Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La muerte de Savimbi en Angola apunta al fin de la guerra africana más larga

La desaparición del líder de UNITA abre el camino de la reconciliación nacional

La muerte del líder de UNITA (Unión para la Independencia Total de Angola), Jonás Savimbi, considerado como el último de los grandes guerrilleros del continente africano, marcará el fin de una de las guerras más largas del siglo XX (13 años contra la colonización portuguesa y cerca de 27 de enfrentamientos civiles), el inicio de la definitiva reconciliación nacional y la consolidación del proceso democrático en un país rico de África, pero sumido en la miseria por la corrupción instalada en las altas esferas del poder y por la actitud intransigente del propio Savimbi.

Cercado militarmente y aislado internacionalmente el líder de UNITA, de 67 años, ha sido víctima de su propia intransigencia al negar el fracaso de su organización en las primeras elecciones democráticas angoleñas de 1992, aceptadas por Naciones Unidas, y abocar al país a una guerra sin fin, tras varios acuerdos de paz que nunca alcanzaron los frutos deseados. La desaparición de Savimbi abre también el camino a una nueva generación política en Angola, tras el reciente anuncio de que el presidente José Eduardo dos Santos abandonará definitivamente el poder.

Apoyado por Estados Unidos durante el régimen comunista que siguió a la descolonización portuguesa, pero abandonado tras el inicio del proceso democrático que lideró el polémico presidente Dos Santos en 1992, el líder de UNITA tenía un carisma y una fuerza casi mágicos que, a juicio del escrito angoleño José Eduardo Agualusa, impresionaba a todo aquel que se le aproximase: 'Fue un ciclón admirable y pavoroso, probablemente el hombre más extraordinario que pasó por Angola y el peor (...) Podía haberse transformado en el segundo Nelson Mandela, pero prefirió ser Atila'.

Un millón de muertos

La muerte de Savimbi llega cuando el país se halla al borde de la catástrofe: más de un millón de muertos, cuatro de desplazados (de ellos, más de dos millones necesitan recibir alimentos para subsistir), y más de 100.000 mutilados por minas antipersona. La explotación de sus inmensas reservas de petróleo (destinadas a sostener la maquinaria de guerra del Gobierno y a favorecer el inmenso enriquecimiento de las influyentes familias del régimen), las florecientes minas de diamantes ( fuente de financiación de UNITA) y los inagotables bancos de pesca no han impedido que el 82% de la población sobreviva en la miseria, la mitad duerma a la intemperie y sólo un 16% tenga acceso a un mínimo servicio de saneamiento.

Hijo de un ferroviario y pastor evangélico, Jonas Malheiro Savimbi, originario de la tribu ovimbundu (el mayor grupo étnico del país), terminó la enseñanza preuniversitaria en el instituto Paços Manuel, de Lisboa, y fue detenido en tres ocasiones por la policía política salazarista, la temida PIDE de la dictadura. En 1960 se trasladó a Suiza y un año después se sumó a los grupos que lucharon por la independencia de Angola para fundar la UNITA en 1966. Tras recibir formación militar en la China de Mao, el jefe guerrillero se trasladó al sur de Angola donde encabezó la lucha contra la dominación portuguesa y firmó en 1975, junto con el líder de la independencia nacional, Agostinho Neto, los acuerdos de Alvor que decidieron la descolonización del país africano.

A pesar de su formación maoísta, Savimbi, apoyado entonces por Estados Unidos, lanzó la insurrección contra el régimen comunista del MPLA (Movimiento para la Liberación de Angola) hasta que en 1991 firmó en Lisboa los acuerdos de paz que dieron lugar, un año después, a las primeras elecciones libres y democráticas en Angola. La primera vuelta de esos comicios legislativos y presidenciales registraron una clara victoria del MPLA. El líder de UNITA se negó a aceptar esos resultados, calificándolos de 'fraude', y regresó al interior del país para continuar la lucha armada contra el MPLA.

Lucha suicida

Con dificultades para mantener las operaciones guerrilleras, Savimbi firmó en 1994 los acuerdos de paz de Lusaka y, según algunos de sus antiguos compañeros, aprovechó esa tregua para rearmarse y continuar una lucha suicida y abocada al fracaso, dado su progresivo aislamiento internacional.

El previsible sucesor del actual presidente y secretario general del MPLA, João Lourenço, afirmó ayer que Savimbi tuvo el fin que eligió y explicó que su desaparición favorecerá 'la llegada de la paz'. Tras lamentar su muerte, Lourenço apeló a la población para mantener la calma y facilitar la deseada reconciliación nacional. Por su parte, el antiguo dirigente de UNITA y actual embajador de Angola en Canadá, Miguel Nzau Puna, dijo que Savimbi fue 'víctima de su intransigencia y obsesión por la guerra'.

Murió con las armas en la mano

Las Fuerzas Armadas angoleñas mostraron ayer el cadáver de Jonas Savimbi a un grupo de periodistas desplazados a la provincia de Moxico, al este del país. El cuerpo, con al menos siete impactos de bala (uno en el cuello y otro en la cabeza), estaba tumbado junto a un árbol, descalzo y vestido con las ropas militares de la guerrilla. El brigada Wala, que dirigió la emboscada militar contra la columna de UNITA, afirmó que Savimbi murió 'con las armas en la mano'. Tras una persecución de semanas, el líder guerrillero organizó una operación para huir hacia Zambia. Dividió sus fuerzas en tres columnas, pero no consiguió despistar al Ejército de Angola. El brigada Wala afirma que Savimbi resultó muerto en un enfrentamiento a mediodía del viernes, si bien algunas versiones aseguran que el líder de UNITA cayó el pasado lunes o martes, pero la noticia fue atrasada hasta este fin de semana, antes de que el presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, se traslade a Washington, previa escala en Lisboa, para entrevistarse con George W. Bush. El futuro de la guerrilla de UNITA es, en estos momentos, una incógnita, dado que los principales colaboradores de Savimbi (los generales Lukamba Gato, Dembo o Alcides Sakala) consiguieron escapar a la operación de las fuerzas gubernamentales, si bien la mayoría de los especialistas considera que la desaparición del líder guerrillero abrirá el camino para la paz en Angola. El portavoz de la Presidencia de la República, Aldemiro da Conceiçao, explicó ayer que el Gobierno de Luanda pondrá en marcha 'un plan para el cese definitivo de las hostilidades en el país'. Da Conceiçao atribuyó ayer a las 'fuerzas terroristas de Savimbi' la 'muerte de civiles inocentes y la destrucción de múltiples infraestructuras por todo el país'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de febrero de 2002

Más información