Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Fischler apunta a la línea de flotación

La flota vasca intenta salir indemne de los efectos que tendrá la aplicación de la reforma pesquera de la UE

El sector pesquero vasco observa su futuro con incertidumbre mientras permanece atento a los últimos acontecimientos desde que el comisario europeo de Agricultura y Pesca, el austriaco Franz Fischler, anunciase el pasado 28 de mayo el contenido de la polémica reforma de la Política Pesquera Común (PPC).

La propuesta de Fischler supone un recorte de las capturas que oscila entre el 30% y el 60% para el año entrante, una reducción de la flota comunitaria de casi el 9% (8.500 barcos en total, 1.326 de ellos españoles) y el fin de las subvenciones a la modernización de las embarcaciones. Este drástico plan de la Comisión Europea pretende recuperar las pesquerías comunitarias, acuciadas por la sobreexplotación de los países miembros.

Los pescadores y armadores vascos, al igual que el Gobierno autónomo, han reaccionado con preocupación ante semejante propuesta, sobre todo tras constatar que 'la flota vasca ha sido la que más ha reducido su capacidad [número de barcos] en los últimos años a nivel europeo', afirma Luis Miguel Macías, viceconsejero de Pesca. 'Nuestra flota está ajustada a la cuota de pesca que nos corresponde', añade, por lo que 'no se va a producir una destrucción masiva de barcos ni de empleo'. Macías recuerda que en el periodo 1995-1997 ya se desguazaron 97 buques, que suponían el 25% del arqueo total de 1994.

'Justicia'

Los arrantzales piden comprensión y reclaman 'justicia' dado el sacrificio que han tenido que realizar en los últimos años, opina Esteban Olaizola, presidente de la Cofradía de Pescadores de Guipúzcoa. 'Posiblemente, la propuesta de la Comisión saldrá adelante porque hay países interesados en que así sea, pero debería hacerse buscando un equilibrio entre la capacidad de pesca y los recursos pesqueros existentes. No pueden meternos a todos los países en el mismo saco, sin tener en cuenta que el País Vasco ha reducido notable el número de barcos durante los últimos años', dice Olaizola.

El sector pesquero vasco está compuesto por una flota de 430 embarcaciones, de las que 330 son unidades de bajura, y el resto, buques de altura al fresco, bacaladeros, atuneros congeladores y arrastreros congeladores. En total, emplea a 4.200 personas, aunque, según un estudio realizado por AZTI (Instituto Técnico de Investigación Oceanográfica y Pesca), 'por cada empleo en la mar se generan otros 3,5 puestos de trabajo en tierra en el sector transformador', explica Lorenzo Motos, jefe de recursos pesqueros del instituto.

La flota vasca pesca anualmente unas 77.000 toneladas brutas que alcanzan un valor en la primera venta cercano a los 240 millones de euros. Estos datos, según AZTI, suponen el 15% del total de la flota española y le sitúan en segundo lugar de importancia detrás de la gallega. Tiene un peso específico similar a las flotas pesqueras de Dinamarca, Irlanda o Alemania.

En Euskadi no sobra ningún barco de pesca, reitera el Gobierno autónomo, en contra del criterio de la Comisión. Según explicó el propio Fischler en Madrid el pasado viernes, la Comisión ha tenido en cuenta estudios científicos para elaborar la reforma pesquera, cuyo principal objetivo, recalcó el comisario, es procurar la 'conservación de las especies pesqueras' en aguas comunitarias porque en los últimos años hay demasiados barcos persiguiendo a un número insuficiente de peces.

En Euskadi no se dan por aludidos. La flota vasca 'está dimensionada a las cuotas que tiene asignadas', coinciden el Gobierno y los arrantzales. Olaizola rechaza la aplicación de 'un plan genérico' para todos los países y regiones europeas: 'No es de recibo decir que hay que echar a la basura 1.400 barcos españoles. Primero se tendrá que analizar qué recursos pesqueros están actualmente en peligro y, después, comprobar dónde existe un exceso de barcos que faenan esos recursos'.

En opinión del presidente de la cofradías guipuzcoanas, la comunidad pesquera 'ha abusado de la generosidad del mar durante los últimos años. El uso de redes poco selectivas y el aumento de la potencia de los barcos ha ido en contra de la recuperación de los recursos pesqueros', aunque matiza que 'todos no han actuado con la misma responsabilidad, por que algunos países, como Francia, han estado pescando muy por encima de sus posibilidades'.

Además de la destrucción de los barcos, la reforma pesquera incluye la eliminación de las ayudas a la modernización de la flora. Ante esta propuesta, el Gobierno autónomo ha solicitado una moratoria hasta 2007. Macías insiste en que el 75% de la flota de bajura 'ya está renovada', para lo que se han destinado cerca de 100 millones de euros (el 35% procedente de la UE). La aprobación del plan Fischler supondría la desaparición de las ayudas previstas para modernizar el 25% restante de la flota.

Sin embargo, el Ejecutivo de Vitoria está dispuesto a 'anticipar los recursos antes de acabar este año y permitir la renovación completa de la flota de bajura'. Macías asegura que los atuneros vascos 'son los más modernos del mundo, con una edad media inferior a 10 años', y admite que de los 60 buques de altura al fresco sólo se ha conseguido renovar 10 unidades en tres años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002