idea básica'.

Springsteen vive con su esposa, Patti Scialfa (corista de la E Street Band), y sus tres hijos en una granja del siglo XIX en el condado de Monmouth. Está rodeada de antiguos campos de maíz y de soja que, en las próximas cosechas, se convertirán en cultivos orgánicos; en el granero se aloja el estudio. La sala de estar con artesonado de madera, donde Springsteen también ha realizado alguna grabación, tiene una gran chimenea con relojes antiguos sobre la repisa y una serie de prácticos muebles artesanos y sillas tapizadas. Vestido con una camisa de color claro, pantalones de pana, botas negras y una medalla de san Cristóbal -el antiguo patrón de los viajeros que ya no está reconocido por la Iglesia católica, desheredado como un personaje de Springsteen-, el cantante tomó una cerveza y habló con orgullo de The rising.

'Cuando mejor lo hago es cuando estoy conectado con lo que sucede en el mundo que me rodea', dijo. 'Tengo claro cuál va a ser el servicio que voy a dar al público. Es la auténtica naturaleza del trabajo, en el sentido de que ocupas un puesto. Y ese puesto tiene sus ventajas y también sus responsabilidades'.

El 21 de septiembre, cuando diversos músicos y actores participaron en un maratón televisivo retransmitido por todas las cadenas para la fundación del 11-S, Springsteen compuso para la ocasión una canción titulada Into the fire (Dentro del fuego); trata de una persona que desaparece 'escaleras arriba, dentro del fuego', y de ser un recuerdo se convierte en una letanía: 'Que tu fuerza nos dé fuerza, / que tu esperanza nos dé esperanza'. Springsteen pensó que no estaba lo bastante acabada para un programa de tan gran audiencia y en su lugar cantó My city of ruins (Mi ciudad de ruinas), una canción escrita antes del 11 de septiembre y que habla de una ciudad devastada y de la determinación de 'levantarse'. Antes de una semana también había compuesto You're missing (Te echamos de menos), una elegía arraigada en la vida cotidiana, y The fuse, que habla del deseo y de la pérdida. Las cuatro canciones aparecen en The rising.

Into the fire y You're missing fueron lo que Springsteen llama 'canciones génesis': desencadenaron otras. 'Se me ocurría una y eso me llevaba a otra, que me llevaba a otra y a otra más. Luego empiezas a contar una historia y al final la historia empieza a decir: 'Me gustaría que se abordara este o aquel terreno emocional', ¿cómo sigue la historia?'

Minero del alma

'Eres como un minero del alma', añadió Springsteen, 'y a veces no estás con ánimo y puede pasar así mucho tiempo. Y entonces, de pronto, ¡pam!, das con una'.

Sobre una mesa hay un cuaderno de tapas azules con una etiqueta escrita a mano que dice: 'Trabajo' y una pegatina con un dibujo de un águila de Exile Cycles, un fabricante de motos de encargo de Sun Valley, California. En sus páginas manuscritas está el proceso de creación de The rising, empezando con una página con posibles nombres de canciones entre las que figura Into the fire, y otras que no llegaron a nada, como Hard drive. Después figuran borradores y más borradores de las letras, unas cuantas canciones que acabaron en vía muerta y, por fin, letras acabadas con notas sobre los arreglos y las mezclas. Las últimas páginas son secuencias de canciones para el álbum.

Se ganó una reputación como rockero de garito pequeño inventando un personaje irresistible: el desaliñado y romántico chico de Nueva Jersey amante de las chicas, de los coches y de la idea de escaparse. Después de convertirse en una figura nacional con Born to run (1975), se orientó hacia parábolas tristes y canciones que hablaban de otras personas: el marido que se va de casa en Hungry heart, el preso con mala suerte de Johnny 99, el destrozado veterano de Vietnam en Born in the USA y, más recientemente, el enfermo del sida en Streets of Philadelphia.

'Creo que yo ya había representado mi historia mucho antes', dijo Springsteen. 'No me quedaba ningún lugar al que ir. La clásica historia de los iconos del rock aparecía en esos primeros discos'.

Así que decidió escribir sobre el poco atractivo mundo del trabajo cotidiano. 'Pensé que, una vez más, podía ser útil, tener algo interesante que decir y hacer que la gente pasase un buen rato', afirmó. 'Siempre he pensado que escribo bien acerca de esas cosas. Estos elementos se encuentran allí donde la sangre y el coraje de la vida se mezcla con las aspiraciones espirituales de la gente y con su búsqueda de una vida digna'.

Su álbum Nebraska, de 1982, contaba historias desoladas de una forma poco elaborada, con un sonido crudo. Luego, en 1984, alcanzó el mercado masivo con Born in the USA, un álbum de canciones brillantes acerca de la gente olvidada por la economía de la era Reagan.

El cambio de sonido

Aunque The rising recupera a la E Street Band, también cambia completamente la forma de hacer discos que Springsteen había seguido desde comienzos de los setenta, cuando empezó a producirlos con su mánager, Jon Landau; su ingeniero de sonido, Chuck Plotkin, y el guitarrista de la E Street Band, Steve van Zandt. Hizo The rising con Brendan O'Brien, el productor de Atlanta que ha trabajado con Pearl Jam, Korn y Rage Against the Machine. 'Sentí que había llegado al límite de mis propias capacidades', dijo Springsteen. 'El sonido básico de las cosas que oyes por la radio cambia por lo menos cada cinco o diez años. Brendan conocía todas mis referencias, así que yo podía hablarle de algo de 1966 o 1980. Y además, él tenía la de los siguientes diez y veinte años'. Aunque muchas de las canciones tienen los acordes de apertura favoritos de Springsteen -el cambio de mayor a menor típico del doo-wop-, O'Brien modificó sutilmente el sonido de la E Street Band, al situar a las guitarras en primer plano en lugar de los teclados, encontrando la forma de que Springsteen cantase sin gritar y metiendo un violín country o un coro gospel en algunos arreglos. Las canciones pueden sonar tan antiguas como el blues rural de Into the fire y el rock de bar de carretera de Further on up the road, o bien utilizar un loop de batería junto con una guitarra cortante al estilo de U-2 (The fuse). Cuando la banda suena de forma más parecida a la de antes es en Mary's Place.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de julio de 2002

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