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Bruselas analizará la presencia de acrilamida en los alimentos comunes

La patronal alimentaria española critica la publicación del estudio de la agencia sueca

Un comité de expertos comunitarios estudiará la semana que viene en Bruselas el informe de la agencia alimentaria sueca (NFA) que ha detectado dosis desaconsejables de una sustancia cancerígena, la acrilamida, en muestras de alimentos tan comunes como las patatas fritas, el pan y las galletas. La Comisión Europea no cree que haya motivos para la alarma, ni tampoco para emitir nuevas recomendaciones dietéticas, pero sí concede al estudio sueco el interés suficiente como para encargar nuevos análisis. 'Se necesitan más investigaciones, y las haremos', declaró ayer a este diario Bertrand Carsin, responsable de evaluación científica de la dirección general de Sanidad de la UE.

Carsin añadió: 'Las técnicas de detección de acrilamida utilizadas por la agencia sueca son muy nuevas, aunque esto no quiere decir que la presencia de ese compuesto en ciertos alimentos sea cosa de ayer. Suecia comunicó los resultados a Bruselas hace dos semanas, y necesitamos más datos, más investigación'.

Hasta ahora se creía que las principales fuentes de acrilamida, una sustancia cancerígena en animales y probablemente también en humanos, eran el agua corriente y el humo del tabaco. La agencia sueca, sin embargo, ha detectado la sustancia en alimentos ricos en almidón (patatas, cereales) que han sido sometidos a altas temperaturas (fritos u horneados). La dosis máxima de acrilamida aconsejada por la UE para el agua corriente es de 0,1 microgramos por litro de agua. La cantidad media detectada ahora en las patatas fritas de bolsa (1.200 microgramos por kilo de producto) supera en 12.000 veces ese límite.

Carsin intervino ayer en el Foro de Seguridad Alimentaria, promovido por la UE, Sanidad, asociaciones de consumidores y la patronal alimentaria (FIAB). El secretario general de esa patronal, Jorge Jordana, se mostró muy crítico con la agencia sueca y su forma de hacer públicos los resultados de la acrilamida. Según él, la agencia debería haber mantenido los datos en la confidencialidad hasta su publicación por una revista científica.

Elogio del silencio

'Los datos suecos sobre la acrilamida son conocimiento, no evaluación de riesgos', explicó Jordana. 'En ese sentido son una buena noticia, puesto que saber siempre es mejor que no saber, pero tendremos una acrilamida cada cinco meses. Si el riesgo es a largo plazo, ¿qué sentido tiene alarmar a los consumidores?'. Y añadió: 'El silencio es lo que permite sosiego en la adopción de medidas'.

Según Jordana, algunas crisis son justificables -puso como ejemplo la colza y las vacas locas-, pero otras son sólo consecuencia de los avances científicos y de las técnicas cada vez más sensibles de detección. También apuntó otras dos causas: que los científicos ansían 'su minuto de gloria' y que los medios llevan estas informaciones 'en las secciones de Sociedad, donde dan la moda, que están llenas de becarios deseando ascender a las secciones importantes, como Nacional y Economía'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de mayo de 2002