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LA MACROFIESTA DE MÁLAGA

"Te ofrecían drogas continuamente, no había que buscarlas"

Toxicología apunta a que la muerte de los dos jóvenes se debió a una sobredosis de 'éxtasis'

La muerte de dos jóvenes en una fiesta rave en Málaga se debió, según los primeros indicios y a falta de los resultados de las autopsias, a una sobredosis de éxtasis. Así lo apuntan los síntomas que presentaban los fallecidos y el hecho de que se registrase una intoxicación masiva en la celebración. 'Tiene toda la pinta de haber sido éxtasis puro', señaló el jefe del Servicio de Información del Instituto Nacional de Toxicología, José Cabrera. El relato de los asistentes corrobora esta hipótesis. 'Era una fiesta de pastillas, te ofrecían drogas continuamente', explicó ayer un amigo de José Joaquín Barragán, uno de los dos jóvenes fallecidos. 'El 90% de la gente tomó pastillas', aseguró otro asistente.

"Era una fiesta de breakbeat y esas son fiestas de pastillas", afirma Diego López, de 22 años, amigo de José Joaquín Barragán uno de los dos fallecidos. "Había matones por todas partes, te ofrecían drogas continuamente, no había que buscarlos, venían en grupos de tres o cuatro, para que nadie les robase sus pastillas. Cada una costaba dos talegos (12 euros)", añade este testigo de la fiesta celebrada el sábado en el Palacio de los Deportes de Málaga.

Una estudiante universitaria de 21 años que fue al concierto y que toma pastillas de vez en cuando, admitió que el sábado se asustó "porque la gente estaba muy pasada". Otros chavales relataron que le revisaron hasta los zapatos, pero que había vendedores que metían las pastillas escondidas entre los testículos.

José Cabrera, del Instituto Nacional de Toxicología, sospecha que algunas de las pastillas consumidas aquella noche apenas habían sido adulteradas. "A falta de la autopsia [que tardará aún días], es casi seguro que ha sido éxtasis muy puro. Se han pasado de la dosis". El coordinador de la ONG Energy Control, Josep Ruvira, también cree probable que la causa de la muerte fuera una sobredosis. Energy Control se dedica a ir a fiestas a analizar el contenido de pastillas. A partir de 150 miligramos es demasiado éxtasis para un hombre de 70 kilos de peso. Cabrera asegura que en España han muerto diez personas por consumo de éxtasis. En el cuerpo de uno de los fallecidos se encontró una pastilla "blanca con puntos negros, tipo Mitsubishi", según Cabrera. "En los últimos meses es más fácil encontrar éxtasis limpio", señala Ruvira. Y es que, "cada vez es más barato fabricarlo, lo que permite a algunos productores reventar los precios", afirma Ruvira.

Hasta los 42 grados

Una sobredosis puede producir la muerte por parada cardíaca. Uno de los fallecidos llegó al Hospital Clínico de Málaga con más de 200 pulsaciones por minuto, más del triple de lo normal. También pueden aparecer síntomas muy parecidos a los de un golpe de calor -alta temperatura, aceleración del corazón, sudor frío-, que "si no se trata inmediatamente, puede llevar a la muerte", explica Antonio Dueñas, profesor de Toxicología Clínica de la Universidad de Valladolid. "La temperatura puede subir hasta 42 grados en una hora. Hay que sumergir al paciente en hielo para bajársela", añade

. Otro de los problemas, según Cabrera, es que se toma con alcohol. Fuentes cercanas a la investigación señalaron que Iván pudo haber consumido también alcohol y LSD. El alcohol ayuda a la deshidratación, por lo que es peor que tomarlo sólo con agua.

En la fiesta de Málaga, "los grifos de los lavabos los cortaban a cada rato para que se consumieran las botellas de agua. Creo que el 90% de la gente probó las pastillas aquella noche", prosigue Diego. Un botellín de agua puede llegar a costar en esas fiestas hasta seis euros. Una de las recomendaciones de los expertos es tomar mucha agua, ya que en esos ambientes, bailando toda la noche, se suda mucho. La pérdida de líquido influye acelerando la frecuencia cardíaca. El corazón tiene que trabajar más porque hay menos líquido, lo que se traduce en menos sangre.

"Si cortaron el agua es gravísimo, es anteponer los intereses económicos a la salud de los asistentes", según Ruvira. Éste creía que esa costumbre, estaba "extinguida". "Recuerdo una fiesta con diez grifos cortados y uno abierto. Al lado de ese, había un guardia jurado para evitar que la gente bebiera. Incluso cortaban la refrigeración", añade.

Antes era fácil encontrar éxtasis muy cortado, normalmente con otros estimulantes como la cafeína o la efedrina, asegura Ruvira. José Cabrera señala que en el Instituto Nacional de Toxicología se han encontrado pastillas que llevaban Diazepam, "algo que no tiene mucho sentido, porque es un relajante, aunque en este mundo nada tiene mucho sentido".

Droga social

El éxtasis, o MDMA (de metilendioximetanmina), es un derivado sintético de la anfetamina. Es de las drogas llamadas empatógenas, "que favorecen las relaciones sociales", según el catedrático de Farmacología de Granada Antonio Zarzuelo. Aumenta la cantidad de neurotransmisores entre las neuronas, principalmente serotonina y, en menor medida, noradrenalina y dopamina.

Elimina la sensación de fatiga y es estimulante del sistema nervioso. Los consumidores toman "generalmente una pastilla o media por noche", según Ruvira. Genera tolerancia y el consumidor de todos los fines de semana tiende a tomar cada vez un poco más. Muchos de los consumidores, generalmente en ambientes de música electrónica, pasan bailando toda la noche.

Antonio Dueñas asegura que uno de los principales problemas es el policonsumo de drogas. Javier, que fue con unos amigos, contó que le ofrecieron éxtasis y que vio a otros adolescentes metiéndose rayas de cocaína. Diego dice en ese tipo de eventos "se va a lo que se va, a comer pastillas". Se les llama "fiestas pastilleras y la policía sabe que es el canal donde más circulan las drogas de diseño".

Una novedad es la mezcla de la heroína con las pastillas. Está provocando un efecto añadido. "Muchos de los éxtasis más baratos están mezclados con heroína. Es de menor calidad y no se obtienen los resultados deseados. Por eso necesitas cada vez más dosis. Así, poco a poco, tu cuerpo se va enganchando al caballo".

Esta es una de las conclusiones de Howard, de 34 años, y Sara, de 33 años, (nombres falsos), que desde hace tres años venden pastillas en Málaga. Howard consume esta droga desde los 21 y Sara desde hace 5 años, aunque sólo los fines de semana. No se ganan la vida con ello, "es para que nos salga gratis a nosotros", dicen. Las pastillas que tienen manchas marrones son las que están mezcladas con caballo. Un éxtasis "de calidad" debe ser duro y blanco por dentro. Las hay de colores, pero sólo por fuera. Existen 30 ó 40 tipos: 007, tapón, bomba, Ferrari, Superman, Queen o Mitsubishi, esta última con fama de jacosa (cortada con heroína).

Diego afirma que a pesar de la tragedia, estas fiestas seguirán. Ya hay una privada convocada para el día 9 en Marbella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de marzo de 2002