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La primera inspección no detecta riesgos en el colegio de Valladolid

La Junta esperará al dictamen de la Comisión que se reúne hoy

Los inspectores de la Junta de Castilla y León no han detectado ningún elemento de riesgo para la salud de los alumnos en el colegio García Quintana de Valladolid. Los padres recibieron ayer la noticia, por lo que decidieron que los niños (unos 450) volverán hoy a clase. La Junta matizó que la inspección 'no ha emitido ningún informe concluyente' y que remitirá los datos de la investigación a la Comisión Científica que se reúne hoy.

La revisión, según los padres, ha sido 'muy rigurosa' y se ha centrado en todas las instalaciones del colegio, en el que en los últimos meses fueron detectados cuatro casos de cáncer infantil. La inspección revisó los componentes de los tejados, los sótanos, el museo de ciencias naturales existente en el edificio, los árboles, los productos de limpieza y las pinturas, según la asamblea de padres. Estos datos serán transmitidos a la Comisión Científica que ha convocado la Junta y que se reunirá hoy para intentar aclarar el origen de los cuatro casos de cáncer, que los padres atribuyen a unas antenas de telefonía próximas al colegio.

Esta comisión está formada por 12 personas. Entre ellas estarán representantes del Instituto de la Salud Carlos III y de las sociedades científicas de Medicina Preventiva y Salud Pública, de Epidemiología, de Oncología Médica, de Oncología Pediátrica y de Pediatría. También incluye expertos del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas y representantes de la comunidad educativa y la Consejería de Sanidad.

Irritación con el Gobierno

Frente a la actividad de la Junta, fuentes del sector de telecomunicaciones mostraron ayer su irritación por el silencio del Gobierno ante la crisis de las antenas. Los operadores no entienden que ni el Ministerio de Ciencia y Tecnología ni el de Sanidad y Consumo hayan salido en defensa del real decreto que impulsaron y aprobaron en septiembre del año pasado sobre restricción y protección sanitaria ante las emisiones.

Precisamente ayer se oyó por primera vez la opinión del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Mientras la ministra Anna Birulés visitaba a su homólogo danés, fuentes del departamento afirmaroon que el decreto no se cambiará porque es 'más que suficiente'. La revisión del reglamento fue pedida el martes por el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. La ministra de Sanidad, Celia Villalobos, por su parte, sólo declaró ayer en Lisboa que las empresas están obligadas a dar una 'información transparente' sobre los métodos que usan. 'No nos damos cuenta cuando cogemos un teléfono o ponemos en marcha un microondas o una radio o una televisión, que estamos disfrutando de un mecanismo muy sofisticado al servicio de la información y del conocimiento de los ciudadanos', afirmó.

Algunos de los expertos que elaboraron en mayo las recomendaciones de Sanidad con las que se redactó el decreto han manifestado su extrañeza por no haber sido convocados para dar su opinión en el caso de Valladolid.

Ayer, nuevas voces descartaron la relación entre las antenas y el cáncer. El oncólogo infantil Rafael Peris, miembro de la Comisión Científica, afirmó ayer que 'no es evidente' que las emisiones radioeléctricas sean causa de la enfermedad.

El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación recordó el informe que sobre el tema publicó el pasado octubre, y manifestó que era imposible que llegaran radiaciones a los alumnos del colegio. Los ingenieros insisten en que hace falta aumentar la información para evitar la alarma social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2002