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La izquierda y los sindicatos afirman que el autoritarismo de Aznar jalea la huelga general

Pujol dice que el PP está 'cerrado al diálogo' e IU tilda de 'paranoico' al presidente

Las declaraciones de José María Aznar, presidente del Gobierno, de que la huelga del 20-J ha sido convocada contra los intereses de España y de los votantes del PP provocaron que la izquierda y los sindicatos coincidieran ayer en que el talante 'autoritario' de Aznar garantiza el éxito de la protesta. El presidente, por su lado, insistió en que la huelga estaba convocada desde que el PP ganó las elecciones y que se hace ahora para que no se vaya 'de rositas'.

Aznar: 'Ocurre que el presidente ha dicho que se marcha y ¿cómo se va a ir de rositas?'

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, calificó ayer al presidente del Gobierno como 'el piquete más activo para garantizar el éxito de la huelga general', informa Eva Larrauri. Blanco defendió en Bilbao ante el Congreso Extraordinario del PSE-EE de Vizcaya que la huelga general está más justificada tras la aprobación de la reforma laboral por decreto, que muestra 'la mala fe y la arrogancia del Gobierno' y supone 'una burla hacia los sindicatos, una mofa a los desempleados y un desprecio a los trabajadores y sus opiniones'.

Blanco dijo que 'un presidente arrogante, autoritario prepotente y soberbio' que cree 'que la mayoría absoluta le permite hacer lo que quiera' deteriora más la imagen de España que la convocatoria de paro general en la víspera de la cumbre europea de Sevilla, como dijo Aznar. Frente a las críticas del presidente contra los líderes sindicales y socialistas que, según Aznar, apoyan la huelga porque no aceptan la mayoría absoluta conseguida por el PP, Blanco destacó la legitimidad de los agentes sociales para movilizarse contra de las decisiones gubernamentales.

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien ayer inició en la localidad madrileña de Leganés una campaña de apoyo a la huelga general, le pidió al presidente del Gobierno que no busque 'fantasmas'. 'Aznar está contraponiendo los votos de la mayoría absoluta del PP a nuestros derechos, expropiando el derecho del desempleo y negando nuestros derechos democráticos, como es el ir a la huelga', dijo.

A juicio de Llamazares, la actitud 'autoritaria' del presidente le esta haciendo que cada vez se vuelva 'más paranoico'. 'No puede decir que la huelga es contra España, porque él no tiene el patrimonio de España; España es mucho más que Aznar'. Lo que ocurre, según el líder de IU, es que Aznar ha perpetrado 'una agresión sin precedentes contra los derechos sociales y democráticos de todos los trabajadores' al tiempo que ha 'hurtado' al Parlamento el debate previo de la ley.

La falta de disposición al diálogo fue criticada también por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol. 'Sé que el PP está cerrado al diálogo, pero nosotros apostamos por ello. No podemos, de entrada, negarnos en redondo, aunque sé que mucha gente entiende mejor el blanco o negro', explicó. Por ello, CiU tiene intención de pedir al PP y al Gobierno que permitan que la reforma del desempleo, aprobada el viernes en el Consejo de Ministros, se tramite en el Congreso como proyecto y no como decreto ley, lo que daría a los partidos la posibilidad de plantear enmiendas.

En la barrera sindical, el secretario general de la UGT, Cándido Méndez, criticó el 'nulo sentido de la oportunidad' del Gobierno por aprobar la reforma por decreto ley en plena presidencia española de la UE: 'Ningún Gobierno europeo responsable se le habría ocurrido ese dislate'. Según su parecer, Aznar vendió la existencia de una negociación cuando planteaba directrices 'inamovibles' en las que los sindicatos no podían entrar porque suponían 'una flagrante alteración jurídica del derecho a la protección por desempleo, que pasa a convertirse en una concesión administrativa caprichosa y arbitraria'.

El líder de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, aseguró que las 'declaraciones agresivas' de Aznar responden, 'más que a la fecha de la convocatoria', un día antes de la Cumbre de Sevilla, 'a su nerviosismo porque sabe que la huelga va a tener mucha repercusión' y porque coincide con un momento en el que el Gobierno 'ha perdido el control de la economía', con unos precios 'desbocados' y la primera destrucción de empleo desde 1995, informa Servimedia. Para Fidalgo, que el Gobierno acuse a los sindicatos 'de hundir la imagen de España, a los parados de no querer trabajar y a los inmigrantes de delincuentes', supone un 'daño a su imagen y posiblemente una pérdida de votos' para el PP.

Aznar, por su lado, insistió ayer en todas sus tesis en una extensa entrevista a la agencia Efe. Así, explica que la reforma se ha aprobado por decreto tras dos meses proponiendo diálogo a los sindicatos sin que éstos lo aceptaran. 'La decisión sólo podía ser retirar o aprobar la reforma'. A su juicio, no hay 'ninguna justificación' para la huelga salvo ésta: 'Aquí lo que pasa es que el presidente del Gobierno ha dicho que se marcha, que no es candidato y, ¿cómo se va a ir de rositas? Yo creo que ése no es un argumento serio'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de mayo de 2002