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Egiptólogos españoles excavarán en Tebas la tumba del noble Djehuty

El grupo parte mañana para iniciar la investigación del misterioso monumento

Excavar una tumba misteriosa en la antigua Tebas es el sueño de cualquier egiptólogo. Ese sueño se ha convertido en una realidad para un equipo español que parte mañana hacia Luxor a fin de adentrarse en los secretos del sepulcro del noble Djehuty, un alto cargo de la Administración de Hatshepsut, la única mujer que reinó como faraón en la historia de Egipto. La tumba de Djehuty se encuentra en una de las necrópolis de la antigua Tebas, la de Dra Abu el Naga, vecina del Valle de los Reyes y del gran templo de la propia Hatshepsut, y está plena de enigmas.

Djehuty era tesorero y ministro de Hacienda de Hatshepsut (1505 antes de Cristo al 1484), y entre sus labores estaba, se cree, la supervisión de los tesoros que llegaban de las expediciones a Punt (Eritrea). Su tumba (TT-11 en el catálogo de tumbas tebanas), de 30 metros de largo, llena de inscripciones y relieves, fue localizada y recorrida, aunque precipitadamente, por Champollion, y, aunque otros egiptólogos la han visitado, está muy insuficientemente documentada -parte de la misma es inaccesible al estar bloqueada por escombros-, y parece guardar muchos secretos. Existen al menos dos pozos y cuatro cámaras sin investigar. Ni el sarcófago ni la momia de Djehuty han aparecido, así que podrían hallarse aún en el interior del monumento. Djehuty es un nombre frecuente en el Antiguo Egipto -faraones, un gobernador, un general de Tutmosis III- y es otra de las formas por las que se conoce al dios escriba Toth (de cabeza de ibis). Por esto último, y a causa de una confusión por las inscripciones, en época tardía se usó la tumba del noble como santuario del dios y sepulcro de ibis momificados. Atractivo añadido de la tumba es que se encuentra en conexión con otra más antigua, la de Hery (TT-12), supervisor del tesoro de la madre del rey Amosis, que también estudiará el grupo español.

La misión española, que trabajará en colaboración con un equipo egipcio del Consejo Supremo de Antigüedades, la dirige el egiptólogo especialista en epigrafía José Manuel Galán, de 38 años, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y se compone de ocho personas, incluido un arquitecto del Instituto de Patrimonio Histórico, pues el estudio de la tumba incluye un proyecto de restauración de la misma. La expedición no es una misión oficial española, en el sentido de que no recibe subvención del Gobierno. La patrocina Telefónica y colabora la Sociedad Española de Egiptología.

El proyecto en la tumba establece un periodo inicial de excavaciones de cinco años y se pretende que al acabar pueda ser abierta al público. Galán subrayó que el hecho de que la tumba no esté pintada, sino decorada con bajorrelieves, la hará más fácil de adaptar a esas visitas sin que ello provoque daños. El egiptólogo califica de sensacional la posibilidad de excavar la tumba de Djehuty: 'La he visitado; en buena parte está llena de escombros que llegan hasta el techo, y hay que limpiarlos para ver qué hay detrás; estoy seguro de que nos esperan cosas fenomenales'. Galán ha visto entre los escombros momias de ibis y cerámica ceremonial, y confía en que entre los desechos aparecerán restos del enterramiento de Djehuty como amuletos o figuritas ushabti. El científico destaca la importancia de hallar cualquier inscripción o dato que pueda ayudar a entender la interesante época de Hatshepsut, que para legitimarse en el poder hubo de crear fórmulas nuevas expresadas en textos y plástica innovadores.

La investigación del equipo español, que cuenta con moderna tecnología electrónica, podrá seguirse en directo a través de una página web (www.excavacionegipto.com), que está previsto que se active mañana.

Galán recalcó lo excepcional de poder excavar una tumba en la necrópolis tebana, donde no excava un equipo español prácticamente desde los tiempos del catalán Eduard Toda, que lo hizo en la tumba de Sennedjem en 1886.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2002