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El enfrentamiento político en Turquía amenaza con llevar al país a la quiebra

Las acciones turcas registraron ayer su mayor caída en un solo día en la Bolsa de Estambul, donde el índice ISE, que agrupa a los 100 principales valores, cerró con una pérdida del 18,11%. La amenaza de quiebra que planea sobre el sistema financiero turco se agravó tras la dramática falta de liquidez en los bancos a raíz de las retiradas masivas de fondos por parte de empresas y particulares. De esta forma, los tipos de interés medios se fijaron anoche en el 4.500%, después de haber alcanzado el 5.000% durante la jornada. En la hiperinflacionista economía turca, los tipos oscilaban antes de la crisis política entre el 45% y el 55%.

Ecevit convocó ayer una reunión de emergencia con los principales responsables de la economía del país, entre ellos el gobernador del Banco Central, Gazi Ercel, e intentó tranquilizar a los mercados en una declaración oficial difundida por la agencia de noticias estatal Anatolia. El jefe del Gobierno anunció su voluntad de seguir trabajando con el presidente Sezer, 'a pesar de las serias divergencias' que les oponen, para 'garantizar el funcionamiento del Estado', precisó el jefe del Ejecutivo, quien, sin embargo, reconoció que, a lo largo de su 'medio siglo' de carrera política, nunca se había tenido que enfrentar a una situación parecida'.

El primer ministro se ha ofrecido a reanudar el próximo lunes la reunión del Consejo Nacional de Seguridad que quedó interrumpida el pasado día 19. Según la prensa turca, Sezer parece haber aceptado la propuesta de convocar a la institución que coordinan los dirigentes políticos y militares de Turquía.

'Él [el presidente] nos tiró la Constitución a la cara', explicó Ecevit en una reunión con los diputados de su partido para justificar su abandono de la sesión del Consejo de Seguridad Nacional. El presidente turco ordenó hace una semana una serie de inspecciones en la banca pública, que está previsto privatizar próximamente, tras la sospecha de que se habían concedido créditos de forma irregular por importe de 20.000 millones de dólares (3,6 billones de pesetas).

El Gobierno turco ha lanzado una amplia campaña contra la corrupción en la Administración pública, pero hasta ahora sólo han sido descubiertos casos entre funcionarios de menor nivel, en tanto que el ministro de Energía, Cumhur Ersumer -hacia quien apuntan graves acusaciones de abuso de poder en la adjudicación de contratos públicos, según una investigación abierta por la gendarmería turca-, sigue en su puesto para evitar que se abra una crisis en la coalición gubernamental que dirige Ecevit.

Mientras tanto, las encuestas reflejan el amplio apoyo que recibe el presidente de la República frente al descrédito del Gobierno. El Partido de la Virtud, el principal vehículo del islamismo político en Turquía, se ha puesto del lado de Sezer y ha exigido al Ejecutivo que dimita y que pida perdón por su desplante al jefe del Estado. Pero los partidos tradicionales parecen descartar el escenario de unas elecciones legislativas anticipadas en las que los islamistas podrían resultar claramente beneficiados por la crisis política y la bancarrota del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de febrero de 2001

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