Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El derechista Fini representará a Italia en la convención sobre el futuro de Europa

El líder de Alianza Nacional reniega de Mussolini en vísperas de su nombramiento

Gianfranco Fini, vicepresidente del Gobierno italiano y líder del partido posfascista Alianza Nacional (AN), representará a Italia en la convención que sentará las bases de la futura Constitución europea. El nombramiento, adelantado ayer por la prensa italiana, fue confirmado después por el primer ministro, Silvio Berlusconi. Fini aspiraba a ocupar Exteriores tras el cese de Renato Ruggiero, el 5 de enero, pero las cancillerías europeas mostraron aprensión. Bruselas reaccionó al nombramiento de ayer con intranquilidad y pidió a Fini un compromiso de europeísmo.

Formar parte de la convención que preside el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, que comenzará en marzo sus trabajos, puede ofrecer al líder posfascista una ocasión única para estrechar lazos con los colegas europeos y demostrar su reconversión democrática.

Massimo d'Alema, presidente de los Demócratas de Izquierdas, principal partido de la coalición de izquierdas, acogió el nombramiento con naturalidad. 'Es una decisión comprometida por parte del Gobierno italiano', dijo D'Alema, para quien la presencia del líder de la derecha italiana en la convención es un hecho normal porque 'es una especie de asamblea constituyente de Europa y en ella tienen que estar representadas todas las fuerzas políticas europeas', dijo.

Italia dispone ya de otro representante en la convención, el vicepresidente Giuliano Amato. En vísperas de este nombramiento, Fini, que acaba de cumplir 50 años, tuvo oportunidad de renegar en televisión de su ideario fascista, todavía intacto en 1994 cuando su partido, denominado aún Movimiento Social Italiano (MSI), accedió al Gobierno de la mano de Berlusconi.

En aquella ocasión y a preguntas de un periodista, Fini, delfín de Giorgio Almirante, alabó la figura de Mussolini, de quien dijo: 'Ha sido el estadista más grande del siglo'. El martes, asaltado en la calle por periodistas de un programa humorístico, se tragó sin dificultad sus anteriores afirmaciones. 'Hoy no se puede decir eso, yo no lo diría', precisó.

Tampoco ratificó su antiguo juicio sobre Berlusconi, del que dijo en aquella ocasión que 'tendría que pedalear mucho para igualar a Mussolini'. Al contrario, 'la comparación es inadecuada', dijo el martes. 'Mussolini estableció un régimen autoritario, Berlusconi ha ganado unas elecciones'.

Las afirmaciones del líder de AN han disgustado al ala más conservadora de su partido y a la nieta del ex dictador, Alessandra Mussolini, que no ha ocultado nunca su escasa simpatía por Fini. 'He pedido asilo político a Berlusconi', dijo la Mussolini, que se declaró 'disgustada' por el cambio estratégico de su líder, cambio que la diputada atribuye a un intento de aproximación de Fini al Partido Popular Europeo.

Fini recordó, sin embargo, que AN ha recorrido un largo camino político desde el congreso de Fiuggi, en 1995, hasta hoy. En aquel congreso, el MSI se convirtió en AN. Además del cambio de siglas se inició una discreta transición ideológica desde el ideario fascista al de la derecha democrática.

Fini declaró ayer que hará todo lo posible por que sea reconocido el papel de la religión cristiana en la futura Constitución europea.

Mientras, en Bruselas, la designación de Fini fue recibida con una especie de actitud vigilante, en algunos casos abiertamente pesimista, entre eurodiputados y diplomáticos europeos.

Algunos, como el presidente de la Comisión, Romano Prodi, optaron por hacer hincapié más en la decisión de Berlusconi de enviar un peso pesado a esta asamblea de notables antes que en la polémica figura que engloba el líder de AN.

'Está bien que cada Gobierno haya decidido enviar lo mejor de cada casa, aunque sinceramente no sé si en este caso se trata de lo mejor', se preguntó Iñigo Menéndez de Vigo, eurodiputado popular y uno de los dos representantes del Parlamento Europeo (PE) que estarán en el presidium de la convención. 'Italia tiene figuras menos discutidas. Probablemente su designación va a levantar una polvareda', agregó.

Mucho más contundente fue Enrique Barón, jefe del grupo socialista en el PE, quien comentó que Fini tiene una filosofía muy conservadora y que con esta decisión Berlusconi deja bien claro cuáles son sus intenciones sobre el futuro de la UE: 'Olvídense de alegrías quienes defienden las tesis federalistas. La Italia de Berlusconi apuesta por los Estados fuertes'.

El Gobierno español declinó hacer comentarios, al tiempo que sigue sin hacer público a quién enviará finalmente a la convención una vez que ha optado por no nombrar al jurista Álvaro Rodríguez Bereijo y buscar una persona con mayor perfil político. Entre los nombres que han circulado se citan los de Javier Elorza, embajador de España en Francia y ex representante permanente ante la UE, así como el del ex comisario y ex ministro Marcelino Oreja. Sin embargo, fuentes diplomáticas españolas descartaron anoche tanto a uno como a otro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002