El ministro de Economía argentino pide explicaciones al embajador español por las declaraciones de Sáenz

La amenaza de Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander Central Hispano (SCH), de abandonar Argentina por falta de liquidez y por la incertidumbre del sistema financiero ha sido recibida con inquietud e indignación en los círculos gubernamentales. Tras desayunar con la noticia, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, no tardó en descolgar el teléfono para pedir explicaciones al embajador español, Manuel Alabart. El diplomático confirmó a este diario la llamada del ministro, que expresó su preocupación, y evitó pronunciarse sobre la cuestión de fondo. 'El SCH es una empresa privada sobre la que no puedo ni debo opinar', indicó el embajador.

El consejero delegado del banco aseguró el lunes que la liquidez de la filial argentina (Banco Río) sólo alcanza para los tres meses próximos y advirtió que no hay voluntad de poner más dinero. Roberto Lavagna no podía recibir peor noticia en sus primeros pasos como ministro de Economía. La amenaza de una retirada del segundo banco que opera en Argentina y el primero de los que tiene la casa matriz en el exterior mina los esfuerzos del Gobierno de Eduardo Duhalde para dar credibilidad al maltrecho sistema financiero.

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Las declaraciones de Sáenz fueron ampliamente difundidas por la prensa argentina, que no dudó en interpretarlas como un mensaje de desconfianza hacia los buenos propósitos del Gobierno. En el Ministerio de Economía preocupa y mucho que la amenaza del SCH de argumentos a los que sostienen que Argentina no saldrá de la crisis ni con el plan de 14 puntos que firmaron la semana pasada Duhalde y los gobernadores provinciales. La duda, estiman algunas fuentes consultadas en Buenos Aires, es hasta qué punto las palabras del dirigente del SCH reflejan el pensamiento de la comunidad española de negocios o de la banca española.

Argentina vive una semana clave después de la última crisis que amenazó con acabar con el presidente y finalmente se redujo a un cambio en la conducción del área económica del Gobierno. Los temores a una subida incontrolada del dólar y de la inflación no se han disipado, al tiempo que el Parlamento tiene que votar la derogación y reforma de leyes que el Fondo Monetario Internacional (FMI) quiere ver en el baúl de los recuerdos.

En el Banco Río (la entidad filial del SCH) las palabras de Sáenz no sorprendieron, según indicó una fuente de la entidad, que interpretó la amenaza como una manera de ejercer presión sobre las autoridades argentinas para lograr un acuerdo que resuelva de una vez por todas la congelación de depósitos en el corralito financiero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de abril de 2002.

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