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El Gobierno turco adelanta las elecciones legislativas a noviembre

Ecevit pierde el control del Parlamento al dimitir dos diputados

Los tres partidos que forman la coalición de Gobierno en Turquía, y que han decidido disolverla, acordaron ayer convocar elecciones legislativas para el próximo 3 de noviembre con el fin de superar la aguda crisis política que atraviesa el país. Los comicios deben ser aprobados todavía por el Parlamento, que en la actualidad se encuentra de vacaciones, aunque se discute una convocatoria extraordinaria.

Bulen Ecevit no era partidario del adelanto electoral, pero ha tenido que ceder. El primer ministro turco luchaba para evitar las deserciones en las filas de su partido, pero no lo consiguió, ya que otros dos diputados abandonaran el Partido de Izquierda Democrática, con lo que la mayoría gubernamental perdió la mayoría técnica en el Parlamento de Ankara, al quedarse con 275 de los 550 escaños que forman la Cámara.

La precariedad del Gobierno turco está provocando graves dificultades económicas. El ministro de Economía, Kemal Dervis, advirtió ayer de que la incertidumbre está disparando los tipos de interés, lo que supone una carga adicional a los préstamos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho al régimen de Ankara para tratar de salir de las dos crisis económicas precedentes.

Los inversores temen que la situación de Ecevit, tanto de salud -ha estado enfermo durante dos meses y sigue necesitando reposo para recuperarse- como política -su coalición de Gobierno se ha desintegrado sin que haya podido hacer nada-, provoque una caída inmediata del primer ministro turco, lo que creará una caótica situación de indefinición al no haber un sucesor claro.

En el trasfondo de la crisis están las reformas legales en materia de derechos humanos, que la Unión Europea exige a Turquía como condición previa al establecimiento de negociaciones para la integración.

Pero a la marejada política en Turquía se ha unido una profunda crisis económica que en los últimos dos años ha arrojado a miles de trabajadores al paro y ha hecho desplomarse a la lira turca, que ha perdido aproximadamente la mitad de su valor.

El Gobierno de Ecevit es muy impopular, y el Ejército, uno de los principales poderes del país, al que la Constitución consagra la defensa del carácter laico del Estado, teme que los islamistas aprovechen el malestar y salgan de las urnas como la principal fuerza política del país.

Ecevit anunció el fin de semana pasado que dimitiría si la coalición tripartita perdía la mayoría parlamentaria, pero ayer puntualizó que discutiría con los otros dos líderes de la coalición la conveniencia de que el Gobierno se mantenga hasta la celebración de los comicios, lo que parece probable ya que ambos están de acuerdo. Devlet Bahceli, del Partido Movimiento Nacional (PMN), encabeza ahora la principal formación del país con 127 diputados, y es partidario de mantener el actual Ejecutivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de julio de 2002