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El FMI exige a Argentina un programa de crecimiento antes de concretar las ayudas

Buenos Aires fija en un 20% el gravamen a la exportación de hidrocarburos

Tras su visita de dos días a Washington, el ministro argentino de Economía, Jorge Remes Lenicov, regresa a Buenos Aires sin un calendario de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). [El director de ese organismo, Horst Koehler, aseguró en un comunicado que el FMI seguirá ofreciendo apoyo a Argentina, pero que ese país tiene que poner en marcha un programa "integral" que promueva el crecimiento, informa Efe.]

Algunos medios argentinos se hicieron eco de las condiciones transmitidas por los organismos financieros a Remes para que Argentina pueda recuperar el crédito internacional. Un presupuesto serio para 2002 que contemple un déficit realista, retención a los exportadores de un 5%, veto a la ley de quiebras aprobada por el Congreso que beneficia a las grandes empresas endeudadas, reforma constitucional, acuerdo con las provincias y diálogo con los acreedores externos, son las principales cuestiones que los interlocutores del ministro argentino han puesto sobre la mesa en dos días de reuniones.

El FMI explicó que las negociaciones con Argentina "aún no tienen fecha de inicio". El portavoz del organismo, Thomas Dawson, también consideró " prematuro hablar de cifras". "No es algo que estemos discutiendo en este momento", señaló Dawson al ser consultado sobre las declaraciones del viceministro argentino de Economía, Jorge Todesca, quien estimó que Argentina requiere de unos 23.000 millones de dólares para sacar al país de la crisis, y terminar así con cuatro años de recesión. No obstante, el comunicado difundido por el FMI destaca que la visita de la delegación argentina a Washington ha sido "un buen comienzo de una nueva relación". "Coincidimos [con la misión argentina] en la necesidad de que Argentina ponga en marcha un programa integral y consistente que promueva un crecimiento sostenido", apunta Koehler en el texto.

En la conferencia de prensa con Dawson, Remes declaró que el FMI aprobará una ayuda financiera para su país en cuanto se acaben de definir una serie de asuntos que calificó de "lógicos".

En la calle, los argentinos expresan como pueden su repudio e impotencia ante una situación que afecta a amplios sectores. Centenares de ahorradores realizaron cacerolazos y otras formas de protesta frente a entidades bancarias del centro de Buenos Aires. Un numeroso grupo penetró en la sede del Banco Nación para reclamar ruidosamente por sus depósitos confiscados en el famoso corralito. Desocupados, jubilados y estudiantes respondieron a la convocatoria del Frente Nacional contra la Pobreza para manifestar ante la sede del Congreso de la Nación su rechazo al proyecto de presupuesto del Gobierno de Eduardo Duhalde.

Mientras, y de acuerdo con la ley de emergencia económica aprobada el 6 de enero, el Ejecutivo fijó ayer en un 20% la tasa que aplicará a la exportación de hidrocarburos y que irá destinada a respaldar al sistema bancario tras la devaluación del peso. Según cálculos del sector petrolero, la recaudación del impuesto, que estará en vigor cinco años, representará para el Estado unos ingresos de unos 700 millones de dólares al año, a partir de unas exportaciones que en 2001 rondaron los 3.500 millones de dólares.

Las empresas afectadas, entre las que destaca la española Repsol YPF, estaban negociando el cambio de ese impuesto por un aporte global único 1.400 millones de dólares. [Anoche se desconocía si el hecho de que el Gobierno argentino haya fijado el impuesto representa el final de estas conversaciones o si todavía se mantienen, informa Efe.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de febrero de 2002