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Miquel Barceló lleva a la abadía de Silos su visión sobre la muerte y el paso del tiempo

El artista presenta unos estudios para la capilla de San Pedro de la catedral de Palma de Mallorca

Santo Domingo de Silos
El artista mallorquín Miquel Barceló (Felanitx, 1957) presentó ayer en el monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos) las primeras piezas cerámicas de la capilla de la catedral de Palma de Mallorca sobre el tema de la multiplicación de los panes y los peces. Los tres estudios forman parte de la exposición Miquel Barceló en Silos, con 12 cerámicas y tres lienzos recientes. Al mismo tiempo, otra propuesta de pequeño formato se presentaba en Madrid: Dalí: Gradiva, una muestra que, dentro de la serie Contextos de la colección permanente que organiza el Museo Thyssen-Bornemisza, recrea la obsesión del artista surrealista por el personaje femenino de una novela del alemán Wilhelm Jensen, de la que también se ocupó Freud.

Espiritualidad y trascendencia contagiaron la apertura de la exposición de Barceló, abierta hasta el 15 de julio, en la sala de la abadía de Silos, donde el arte actual atraviesa claustros románicos, techos mudéjares y un ciprés al que cantó el poeta Gerardo Diego. La iniciativa parte de un convenio entre la comunidad benedictina de la abadía de Santo Domingo de Silos y el Ministerio de Educación y Cultura, con el patrocinio de Caja Duero. El Museo Nacional Reina Sofía es el encargado de programar las exposiciones, con un sentido de identificación del arte y el lugar, al presentar ya la obra de Tàpies, Miró, Broto, Sicilia y Esteban Vicente. Tras el paso de Barceló lo harán Cristino de Vera y Susana Solano.

La llamada al espíritu fue el saludo del abad Clemente Serna, al referirse a la muestra de Barceló y 'descubrir cómo el espíritu cuando se le hace trabajar produce obras maravillosas'. Al manifestar su visión cristiana del mundo y de las personas, señaló la creación artística como un signo de la presencia espiritual, con la construcción del claustro románico en el siglo XI y la exhibición del arte contemporáneo en el siglo actual. 'Es signo de un deseo grande de supervivencia, de eternidad'.

La ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo, destacó el sentido de la obra de Barceló en Silos como un diálogo entre arte y lugar en ambas direcciones, al definirse como una seguidora del arte contemporáneo y afirmar que tiene 'enorme debilidad' por el artista mallorquín. Al señalar las aportaciones universales en la historia de España de la literatura y el arte, consideró que en los años ochenta, la década de Barceló, 'se desarrolla a borbotones la creación artística, un manantial caudaloso en la producción que el tiempo ha ido destilando como una aportación universal'.

Al diálogo en el espacio de espiritualidad de Silos se refirió tambien Juan Manuel Bonet, director del Reina Sofía, al recoger tradición y modernidad. El comisario de la exposición, Enrique Juncosa, subdirector del museo, ha seleccionado una docena de cerámicas de los últimos años, algunas vistas en Palma de Mallorca y París y otras recién hechas en el taller cercano a Nápoles, junto con tres cuadros con temas de alimentos (ostras, granadas, cebollas amarillas) que ha realizado sobre el techo, no en el suelo, por lo que la materia se convierte en estalactita.

'Pintar con el barro'

'Es un gran placer exponer en Silos, con un sentido tan trascendente, tan espectacular y único que cualquier obra de arte adquiere otra dimensión', afirmó Barceló. Citó en dos ocasiones a Picasso, Miró y Fontana como artistas que admira por su trabajo en la cerámica, que Barceló considera 'pintar con el barro' y al mismo nivel que la pintura. En los motivos de sus cerámicas aparecen una jarra, restos de ensalada, peces blancos, tres cráneos de caballo, un camello y un dinosaurio fósil que el artista regaló a su hijo, de seis años. Como ocurre con la pintura, 'son naturalezas muertas, donde se acumula como una imagen del tiempo'. 'Cada día busco mis propios límites y el tiempo dice si tenía sentido lo que en un momento parecía caótico. Es poner orden en el caos'. Según el artista, pintar en el techo es un gesto evidente, como utilizar la ley de la gravedad y el comportamiento de los materiales. En sus obras aparece con frecuencia la muerte, en forma de cráneos y calaveras. 'Es como si fuera una escritura, un objeto de magia. En África los muertos tienen una presencia muy intensa'.

Para la capilla de San Pedro, en la catedral de Palma de Mallorca, prepara 200 metros cuadrados de terracota. Los estudios que presenta en Silos se refieren al milagro de los panes y los peces, y el artista modifica las maquetas previas al trabajar a escala real. Con una técnica propia, realiza murales transportables, con la intención de plasmar un gran fresco o cuadro con pedazos de dos a tres metros y montarlos como un puzzle. A la exposición asistieron los galeristas Soledad Lorenzo y Bruno Bischofberger.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 2002