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Los sindicatos ratifican la primera huelga contra el PP

El día 3 presentarán el preaviso del paro e iniciarán la discusión de los servicios mínimos

En reuniones sincrónicas y por unanimidad, los máximos órganos de decisión de CC OO y UGT aprobaron ayer la convocatoria de huelga general para el 20 de junio. Las centrales sólo darán marcha atrás en su protesta si el Gobierno retira de forma 'íntegra y definitiva' la reforma de la protección del desempleo. El próximo día 3 presentarán el preaviso del conflicto ante Trabajo, y a partir de ese trámite legal propondrán a las administraciones públicas iniciar la discusión de los servicios mínimos que deben funcionar durante el paro en actividades consideradas esenciales, como sanidad, seguridad y transportes.

Los dos sindicatos mayoritarios ratificaron ayer formalmente la convocatoria de la primera huelga general contra el Gobierno del Partido Popular y la quinta de la etapa democrática. Un conflicto fijado para el 20 de junio, víspera de la cumbre comunitaria de Sevilla. La decisión se adoptó en sus máximos órganos de decisión entre congresos, el Consejo Confederal de UGT y el Comité Confederal de CC OO, y en éste se recobraba una votación por unanimidad, desconocida desde anteriores paros generales.

Las resoluciones, ratificadas en paralelo por las dos centrales, ponen de manifiesto que no se retractarán de la decisión salvo que el Gobierno retire la integridad del documento de reforma. Un texto que endurece las condiciones exigidas a los parados para que mantengan las prestaciones de paro, mediante la retirada de las ayudas si no aceptan 'ofertas adecuadas' de empleo, así como la desaparición paulatina del PER en Andalucía y Extremadura, la eliminación de los salarios de tramitación (mientras se produce el fallo judicial) en los despidos improcedentes y la extensión al sector privado del contrato de inserción sin derecho a cobertura de desempleo.

Respuesta a Aznar

Esas medidas, según manifestó ayer el líder de CC OO, José María Fidalgo, acompañado del dirigente de UGT, Cándido Méndez, suponen 'un serio recorte de derechos laborales a la totalidad de los trabajadores en paro o en activo, una reforma laboral encubierta que facilita el despido y un nuevo contrato basura'.

Los dos sindicalistas contestaron ayer a las declaraciones del día anterior del presidente Aznar, quien criticó la huelga porque va a deteriorar la imagen de España. Según Méndez, 'el presidente confunde a España con su persona. El patriotismo es el último argumento de alguien que no tiene argumentos para defender su posición'. Fidalgo añadió que los 'insultos a los parados, acusándoles de no querer trabajar, denotan el nerviosismo del Gobierno'.

Las centrales tienen previsto presentar el próximo día 3 de junio el preaviso legal de la huelga ante Trabajo, y desde ese momento están en disposición de discutir con las administraciones públicas la fijación de los servicios mínimos para las actividades esenciales que deben seguir funcionando durante la huelga.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, aseguró ayer que su departamento seguirá los precedentes utilizados en anteriores paros generales para establecer los servicios en los distintos modos de transporte aéreo, marítimo, ferroviario y por carretera. Asimismo manifestó su 'disponibilidad' a negociarlos con los sindicatos, aunque hay precedentes y fallos judiciales 'para que no sean un elemento de polémica'. En cuanto a la convocatoria de la huelga, cree que es 'una absoluta incongruencia en un país que lidera la creación de empleo en la UE'.

El ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, por su parte, reiteró, en declaraciones a Antena 3, la disponibilidad del Gobierno para negociar con los sindicatos la reforma del desempleo 'punto por punto' y dijo que 'la huelga es responsabilidad de quien la convoca'. Aparicio tiene previsto informar hoy al Consejo de Ministros del fracaso del diálogo y del estado del conflicto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de mayo de 2002