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La Xunta dificulta el acceso a los estatutos reformados de la Fundación Cela

Su director, Tomás Cavanna, afirma que los facilitará a partir de la semana que viene

Santiago de Compostela

Nueve días después de la muerte de Camilo José Cela, el Gobierno gallego mantiene el secretismo sobre los estatutos de la fundación que lleva su nombre y que acoge gran parte del legado del escritor en su localidad natal de Iria Flavia (A Coruña). La Xunta de Galicia ha impedido hasta ahora el acceso a unos documentos que, tal como establece la Ley de Fundaciones de Interés Gallego, deben estar a disposición de cualquier ciudadano que desee consultarlos. Tomás Cavanna, director de la fundación, aseguró que el lunes los pondrá a disposición de quien se lo pida.

La Fundación Cela es de las denominadas 'de interés gallego', según la legislación autonómica, y como tal está sometida al protectorado de la Xunta. Este tipo de instituciones, aunque de carácter privado, deben presentar sus estatutos y cartas fundacionales ante la Administración, ya que tales documentos están considerados 'escrituras públicas'. Depositados en la Xunta en un registro, son además de acceso público, tal como establece el artículo 11.2 de la ley. Entre las responsabilidades de la Xunta figura la de verificar que los recursos económicos de la fundación se apliquen cumpliendo los fines para los que fue creada.

Los estatutos han sido modificados en tres ocasiones en los últimos años para cambiar la composición del patronato y acoger a la segunda esposa de Cela, Marina Castaño. De momento, se desconoce cómo se cubrirá la vacante en la presidencia de la fundación tras la muerte del escritor.

Creada en 1986, la fundación es la depositaria de todos los manuscritos de Cela, de una biblioteca de 40.000 volúmenes y de las valiosas colecciones privadas del autor de La colmena, desde su pinacoteca particular a rarezas como un centenar de botellas firmadas por escritores célebres. Cela era el presidente vitalicio de la fundación, en cuyo patronato están desde representantes de diversas instituciones gallegas -que contribuyen a su sostenimiento- al jefe de la Casa del Rey, Fernando de Almansa; la agente literaria Carmen Balcells, o banqueros y empresarios como José María Amusátegui, Alfredo Saénz y Rodolfo Martín Villa. Desde 1986, los estatutos se han modificado en tres ocasiones. Algunas de esas reformas permitieron ampliar la composición del patronato y sustituir a la primera esposa del escritor, Rosario Conde, por la segunda, Marina Castaño, que ahora es la vicepresidenta primera.

Pero el contenido más detallado de esas modificaciones no se conoce. La Consejería de Cultura de la Xunta ha impedido a un redactor de este periódico y al menos a otros dos medios de comunicación la consulta de los estatutos depositados en su registro público de fundaciones, tras haberlo solicitado en varias ocasiones desde el pasado martes, personalmente, por escrito y mediante fax. Los responsables del registro recibieron la orden de transmitir los datos a la Secretaría General del Departamento de Cultura, que hasta ayer ha rehusado difundirlos. Sin embargo, ayer por la tarde, un portavoz de la Consejería de Cultura aseguró que unos documentos a los que se puede tener acceso inmediato se podrán consultar la semana que viene.

El director de la fundación, Tomás Cavanna, después de enterarse de los problemas, afirmó: 'El lunes pondremos los estatutos a disposición de quien lo desee'. Sí admitió habérselos negado al diario gallego La Opinión. 'Me preguntaron cosas sobre el testamento de Camilo, asuntos personales sobre los que yo no tengo nada que declarar y les dije que no les facilitaba los estatutos', informa Jesús Ruiz Mantilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002