Uruguay rompe la baraja

Uruguay ha roto relaciones diplomáticas con Cuba. El presidente Jorge Batlle ha ido más lejos que México al enfrentarse con Fidel Castro. Estaba cantado que habría problemas desde que Batlle aceptó, a instancias de EE UU, presentar la resolución contra Cuba que año tras año vota la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Un papel que en los últimos cuatro años desempeñaron la República Checa y Polonia.

Por primera vez, EE UU no forma parte de la Comisión de Derechos Humanos, por lo que Washington buscó un patrocinador para condenar al régimen de Castro. Decidió hacerlo en América Latina. Presionó primero a Perú. Fuentes del Gobierno peruano admitieron que la mayor preocupación de Bush en su reciente viaje a Lima fue Cuba.

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El presidente, Alejandro Toledo, en su afán de convertirse en un aliado privilegiado de Washington, coqueteó con la idea, pero sólo se comprometió a votar la condena a Cuba, porque el Congreso le dijo que no y porque en Perú persiste un sentimiento de solidaridad con la isla.

La siguiente puerta a la que llamó el Departamento de Estado estaba en Buenos Aires. El ministro de Exteriores, Carlos Ruckauf, parecía dispuesto a complacer la petición hasta que comprobó que no contaba con el respaldo del Parlamento. Brasil, el gigante de la región que se abstiene en las votaciones sobre Cuba para reivindicar su independencia de Estados Unidos, transmitió su inquietud al Gobierno de Eduardo Duhalde.

En Argentina, el voto sobre el tema provoca polémica desde hace años. El ex presidente Carlos Menem cambió la vieja posición abstencionista para alinearse con Estados Unidos.

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Fernando de la Rúa mantuvo el voto contra Cuba, lo que le valió recibir de Castro el epíteto de 'Gobierno lamebotas', y Duhalde ha seguido sus pasos, en contra de la posición del ex presidente Raúl Alfonsín (radical), hoy aliado del Gobierno.

El Gobierno de concertación chileno de demócratacristianos y socialistas también votó la resolución de condena a Cuba. El deseo de Lagos de concertar un acuerdo de libre comercio con EE UU pudo más que los intentos, dentro de la coalición de gobierno, del Partido Socialista para lograr la abstención.

Finalmente apareció Uruguay, un pequeño país de poco peso específico en el continente, con un Gobierno de centro-derecha y una poderosa oposición de izquierda. El presidente, Jorge Batlle, aceptó la antorcha de los derechos humanos en Cuba. Por primera vez, una nación latinoamericana presentaba una resolución contra Cuba, lo que provocó manifestaciones de protesta en las calles uruguayas. Fidel Castro llamó 'lamebotas, lacayo y abyecto Judas' al primer mandatario uruguayo. El miércoles, la Cancillería uruguaya comunicó la ruptura de relaciones con Cuba.

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